ABC
4 de noviembre de 2026
Madrugada ABC
ABC TV de 00:00:00 a 04:59:00
Ver ABC TV
Madrugada ABC
ABC Cardinal AM de 00:00 a 04:59
Escuchar ABC AM
Solo Música
ABC FM 00:00 a 05:59
Escuchar ABC FM
Madrugada ABC
ABC TV de 00:00:00 a 04:59:00
Ver ABC TV
29º
Ahora
ver más
29º
Ahora
HOY
Min
19º
Máx
33º
undefined 2026-11-04
Min
21º
Máx
41º
undefined 2026-11-05
Min
20º
Máx
30º
undefined 2026-11-06
Min
18º
Máx
33º
undefined 2026-11-07
Min
23º
Máx
29º
undefined 2026-11-08
Min
18º
Máx
26º
Cotizaciones del día
DOLAR
Compra
5.880
Venta
6.270
PESO
Compra
1
Venta
10
REAL
Compra
1.030
Venta
1.230
EURO
Compra
6.320
Venta
7.200

La canasta mecánica

Este artículo tiene 4 años de antigüedad
La canasta mecánica
La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

LOS IDUS DE MARZO-- Igual que ahora, también era marzo en Roma aquel año 44 a.C. y Julio César estaba en la cresta de la ola de su vida. Había sido nombrado dictador vitalicio, tenía los poderes y privilegios de un magistrado, el Senado le rendía pleitesía, había obtenido victorias militares y preparaba combate contra los dacios y los partos.

Agregá ABC a Google como fuente preferida en tus búsquedas.

Pero no todo era auspicioso para Julio César: se estaba quedando calvo, le diagnosticaron probable epilepsia y su salud se iba deteriorando. Aunque había nacido patricio y logrado una ascendente carrera política, el destino le tenía preparado un trágico final.

Si hoy en día siguen siendo muchos los crímenes que jamás se aclaran, como el caso del atentado contra Argaña que dio lugar a nuestro marzo paraguayo, las nieblas del tiempo hacen todavía más complicado conocer los detalles de aquel magnicidio famoso. Uno de los problemas que nos encontramos es que casi todas las noticias que nos llegan son muy posteriores al hecho y escritas ya bajo una forma de gobierno imperial asentada.

Casi todos hemos pensado alguna vez cómo sería nuestra propia muerte. Plutarco dice que cuando le preguntaron a César cómo quería morir, dijo que de forma inesperada. El hado le concedería otro más de sus deseos, el último, aunque en realidad solo una excesiva confianza hizo que fuese inesperado. Las fuentes se refieren a presagios y advertencias sobre los idus de marzo, como la del arúspice Espurina o el ominoso sueño de su esposa Calpurnia de manadas de caballos consagrados que lloraban amargamente, o de profecías en sepulcros antiguos que se estaban demoliendo. César intentaba vender su papel como liberador, refundador de Roma y personaje providencial, coqueteando cual monarca helenístico con la idea de su divinidad.

Pero hay maneras de matar a un dios. La oposición a su gobierno era fuerte y en la conjura participaron más de sesenta senadores. Fueron tres los cabecillas, curiosamente personas que eran del círculo íntimo de César o habían sido favorecidos directamente por él. Aquella mañana se sintió indispuesto, su esposa Calpurnia le confesó su pálpito nefasto y le suplicó que no acudiese al senado. Como la conspiración podía frustrarse si César no acudía al senado, enviaron a Décimo Bruto para que lo convenciera de la necesidad de acudir al foro.

César accedió, y acompañado por quien creía su amigo, se dirigió hacia su destino, aunque el augur de nuevo trató en vano de prevenirle.

-Los idus de marzo han llegado - le dijo César, para recalcar que su lúgubre profecía no se había cumplido. -Pero todavía no se han ido – replicó el vidente.

César entró en el teatro de Pompeyo y los conspiradores se arremolinaron en torno suyo, como si fueran a prestarle respeto pero con sus dagas encajaron veintitrés puñaladas al cuerpo del dictador, que se cubrió el rostro con la toga y encaró la muerte como había vivido, sin miedo.

Estamos de nuevo en marzo con sus idus, que los hados y los dioses nos protejan. Necesitamos bendiciones.

carlafabri@abc.com.py

Lo
más leído
del día

01
02
03
04
05

Te puede interesar