Vivimos en una civilización donde el espíritu se está encarnando y todo se convierte en dólar. Todo es dólar. Es decir, deuda. Cabeza, tronco, extremidades y deuda. El espíritu va entrando y perdiéndose en la materia, pero si te ponés a meditar vas ingresando en todas tus células, tu espíritu va entrando en la materia y al mismo tiempo el cuerpo tiene el deseo absoluto de alcanzar el espíritu, de ser inmaterial y se va espiritualizando… y allí llega la palabra. La palabra es el último movimiento del cuerpo. Después de la palabra… se llega al silencio. El espíritu es el silencio absoluto. Estas consideraciones son expresadas en una entrevista por Alejandro Jodorowsky, cineasta, pensador, artista, mago y escritor chileno.
Da para reflexionar sobre las increíbles transformaciones que experimentan los valores de la juventud y de la gente en general. Si hubo un tiempo en el cual la dignidad era respetada, ahora está relegada por la preferencia del bienestar económico social, el dinero, el hurrerismo indigno, el éxito competitivo y la propiedad privada, que puede ser ocupada por gente chuchi, aunque esta pertenezca al Ministerio de Defensa Nacional.
Nuestras casas están llenas de cosas que no utilizamos. En el teléfono móvil acumulamos fotos que casi nunca volvemos a ver, en las redes sociales tenemos miles de amigos a quienes no conocemos. Mamás y papás ya casi no le dan atención a sus bebés porque demasiado quieren enterarse de lo que publicó fulana o fulano en Instagram, en Facebook en Tik Tok o en el grupo de dec-oración.
Nuevos movimientos sociales surgen en el marco de la crisis de la modernidad como es el caso del movimiento feminista –denunciando las relaciones desiguales ligadas a un sistema de dominación patriarcal-. También aparece el movimiento ecologista alertando sobre las consecuencias del industrialismo, la deforestación y el cambio climático. No hace mucho tienen auge movimientos de la ultra derecha asociados a una dura crítica de la globalización y el repudio a lo que llaman globalismo; protestan contra el aborto y se definen como pro vida, pro familia, anti vacuna. Exigen respeto a la soberanía, a los símbolos nacionales como la bandera y el himno, pero no aceptan la educación de género y son anti homosexuales.
En la actualidad, grupos de la ultra derecha, que aunque no son mayoría, activan en torno a ideas materialistas, conspiranoicas, que alientan el racismo y promueven la excelsitud del dinero, no importa cuál sea su origen; hacen gala de un discurso violento, pro guerra y desafían a instituciones supuestamente dirigidas por oscuras élites. Se impone la virulencia de los discursos de ultra derecha a favor de una política no institucional, apoyan la vía del exterminio de valores democráticos como la igualdad; ejemplo de esto es Milei que suma votos prometiendo incendiar el Banco Central de la Nación Argentina y dolarizar la economía. Una manera nada sutil de irse al mismísimo carajo.
