Para iniciar con el proceso se recomienda despejar el espacio que se va a utilizar para poner todas las ropas y accesorios que se encuentran en el armario. Lo primero que se debe hacer es retirar todo para comenzar como un lienzo en blanco, además de limpiar y sacar el polvo del ropero, explica la especialista en el tema. Ángeles Wolscham.
Para clasificar y categorizar las prendas es necesario sacar todas aquellas prendas que ya no les quedan, están manchadas, gastadas, etcétera, para luego donar o regalar. Después de eso separar la ropa por tipo: pantalones, remeras, shorts, etcétera.
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¿Cómo maximizar el espacio? En este punto es fundamental previamente crear un mapa mental de cómo se va a realizar la organización, el espacio que se va a utilizar, dónde va a ir cada prenda y si va a ser necesario utilizar organizadores, cestas o estanterías.

Wolscham señala que es importante establecer una rutina de orden: la tarea más fácil es la organización, pero con eso viene el mantenimiento, ya que si no se tiene ese hábito todo el trabajo inicial sería en vano. “Establecer un hábito regular de revisión y organización para mantener el orden es fundamental y en este punto lo ideal es involucrar a los niños con esta tarea”.
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Si desde chicos generan el hábito del orden y la limpieza, esto ayudará a mantener el armario en forma. “Involucrarlos desde el principio permitiendo que ayuden a decidir qué prendas se van y cuáles se quedan, consultándoles como le gustaría que se vea su espacio, convertir la organización en un juego, como la separación de prendas por colores para comentarles que vamos a armar el arcoíris de la ropa”, entre otras, son algunas ideas que propone la asesora.
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Los adultos debemos ser un ejemplo positivo y mantener nuestras propias áreas ordenadas, señala. Otra de las opciones es establecer rutina y una tarea específica diaria según las capacidades del chico, ya que de esta manera se van a sentir parte del proceso.
Para los niños pequeños, lo ideal es contar con cajas de juguetes accesibles, seguras y a la vista para que, después de cada uso, tengan la habilidad de ser ellos mismos quienes se encarguen de guardar u ordenarlos. “Es importante entender que son niños y que al principio no lo van a hacer de manera perfecta, pero el simple acto de tener esa responsabilidad les va a generar hábitos”.
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Para los adolescentes, será necesario incorporar áreas de estudios, escritorios e, incluso, de juegos. “Si bien a esta edad los juguetes empiezan de disminuir, recordemos que también deben tener un espacio de sus juegos electrónicos o áreas que quieran compartir con sus amigos”. La experta agrega que para esta edad es importante saber que los almacenamientos deben ser más duros y adaptados a sus intereses.
Siempre hay que tener en cuenta que los niños crecen; por lo tanto, es bueno optar por cajones y estanterías para juguetes, ropa, libros, y muebles modulares que puedan ajustarse a medida que los niños crecen. Las camas con almacenamiento son una opción excelente para tener espacios extras de almacenamiento, sin ocupar más espacio, dice.
A lo que ya no sirve, decile ¡adiós!

Uno de los errores comunes a la hora de organizar el armario es mantener prendas que ya no les quedan o no usan, porque de esta manera se está ocupando espacio para las prendas que sí se pueden usar, afirma. También recuerda que se debe evitar la acumulación de juguetes que no tengan pares, estén rotos o no se usen más. Otro de los errores es no adaptar el espacio a las necesidades.
A tener en cuenta: flexibilidad en el mobiliario, de ser posible comprar uno que pueda utilizar los primeros años de vida y no solo los dos primeros años. “Hoy en día existe una cantidad de opciones de muebles que se pueden modificar o reconfigurar fácilmente; pensar en estos puntos antes de adquirir uno”, recomienda y sugiere involucrar a los niños, consultarles cómo les gustaría organizar su espacio, de qué colores y qué les gustaría conservar o cambiar.
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