La canasta mecánica

La canasta mecánica
La canasta mecánicaArchivo, ABC Color

LA IDENTIDAD SAGRADA DEL NOMBRE-- El nombre propio de cada persona, es la piedra angular de su identidad y el primer vehículo para la construcción del autoconocimiento. Es lo primero que nos define y nos hace únicos en la sociedad. Nos otorga un sentido de pertenencia, influye en la autoestima y nos conecta con nuestra historia familiar.

Es de una magnitud importante la elección de un nombre. Desconozco si a la hora de bautizar a una criatura se considera el impacto que ese apelativo podría tener a lo largo de toda su vida.

A mi mamá le desagradaban los apodos y los diminutivos. Consideraba que en cada nombre había una sacralidad digna de respeto. Por eso se incomodaba cuando iba a una casa en la que toda la familia tenía apodos: Ito, Kika, Pilo, Tuti, Lala, Checho, mientras que los perros se llamaban Tomás y Agustín, justo los dos maestros pensadores más importantes en la historia de la filosofía y la teología cristiana.

Desde una visión espiritual y metafísica sobre el uso de nombres diminutivos o apodos, los maestros, sabios y místicos desaconsejan esta práctica. Se enfatiza en el uso del nombre completo y original, que funciona como un código vibratorio o llave tonal que conecta directamente con la energía y las virtudes que corresponden a un determinado nombre.

Para las sociedades esotéricas y ocultistas, los apodos negativos impuestos son considerados “bautismos oscuros”. En nuestro ámbito local, con intenciones chistosas, es tan común ponerle un marcante a alguien. Conviene tener cuidado con eso, porque el mote actúa como una maldición verbal, como un decreto que intenta ridiculizar, rebajar, dañar la imagen de la persona ante los ojos del entorno. De por sí es agresivo y destila malicia ponerle un marcante femenino a un varón. En casos así y en el contexto de las energías, este ataque burlón a un hombre busca alterar el equilibrio del yang y el ying, que puede lograr un quiebre energético, sembrando dudas sobre la autoridad y la capacidad profesional. La intención de la burla ataca el campo áurico del hombre para que los demás lo perciban como alguien débil, incapaz de defenderse o de soportar la presión.

La sabiduría ancestral enseña que la mente influye en la materia. Un apodo despectivo es una forma-designio dañina. Las personas, malintencionadas o no, que lo repiten constantemente proyectan una vibración de burla y devaluación que puede permear y perjudicar el campo áurico de quien lo recibe.

La burla repetida genera una energía parásita que puede bloquear la seguridad y el arraigo a la tierra, provocando a quien es ridiculizado que se retraiga y absorba la humillación de manera silenciosa.

En tradiciones como la Cábala o la magia hermética, utilizar un apodo negativo es visto como un intento de someter la voluntad de la víctima y conectar su energía vital con una manifestación inferior.

Para repeler las proyecciones mentales negativas, se sugiere ignorar por completo el marcante para no darle alimento energético a la intención oscura.

carlafabri@abc.com.py