La Escuela de remo paraguayo-alemán es nueva. Hace un par de meses nada más, un grupo de remeros apostó a la enseñanza y la competencia sana. Eligieron como escenario la bahía de Asunción. Ahí, en una de sus márgenes, los días jueves, sábados y domingos, en horas de la tarde, es común ver a la remera olímpica Rocío Rivarola Trappe, en compañía de sus pares, enseñando a niños, niñas, adultos y a quienes quieran aprender.
Se sabe que esta forma de propulsar una embarcación es muy antigua, pero como deporte se considera que el remo nació en Gran Bretaña durante el siglo XVII, como una actividad reservada a la alta nobleza de la sociedad británica y, posteriormente, de otros países de Europa. Durante los siglos siguientes, el remo fue evolucionando mucho, introduciéndose tecnologías nuevas para la construcción de los botes y remos, así como una gran evolución en la técnica usada por los remeros. Además, el remo comenzó a llegar a todos los niveles de la sociedad, incluyendo la mujer desde hace aproximadamente un siglo. Ahora constituye un deporte extendido a la mayor parte de los países y es, además, el primer deporte con Federación Internacional. Es también uno de los más emblemáticos de los Juegos Olímpicos, ya que su existencia data desde 1900 en París, es decir, integra uno de los deportes que más vigencia tiene dentro de las justas olímpicas.
En nuestro país tenemos clubes importantes, como el Mbiguá, Sajonia y ahora este nuevo reto que se abre en la bahía de Asunción. “Dentro del predio de la Federación Paraguaya de Remo tenemos nuestros galpones, donde guardamos los botes. Todavía estamos comenzando y no es mucho lo que tenemos, pero para este mes, que pretendemos realizar la inauguración oficial, estamos esperando la flota que adquirimos", cuenta Rivarola.
Hay dos tipos, el bote de punta –en que cada remero lleva un solo remo– y el scull –en que cada tripulante lleva dos remos, uno a cada lado de la embarcación–. La única restricción que tienen es el peso, intentando que sea lo más ligero posible.
Los comienzos de esta nueva opción deportiva es “a pulmón”, hasta tanto se logre captar la mayor cantidad de alumnos. “Una vez que la escuela habilite oficialmente las clases, o sea este mes, ya vamos a estar cobrando una cuota. También pedimos apoyo a Alemania, nos prometieron más botes, así que la esperanza es ver crecer esto y generar grandes deportistas en esta disciplina que puedan participar de campeonatos internacionales demostrando un alto nivel”.
La escuela ya tuvo su primera regata el domingo anterior y fue todo un espectáculo ver a los futuros campeones surcar la bahía, con alegría y compañerismo. “Nuestra idea es llegar a los colegios y las universidades, y organizar competencias; que el remo se ponga de moda y genere nuevos adeptos y consagrados”, afirma la atleta olímpica.
Paraguay, por primera vez en la historia del remo, clasificó para las Olimpiadas de Atenas, Grecia 2004. Esta satisfacción se la debemos precisamente a Rocío y Daniel Sosa. Tenían 16 y 21 años en aquel entonces cuando desde el aeropuerto Silvio Pettirossi los jóvenes remeros se trasladaron hasta la redacción del diario ABC Color para conceder una exclusiva a nuestra revista, felices, claro, por el logro obtenido. “Para nosotros es todo un desafío, un orgullo y un gran compromiso”, habían dicho en aquella ocasión. Ese compromiso sigue firme y lo demuestran con esta iniciativa abierta a todos cuantos quieran aprender o ya tienen experiencia. “Pueden acercarse personas de todas las edades, ya que las competencias se realizan en varias modalidades sin límites de edad. Es un deporte muy inclusivo, hay hasta regatas máster y personas de 80 años compitiendo. Hoy en día, los Juegos Olímpicos otorgan medallas de oro en 14 modalidades, tanto de hombres y mujeres, con objetivos diferentes, claro”.
Eso es lo bueno de este deporte: no pone condiciones; siempre y cuando se reúnan los requisitos, ¡a remar se ha dicho! El remo como profesión es hermoso, pero el trabajo no deja de estar presente en la vida privada. No hay que aflojar y hay que cuidarse siempre. “Como todo deporte, requiere de cierta disciplina, como acostarse temprano, cuidarse más con las comidas y toda la rutina que un atleta debe tener. Hay concentraciones y, a veces, también tenemos que remar con mal tiempo, frío y lluvia”, dice.
Desde el inicio le gustó el remo y le sigue gustando. “Tomé varios cursos y obtuve becas gracias a la Federación Internacional de Remo, justamente con el fin de expandir este deporte. Me encanta el remo”, afirma Rivarola. Por eso, ahora también es un trabajo para ella. “Es una suerte hacer lo que a uno le gusta”, expresa durante la pausa de sus clases. Durante esas enseñanzas, los alumnos reciben sus primeras indicaciones, hacen uso del ergómetro, que es una máquina para realizar una simulación de la acción de remar, con el propósito de entrenar para remo; luego, cuando ya adquieren cierta seguridad, ¡al agua pato!
No hay excusas para no acercarse hasta la Costanera y “embarcarse” en esta nueva aventura. “Hay muchas opciones para dejar la vida sedentaria y el remo es una de ellas. El mito aquel de que el remo deforma el físico no es cierto. Es un deporte aeróbico, te hace bajar de peso y tonifica, es de bajo impacto. La musculatura extra es de los que hacen ‘fierro’, agregan gimnasio a la rutina. No son físicos que se logran en el agua”.
Rivarola invita a los padres que motiven a sus hijos a la práctica del remo u otro deporte. “No hay excusa y es sabido que la práctica de algún deporte es sumamente beneficioso en la prevención, el desarrollo o la rehabilitación de la salud, así como un medio para forjar el carácter, la disciplina, la toma de decisiones y el cumplimiento de las reglas. Es bueno para todos los ámbitos de la vida cotidiana. Es un deporte muy completo. Además, te da una sensación de libertad, relajación, se hace contacto con el agua, el sol, el viento, la lluvia... No hay excusa y mucho menos teniendo de frente a la bahía de Asunción”, sostiene entre risas.
De todo lo aprendido durante su tiempo de deportista, busca inculcar en sus alumnos la disciplina y el esfuerzo, ofreciéndoles un ambiente divertido. “Quien se esfuerza por algo es porque realmente le gusta”.
Finalmente, expresa que la mayor fortaleza de esta nueva propuesta es la unidad. “Se trata de un equipo nuevo, unido, ilusionado y con muchas ganas de dar un salto para arriba. Tenemos desde veteranos que sobrepasan los 40 años y que nos aportan experiencia y seriedad, hasta jóvenes que van a remar sus primeras regatas. Creo que nuestra mayor virtud es el equipo en sí y el ambiente que rodea a este. Estamos hablando de remo, de un deporte de equipo en el que las individualidades no sirven absolutamente para nada y donde para triunfar es necesario el compromiso de todos para formar una sola unidad. Creo que es nuestra principal fortaleza”.
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