La idea de que todas las mujeres tengan "un sombrero" fue de Norma Martínez Irigoitia. Así mismo. Desde hace aproximadamente dos años, le viene rondando en la cabeza este plan. La pregunta era ¿por qué en un país tan caluroso no se aprovecha el sombrero piri? La respuesta: Simple, por falta de diseño.
Así que comentó la idea con otras amigas, Milce Giménez Pecci y Sarita García, y pusieron manos a la obra. "La cosa es que decidimos tomar en serio porque todas queríamos un sombrero", bromea Norma. En realidad, con la creatividad de Milce quedaron fascinadas, y ya no había nada que discutir. Solo era cuestión de tiempo para que salga la "primea producción". Ni eso. Solo dos días bastaron. Uno para la compra de los sombreros en Limpio. Y algunas horas del día siguiente para que salga el primer diseño. Se fue de las manos.
La presentación "extraoficial" fue en el almuerzo del sombrero que se realiza cada año entre las damas de nuestra sociedad. "Menchi quedó encantada, mostró algunos modelos y todas también quedaron impresionadas con el resultado final de esta propuesta", dice Sarita. Milce agrega que todo el trabajo es artesanal, hasta las flores que lucen en las alas. "Es un accesorio que se puede usar tanto para ocasiones formales como informales", asegura.
"Es cuestión de decidirse; sienta muy bien y más que nada, la persona va a estar a la moda", aporta Sarita. Ningún modelo es igual a otro. Todos son exclusivos. También hay propuestas para los hombres. Los colores quedan sellados por el tratamiento especial que le dan. "Es increíble que no tengamos el hábito de lucirlo. Que compren para tenerlo al menos en el placar", exclama Sarita.
"Ahí nomás luego entran finalmente", bromea Norma. (A este tema nos referimos al final de la nota). Ella, además, es dueña de Quererte, una tienda y salón donde se pueden comprar o saborear tés con aromas deliciosos. Sarita, por su parte, es reikista y Milce es una creativa incansable. Las amigas se juntaron y elaboraron esta sugerencia sencilla, que viste y siempre está a la moda. Pero acá no acaba la inventiva. Para los peregrinantes a Caacupé, están elaborando una propuesta más simple, pero con el toque de La Chagall, el nombre que decidieron utilizar como marca, en homenaje al pintor francés de origen bielorruso, Marc Chagall. "Caminar bajo el sol tiene sus riesgos, así que cumplir la promesa protegidas con un sombrero va a ser más llevadera la larga caminata", continúa Norma.
La cabeza es seguramente la parte del cuerpo por la que más calor se desprende y el sombrero ayuda a que esa pérdida sea menor. Protege de la exposición directa al sol. El ala del sombrero proporciona a la parte superior de la cabeza la sombra que no ofrecen ni siquiera unos lentes de sol. "El sombrero piri, por su forma de elaboración, hace que el calor no llegue directamente a la cabeza, por lo tanto también tiene sus beneficios", explican las socias. Y van por más. Los tocados para novias que están preparando son sencillamente "fas-ci-nan-tes", según anuncian ellas mismas. "Es una propuesta distinguida a partir de la palma. Con diferentes detalles, todos importantes y cuidadosamente armonizados en el conjunto, una novia puede verse magnífica con un sombrero o un tocado confeccionado con este material", asegura Milce. Todo esto sin mencionar que los sombreros están siendo referencia para muchas colecciones de novias 2010. Y es muy probable que los diseñadores se hayan inspirado en algunas famosas de antaño: la Duquesa de Windsor, por ejemplo, vistió un sombrero de paja de color azul adornado con plumas de gallo a tono, Rita Hayworth escogió un sombrero de ala muy ancha, y Grace Kelly un gorro que combinaba con el encaje de su vestido. En fin, los sombreros vuelven a los ruedos, ¡animate y lucí uno!
Accesorio esencial
El sombrero es el accesorio esencial de todas las modas, desde la antigüedad. Por ejemplo, las egipcias se rapaban el pelo y se ponían pelucas, que eran símbolo de poder y elegancia. Las griegas y las romanas usaban sombreros en forma cónica de felpa, pero sólo las de clase alta.
En general, la mujer tendió a usar muchas variaciones pero con la constante del velo hasta ya muy entrada la Edad Media, cuando se impuso el estilo chaperón, que usaban tanto hombres como mujeres y que estaba hecho de tela. Posteriormente, ya alrededor del siglo XIV, el sombrero alcanzó mayor elaboración, en especial los de mujeres. Se comenzó a usar el sombrero mariposa hecho con fina gasa y el turbante. Luego en el siglo XVI, se puso de moda el sombrero tipo capucha. Su uso se generalizó en el siglo XVII, pues se utilizaba tanto al aire libre como bajo techo, y casi en cualquier ocasión.
"El sombrero se retoma en la moda, por su estilo sencillo. Tanto en ocasiones formales como informales sienta muy bien."
Ya para la siguiente centuria, las mujeres empezaron a usar el calash, tipo bonete, que se originó en Francia. El sombrero de seda proviene de Florencia, y su origen data de finales del siglo XVII, y apareció en Inglaterra hasta en 1810. Por último y con el auge de la moda en París como una gran industria, los sombreros tomaron fuerza y se volvieron parte fundamental en el atuendo de una mujer, entre los años veinte y los cincuenta. A finales de esta década y con el surgimiento de los hippies, los beatnicks, Elvis y todos los grandes cambios que sufrió nuestra sociedad, su uso se restringió a los desfiles de la alta moda y al jet set.
La expresión "sombrero kaa"
El "sombrero kaa" o sombrero de paja, en el lenguaje figurativo paraguayo es una metonimia socarrona que aludía originalmente al amante de una mujer casada; y ya por extensión posterior, a todo amor paralelo al oficial que una mujer, sea casada o no, pudiera tener. La expresión se usa apocopada en la forma de "tener un sombrero". El varón que "tiene un sombrero" está compartiendo una mujer (novia, amante, esposa), de ordinario sin estar apercibido de la situación.
Al parecer la metonimia proviene de un chiste que en algún momento pasado se hizo popular en el ambiente rural, consistente en la pintura de un hombre al que, estando alejado de su rancho, advierte que su mujer está en compañía de un amante. Vuelve presuroso el damnificado pero llega tarde, pues sólo alcanza a ver un sombrero kaa volando raudamente sobre el maizal.
Es notable que en el empleo corriente de esta expresión solamente un varón puede tener un sombrero; a la mujer no se aplica el tropo, posiblemente porque no calza con la situación jocosa que creó el chiste originario. No hay, pues, sombrera kaa.
Un más que dudoso privilegio masculino. (G.L.R.)
Modelos: Paloma, Magalí y Andrea Muñoz Marsal. Agradecimientos: Las mallas son de Caro Cuore. Las ropas de Maestro, Portsaid y Sweet (Mariscal López Shopping). Y de La Loca (Shopping Via Allegra. Los Calzados Ginza para Schutz- Shopping Via Allegra. Peinaron: Diana Guerrero y Lizzi Gauto. Maquilló: Anto Marín, para Rommy Femenino-Masculino. Locación: Hotel Guaraní.