Al otro lado del río

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La pasividad de la bahía de Asunción se ve interrumpida momentáneamente por el traqueteo de los tradicionales barquitos taka taka. Una población que lucha por no quedar olvidada en el tiempo, un grupo de creativos con un claro objetivo y la nueva cara de una reconocida postal asuncena.

Falta poco para las 5:20 y en el desembarcadero de Chaco’i el murmullo ya es constante. Allí, en este pequeño poblado del departamento de Presidente Hayes, con poco más de 5300 habitantes, los días empiezan muy temprano, en coincidencia con la partida de la primera lancha que sale directamente y sin escalas rumbo al puerto de Asunción, en donde los mismos pasajeros bajan cada mañana rumbo a sus quehaceres en la capital y ciudades aledañas.

Y es que estos colectivos del río deben transportar a diario –mientras dure la luz solar– a un importante número de habitantes locales de esta suerte de ciudad dormitorio, en donde el paso del tiempo parece haberse tomado licencia. “A la gente le gusta mucho venir, tenemos extranjeros y turistas locales que siempre visitan el pueblo, pero aún no podemos ofrecerles un servicio turístico atractivo, nos falta infraestructura para eso”, comparte Gustavo Brítez, capitán del Brillante I, una de las embarcaciones que forman parte de la postal tradicional de la bahía de Asunción.

De ida y vuelta

Los lancheros de Chaco’i no pueden navegar en horas de la noche a causa de una disposición de la Marina, que busca evitar cualquier tipo de accidente debido a la poca visibilidad en el río Paraguay. Es por esto mismo que todas las lanchas están pintadas con colores muy llamativos, para que puedan ser visibilizadas por otras embarcaciones de mayor porte. “Solo podemos navegar de noche en casos de urgencias, como cuando tenemos una persona enferma o alguien se quedó perdido en la ciudad y no se dio cuenta de la salida de la última lancha”, aclara Gustavo, quien hace 22 años se desempeña como lanchero, oficio que heredó de  su padre, Migdonio Brítez, quien a su vez es propietario del Brillante II. “Esto ya lo había empezado mi abuelo, Luis Cristaldo, uno de los fundadores de la Asociación de lancheros de Chaco’i”.

La rutina que se inicia en la costa del pueblo con los primeros rayos del sol no para hasta casi las 19:00, horario de la última salida desde el puerto de Asunción. Un ir y venir constante que se mantiene de lunes a lunes, en un viaje que dura menos de 30 minutos. Actualmente, son 20 los lancheros que ofrecen este servicio, que se encuentra organizado por los propios trabajadores, quienes activan desde el seno de una asociación. Las embarcaciones, que son fabricadas en Concepción, Antequera o San Antonio, son movidas con motores relativamente pequeños a base de gasoíl.

Una nueva cara

Desde hace unos pocos meses, el servicio de lancha de Chaco’i experimenta un movimiento poco usual a raíz  de la difusión de un proyecto que busca reactivar un servicio y, por qué no, a una comunidad misma. “Todavía nos falta mucho, porque no tenemos hoteles ni un hospedaje para que la gente se pueda quedar. La mayoría viene y tiene esa intención; llegan siempre preguntando si hay algo para alquilar, algún hospedaje o nos preguntan si tenemos algún lugar para ir a comer pescado. Entonces esa es una carencia ahora mismo. Porque los que habitamos esta zona somos de nivel medio para abajo y no tenemos un capital grande para invertir en un restaurante, que para los turistas evidentemente tiene que ser algo llamativo; específicamente tiene que ser algo tradicional, para que ellos puedan admirar nuestra cultura local”, dice Gustavo, quien junto sus colegas lancheros forman parte del proyecto Lanchas de la bahía, ejecutado por la agencia Ojo de Pez, a partir de un pedido concreto de la Senatur y URBA Inmobiliaria. Se trata de un concepto basado en reavivar el sistema de transporte fluvial de pasajeros desde el puerto de Asunción hasta el muelle de Chaco’i.

En conjunto, el objetivo es la reactivación y revalorización de toda la zona de la bahía, incluyendo varias áreas de influencia, pero que particularmente apunta a tres pilares fundamentales: el barrio San Jerónimo, que en su momento fue un barrio portuario, pero que perdió su salida al río por construcciones posteriores; las propias lanchas, que son el conector natural con la zona chaqueña y, por último, la propia zona de Chaco’i.

“Nosotros entramos a jugar con un pedido concreto de desarrollar algún tipo de activación o intervención en el caso de las lanchas, para atraer más público y, de alguna manera, llevar al que no es pasajero diario, al turista ocasional, al paseante, al extranjero a conocer la zona de la bahía, que es una de las zonas más hermosas de la ciudad, y también la zona de Chaco’i, que tiene su atractivo por lo agreste, por esa asociación con el slowlife, con la ecología, etcétera”, explica Aníbal Rey, director creativo de la agencia Ojo de Pez y quien junto a Daniel Arzamendia, que tuvo a su cargo la dirección de arte, lograron alzarse con 12 de los 16 galardones más importantes de la última edición del festival publicitario Tatakua, mediante la realización de esta idea.

Para concretar la primera parte del plan, se movilizaron más de 120 personas incluyendo profesionales de Ojo de Pez, URBA, Senatur, Litio Estudio, el dúo de compositores Pepe, personal de la Armada paraguaya y del puerto de Asunción y, por supuesto, la comunidad completa de Chaco’i así como sus lancheros y tripulantes. Los planes se iniciaron en mayo y empezaron a implementarse en agosto de 2012 con el resultado inmediato de más de 50 familias beneficiadas directamente con capacitación en la reparación, pintura y homologación de lanchas.

“Había que entender que esto iba a tener muchas variables y cualquier imagen de marca que tenga que salir tiene que ser adaptable a ese tipo de cambios. Vimos los barcos, hablamos con ellos, vimos cuáles eran las formas que ellos manejaban tanto en el lugar como en el barco y también los colores que usaban, y a partir de eso sacamos el logo. Fue un trabajo bastante manual, nos alejamos bastante de la computadora para hacer eso justamente, y llegar ya desde la esencia del logo a algo que pueda transformarse y seguir manteniendo en esencia su forma”, explica Daniel Arzamendia, quien tuvo a su cargo la dirección de arte del proyecto.

Lo que se inició como un plan de reactivación pronto derivó en una cadena de ideas creativas con vida propia. Desde la creación de un logo, que fue aplicado a las embarcaciones mediante un esténcil, hasta el desarrollo de 16 cuentos con la historia de los lancheros, que verán la luz próximamente en formato de libro cartonero.

¿El siguiente paso? Dotar a Chaco’i de infraestructura y facilidades para la oferta de servicios turísticos. “La verdad es que Chaco’i, en este momento, todavía no está del todo preparada para recibir al turista y darle una oferta atractiva. Y ese es el segundo escalón del proyecto, que consiste desarrollar en Chaco’i toda una propuesta turística para que cuando vos te bajes del barco tengas cosas que hacer y tengas unas cuantas horas para pasarla bárbaro e incluso un fin de semana entero más adelante. Entonces ese es nuestro futuro proyecto, un proyecto para desarrollar Chaco’i como una propuesta interesante que le dé un motivo a la gente para cruzar en las lanchas al otro lado”, declara Aníbal Rey.

“Aún no podemos ofrecerles un servicio turístico atractivo, nos falta infraestructura para eso”.

Ventanas de la bahía

Las lanchas de pasajeros prestan un servicio diario, con una frecuencia de 20 minutos, desde las 5:30 hasta inclusive las 19:00, dependiendo del estado del tiempo. El costo del viaje hasta Chaco’i es de G. 3500, sumando un total de G. 7000 en el caso de un viaje ida y vuelta. Para trayectos extendidos o excursiones rentadas, se debe consultar tarifa de acuerdo a la duración y distancia del viaje.

Sepa más
www.ventanasdelabahia.com.py

david.messina@abc.com.py

Fotos ABC Color/Heber Carballo/Guido Carvallo/Gentileza de Ojo de Pez