Beto César. ¡Muerto el ex, viva el ex!

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Luego de su escandalosa separación de Santiago Bal, Carmen Barbieri decidió reemplazar a su exesposo por otro exmarido: el humorista Beto César, quien se incorporó al espectáculo Barbierísima el verano pasado en Mar del Plata y ahora participa en Bailando por un sueño 2012.

Cuando Carmen Barbieri se separó de Santiago Bal, después de 25 años de convivencia, convocó a otro exmarido para trabajar con ella en su revista: Beto César. La realidad es que la vedet hacía un tiempo que lo quería en su espectáculo y luego de su separación, el año pasado, lo consiguió.

César y Barbieri se casaron en Las Vegas, EE.UU., en 1980 y se separaron cuatro años después. No habían trabajado juntos desde hacía 30 años. La última obra que hicieron fue Barbieri vs. Barbieri, con la participación del capocómico Alfredo Barbieri, padre de la artista.

Beto César está casado con Alicia Blanchet, con quien tiene una hija, María, y hoy no solo forma parte del elenco, sino que se ha convertido en la mano derecha de Carmen, hecho que provocó la renuncia de Federico Bal, el hijo de la vedet, y la furia de Santiago.

Dialogamos con el humorista con motivo de la presentación de Barbierísima en nuestro país.

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-¿Cómo fue para que Carmen te convocara para trabajar juntos en su obra, y más aún en el peor momento de su vida y nada menos que para reemplazar a Santiago?

-Carmen tenía la idea de que yo trabajara con ella hacía más de dos años. Santiago decía que no quería a ninguno de sus ‘ex’. Todo se dio porque él se tuvo que bajar del elenco, y mas allá de que sirviera para el espectáculo, la promoción del mismo fue excelente: se va un ex y entra otro ex… ¡Ja, ja, ja!

-¿Por qué aceptaste? ¿Estabas preparado para todo el escándalo que sobrevendría?

-Acepté porque era magnífica la oportunidad; de hecho, lo fue; me puso en el mejor lugar de mi carrera. Y decir si estaba preparado es un absurdo; jamás uno se prepara para un escándalo. Tonto no soy, sabía que la situación iba a ser complicada.

-Ni bien ingresaste a la obra, pronto te volviste la mano derecha de Carmen, con la consecuencia de los celos y la renuncia de Federico.

-Uno nunca debe perder el sentido de la oportunidad; todos abandonaron el barco en medio de la mar (inclusive Fede). Esto es show time y debe continuar, no hubo tiempo para pensar, solo para accionar, y lo que piense la gente es solo la opinión de la gente: sé quién soy y sé también que fui noble en mi acción.

-¿Qué sensación te produjo cuando Carmen dijo que te amó antes como pareja y que te ama hoy como amigo, “como tipo de bien”?

-Me hizo sentir que lo que hice no fue en vano y que todo lo que siento al ofrecer mi corazón por ella es correspondido… ¡Ella también es una mujer de bien!

-¿Es cierto que cuando la viste bajar a Carmen en el estreno de la revista te pusiste a llorar? ¿Por qué?

-Sí, es verdad. Vi a la artista que había soñado que iba a ser y que ahora es… Solo que habían pasado 36 años.

-¿Cuál fue tu reacción cuando Federico Bal dijo que estabas usando a su madre?

-Contestarle a Federico es ponerme a su altura; él tiene 22 y yo, 60. No hablamos el mismo idioma. Él habla desde un corazón herido por la separación de sus padres y yo, como diría Fito Páez: “Vengo a ofrecer mi corazón…”. Me da penita nuestra distancia.

-¿Te imaginabas tanto éxito o fue solo una oportunidad de trabajo más?

-Nunca lo imaginé, pero sí lo soñé y podría decir que los sueños se pueden llegar a cumplir… Nunca lo tomé solo como trabajo.

-¿Pensaste mucho para encarar un desafío como es participar en Bailando por un sueño?

-Muchísimo; es más, no quería firmar… Ante la insistencia de Carmen y de mi mujer, terminé aceptándolo. Hoy estoy con mi cuerpo molido, pero encantado de haberme arriesgado. Soy muy agradecido ¡y agradezco a Dios el momento que estoy pasando!

-¿Qué sentiste en la primera gala? ¿Cómo fue salir a los leones luego de la dura confrontación que tuviste días antes con Moria Casán?

-Que me moría. Cuando se abrió la pantalla para salir, ¡me morí más! Nunca pensé que Moria Casán iba atacarme; muy por el contrario… Bueno, nunca imaginé que me iba a poner un 10.

-¿Por qué imitaste a Federico en el Bailando? ¿No fue demasiada provocación?

-Imitarlo me pareció divertido; al jurado no le pareció igual. No provoqué para nada, solo quería defenderme con el humor de los continuos embates de Fede. Pero el humor como el amor, que es más fuerte, a veces no es comprendido ni aceptado.

-Cuando fuiste al teléfono con Jenny Owczarczyn (la exparticipante de Cuestión de peso), ¿pensaste que el público te elegiría?

-Sabía que iba a ser difícil, pero jamás pensé en irme, y gracias a Dios la gente pensó lo mismo. Siento lo de Jenny, pero su sueño se cumplió cuando entró al Bailando. Es un ejemplo a seguir de cómo se puede.

-¿Sufriste mucho con el baile de la biosfera y más aún con la crítica de Polino?

-Sí, me golpeé muchísimo. Menos en el alma, tengo moretones por todos lados… ¡Ja, ja, ja! La crítica de Polino está dentro de los perfiles normales. Él hace su juego y yo, el mío.

-En tu biografía de tu página web hablás de dos cosas importantes: el éxito y la perseverancia. A los 60 años estás en la plenitud de tu carrera. ¿Sentís que el éxito por fin supo dónde vivís?

-¡¡¡Ja, ja, ja!!! Estoy viviendo mi mejor momento, porque el hoy es mi mejor momento, el pasado es una foto y el futuro tendrá que ver con lo que haga en este presente. Con respecto al éxito, ahora sabe la calle, pero le falta la dirección, ¡ja, ja, ja!

-Del viejo refrán “persevera y triunfarás”, ¿hubo momentos en que bajaste los brazos?

-Muchísimos, pero como dice María Elena Walsh: “Alguien te rescatará…”, y a mí fueron muchos los que me rescataron.

-¿Creés hoy más que nunca en el refrán ahora que estás en la cresta de la ola?

-No hay olas, ¡ja, ja, ja!

-¿Qué pensás del éxito? ¿Es suerte o perseverancia, o una combinación de ambas?

-Es una ilusión del hombre para torturarse, sin saber que vivir ya es un éxito, respirar todas las mañanas es un éxito, que mi hija me sonría es un éxito…

-¿Qué representa Barbierísima en tu vida profesional?

-Un escalón más de la escalera que nunca termina. Me río cuando alguien dice: “Llegué”. Siempre se está por llegar… para mí, claro está.

-En poco tiempo, y ya grande, todo te vino como un tsunami: el éxito con Barbierísima, el Bailando, ¿ahora qué esperás para tu vida?

-Dormir, ¡ja, ja, ja! No, en serio; nunca espero, solo doy gracias a lo que tengo.

Efecto “Sobredosis de tereré”

Respecto a los dichos de Moria Casán en el programa Bailando por un sueño, Beto César reveló que mucha gente les advirtió que no vinieran (a Paraguay) porque no serían bien recibidos. “Se comentaba que tuviéramos cuidado, pero nosotros nunca dudamos del cariño de la gente y siempre pensamos que íbamos a ser bien recibidos. No nos equivocamos”. Sin embargo, el humorista comentó que no hubo la cantidad de público que esperaban. “Lástima que la gente no vino en la medida que nosotros hubiéramos querido; se perdieron un espectáculo magnífico. Igual me voy con el pecho hinchado de orgullo, porque les ofrecimos lo mejor de nosotros. Gracias a todo el Paraguay”.