Es oriundo de Concepción y descubrió su dote de dibujante cuando tenía tan solo cinco años, pues al dibujar era el alumno que más se distinguía entre sus demás compañeritos, incluso entre los profesores. Empezó a esbozar personajes de su comunidad y realizaba carteles chistosos para ciertos negocios con ayuda de sus primeros elementos de trabajo, como lápices, pinturas sintéticas y pinceles.
Al terminar la secundaria, ingresó al seminario y estuvo ahí durante cuatro años; sin embargo, luego renunció a la vocación sacerdotal e ingresó al Instituto Superior de Arte de la Universidad Nacional de Asunción, a fin de perfeccionar su técnica de dibujo y pintura. Fue así que se recibió de profesor de Artes Plásticas.
Al trascurrir el tiempo y sin obtener un trabajo seguro en nuestro país, decidió preparar sus maletas y partir a España. Allí tuvo la suerte de realizar y vender algunos cuadros, hacer murales y enseñar en una escuela religiosa. Nunca se apartó de sus intereses personales como profesional. Luego de un tiempo, decidió retornar al país, a fin de transmitir sus conocimientos a niños y jóvenes de nuestra tierra.
Arce trabaja actualmente en el Ministerio de Educación y Cultura, en la Dirección General de Educación Artística, a través de la cual imparte talleres de dibujo y pintura a niños y jóvenes de diferentes departamentos del país. Además, enseña en el Instituto Municipal de Arte de San Lorenzo y en la galería de Arte Reunido.
Este artista de 31 años destaca que entre algunas de sus características resaltan ser soñador, voluntarioso y creativo; sin embargo, la impaciencia forma parte de su defecto. A través de su cualidad de dibujante logró caricaturizar a conocidos personajes del medio, como Rolando Chaparro, Mina Feliciángeli, Yolanda Park, Rubén Rodríguez, Humberto Rubin, Luz María Bobadilla, entre otros.
Práctica constante
“Para el dibujo, así como en toda profesión, se requiere de mucha práctica, a fin de aprender cada día más, pues a través del ejercicio permanente el artista se perfecciona. El estilo no se busca, llega solo, pues cada artista tiene su propio sello, producto de un largo proceso de formación. Además, influye bastante el entorno físico y social en el que la persona se desenvuelve, así como los conocimientos y la cultura. El secreto de forjar un estilo radica en la creación y no en la imitación”, agrega.
Javi –como lo llaman la mayoría de sus conocidos– trata de aprovechar al máximo el tiempo disponible, y en sus ratos libres empieza a dibujar, ejecutar la guitarra y dedicarse a su hija. Le agrada enseñar el arte a los niños, pues en su niñez no tuvo la oportunidad de contar con un profesor que oriente su cualidad. “A través de la enseñanza del arte a los más pequeños se ayuda a que puedan expresar sus sentimientos, pensamientos, plasmar su realidad. Es importante que el niño realice actividades artísticas para su desarrollo cultural, social y personal”, enfatiza.
Refiere que por la mañana se inspira y le resulta el mejor momento del día para dibujar. Le agrada realizar retratos, pintar al óleo, así como hacer caricaturas, que –por lo general– es lo que más le gusta a la gente. Señala que a la hora de dibujar, la mirada y la sonrisa de una persona son las partes más difíciles de hacer, pues cuando estas áreas no son similares al rostro original, el dibujo del personaje se distorsiona.
Una caricatura
Una caricatura es un retrato que exagera o distorsiona la esencia de una persona para crear una semejanza visual. Es por eso que la palabra caricatura, esencialmente, significa “retrato cargado”.
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