"Cuando el talento y la calidad humana se fusionan, nace una leyenda. Y eso fue lo que pasó con Carlos. En la cancha era imparable y fuera de ella era una persona maravillosa; la gente lo quería, y cuando uno entra en el corazón y se gana el cariño, es que se convierte en un mito", fue lo primero que dijo el exjugador Ramón Hicks, al recordar al "Lobo" Diarte, quien fuera campeón sudamericano en la década del setenta e histórica figura del Valencia CF y que falleciera el miércoles pasado, a las 7:00 en el hospital doctor Peset de Valencia, a los 57 años de edad, luego de superar una larga enfermedad.
"Cuando yo estaba en Guinea (Ecuatorial), empecé a tener molestias, unos dolores en la espalda. Entonces vine a España y me localizaron un tumor en las vértebras y otro en el iliaco", había confesado al periodista Alfredo Martínez, de la revista Don Balón. La nota fue publicada el 1 de enero de este año y durante la charla también había declarado que lo más importante era recuperar su salud..."Yo ahora me estoy recuperando porque me hicieron cuatro quimioterapias y bueno... Esta es una pelea que estamos teniendo con los dos tumores, y he comprobado que los resultados me han beneficiado bastante". "Tengo ahora un periodo de recuperación, y después veremos si esto progresa o no progresa. A ver lo que me dictaminan los médicos"... "Yo soy optimista. Creo que volveré a entrenar, esa es mi meta", fueron algunas de sus declaraciones... Lejos de los goles que lo hicieron famoso, se propuso ganar, pero el cáncer lo venció.
Y como bien lo dijo Ramón Ángel Hicks, su habilidad y sensibilidad nunca serán olvidadas.
Carlos "Lobo" Diarte era el menor de ocho hermanos. Fue criado por su madre, Julia, en Villa Aurelia, ya que su padre los abandonó cuando él tenía solo dos años. La tenacidad de su madre, quien puso empeño en sacar adelante a sus hijos a través del estudio o de oficios, dio sus frutos.
Su hermano Severiano Diarte, con la triste partida del Lobo, recordó aquellos años de penurias, de necesidades. Comentó que cuando tenía 15 años quiso fichar por el club General Genes, pero la dirigencia del club no lo quiso hacer, ya que Carlos era tan pobre que no tenía una foto carné y no tenía un calzado deportivo. "Me ficharon a mí y a Blas Antonio Serafini, no a Carlos; luego él fue al Olimpia, donde rápidamente ganó espacio y se hizo conocer, hasta que un entrenador argentino lo vio y pidió por él. Tuvo una carrera meteórica", indicó. Ramón Ángel Hicks coincide con esta parte de la historia. "Antes éramos todos pobres, teníamos lo justito para jugar", confiesa.
Definitivamente, el Lobo Diarte encontró su pasión y profesión en el fútbol. Fue una gran figura del fútbol paraguayo, del Olimpia para ser más exactos y cuando solo tenía 16 años. El delantero tuvo grandes campañas con el equipo franjeado, siendo campeón del torneo local en 1971, y además, en el mismo año, campeón juvenil de América con la Sub 20 Albirroja, único título ganado por Paraguay en esa categoría. Más tarde, junto a Saturnino Arrúa, y Felipe Santiago Ocampo, grandes al igual que él, se coronó máximo goleador del Real Zaragoza durante tres temporadas consecutivas. Luego recaló en el Valencia en el verano de 1976.
El Valencia pagó 60 millones de pesetas 360.000 euros y en la primera parte del campeonato ya había marcado 14 goles con el conjunto valencianista. Más tarde pasó al Salamanca. Posteriormente, fichó por el Betis y acabó su carrera deportiva en el Saint Etienne. Su historial cuenta que con el Valencia jugó un total de 92 partidos en los que marcó 23 goles. Disputó 71 encuentros de Liga, 18 de Copa del Rey y tres en Europa. Logró la Copa del Rey de 1979 en la que Valencia ganó por 2-0 al Real Madrid con goles de Mario Alberto Kempes.
Fue precisamente en la Madre Patria que Ramón Ángel Hicks conoció al Lobo. "Era mi ídolo desde chiquito... Nos hicimos amigos en España... era un consagrado, de los grandes clásicos", apunta Hicks. Lo describe como un filósofo, un bohemio. "Así como era un verdadero guerrero guaraní en la cancha, fuera de ella era una gran persona... le gustaba la música, llegamos a cantar juntos inclusive y grabamos una canción que se llama A la vida que nace", expresa. No en balde la prensa española llegó a calificarlo como un hombre polifacético. Pero más allá de la música, de la literatura, de la poesía, Diarte se fue dejando a sus espaldas una carrera brillante, impecable, llena de triunfos.
"Los estadios donde iba a jugar se llenaban", vuelve a rescatar de su memoria Hicks. "Teníamos que comer volando para ir al estadio y verlo jugar junto a otras estrellas nacionales. Lo considero un verdadero embajador del fútbol paraguayo... La última vez que vino a Paraguay ya sabía de su padecimiento... fuimos a jugar a Ñu Guasu, hicimos un picado; jugar con él era un placer... Sin duda, es una gran pérdida", lamenta. A sus expresiones de tristeza se suman las de muchos fanáticos que a través de las redes sociales manifestaron su sentir, su pesar por la partida de un grande del fútbol paraguayo. "¡¡Excelente delantero!!"; "Paz en tu tumba maestro"; "Grande entre los grandes"; "Grande, Diarte, no te vi jugar, pero lo que sé de vos me hizo tenerte una gran admiración"; "Lobo grande"... algunas de las expresiones que dejan entrever que entre sus admiradores había jóvenes y adultos, y que todavía se mantienen.
Autoridades de esta disciplina también hicieron saber su pesar. El presidente del Valencia, Manuel Llorente, y el presidente de la Asociación de Futbolistas del club, Fernando Giner, lamentaron la "irreparable pérdida" causada por el fallecimiento de Diarte y el "orgullo" de lo que el jugador "significó para el Valencia". Llorente afirmó que "nos ha dejado un hombre que fue un gran futbolista y, lo más importante, una persona excepcional".
Los restos de Carlos "Lobo" Diarte serán inhumados en nuestro país por pedido expreso del exfutbolista. Su hermano Severiano Diarte aseguró que el propio expunta de Olimpia pidió expresamente esto a su esposa. "Se va a traer el cuerpo; él le pidió en vida a su esposa que se le ponga con su mamá. Su señora le va a cumplir ese pedido", declaró Severiano Diarte.
Sus ganas de vivir le llevaron a luchar contra el cáncer. Fue una pelea que duró dos años, aproximadamente, y que terminó un 29 de junio que siempre se recordará como el adiós al "Lobo Diarte". "Le puso el sobrenombre de Lobo, Mario Rivarola, por sus zancadas rápidas y largas", fue lo último que nos contó Hicks, antes de continuar con la producción de su programa.
En fin. No hay nada más lindo que ver cómo todo Paraguay y medio mundo reconoce su legado y su grandeza. Bien merecido.
Carlos junto a Severiano Irala (derecha) con la casaca albirroja. Un estadio lleno prueba el arrastre de este gran ídolo del fútbol paraguayo y español.
Íntimo. Carlos Diarte Martínez nació en Asunción el 26 de enero de 1954. Casado con Araceli Mazota Portao (primer matrimonio), con quien tuvo dos hijas: Giovanna y Jessica. En segundas nupcias con Muriellu Marie Saez. Hijos: Carlos Brian y Enzo Antonio.
FOTOS: ABC Color/Archivo/Cortesía de Ramón Ángel Hicks.
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