Mientras en la pantalla la hermosa Barbie gira y gira de la mano de su príncipe al son de Cascanueces, de Tchaikovski, una niña la mira embelesada y va grabando en su mente los pasos. En su infantil cabecita, se imagina que es ella con su vaporoso vestido rosa y su dorada coronita. Y en puntas de pie, se pone a danzar. “Desde muy chiquita veía en la televisión cómo Barbie bailaba, y quería ser como ella”, cuenta Irma Vanina Aguilera Duré.
Tanto fue así que a los nueve años le dijo a su madre, Irma, que quería estudiar danza. Y se inició en el Instituto de Formación Artística Medalla Milagrosa, donde sigue formándose hasta hoy día. “Mamá siempre me apoyó en todo”, comenta.
Siempre le gustó la danza clásica y el jazz, y toda su vida pensó en dedicarse a estos estilos. Pero Vanina nunca imaginó que en el verano de 2013 su vida daría un giro… de botella, luego de que su madre le sugiriera que hiciese un curso de nuestra tradicional danza. La joven se mostró renuente al principio, pero aceptó. “Le tenía un poco de miedo, pero como era un curso de verano, fui”, revela.
Y cuando comenzó a aprender los secretos de la danza, de la mano de la profesora Alethia López, de la academia Kunu’u Saite, se entusiasmó tanto que ya no paró. “Le agradezco mucho a la profe. Ella me inspiró muchísimo. Valoro todo su esfuerzo, porque a veces soy muy caprichosa”, confiesa entre risas. La profesora nunca dejó que se desanimara cuando no le salían los pasos.
“Vanina no tenía idea de que le iba a gustar y que se destacaría con esta danza. Ahora es conocida como botellera”, agrega la madre. La joven ya es convocada para realizar shows y su madre la acompaña en todas sus actuaciones con una escalera que usa especialmente para colocarle las botellas en la cabeza. “Estas son todas forradas y se compran en juego. Porque imagínese un pequeño accidente y, si se cae una de ellas, podría lastimar a la gente”.
Irma asegura que no podría sentarse a verla bailar. “Realmente emociona”. Tanto que cuando Mario, el padre de Vanina, iba a filmar la primera vez que se presentó en público, no pudo, porque tenía los ojos llenos de lágrimas.
Vanina tampoco se imaginaba que la danza de la botella tuviera tanta relación con la clásica. “La postura es muy importante para no lastimarse”, subraya. “Nosotros le ponemos un especial cuidado para que no se dañe el cuello o la columna”, refiere Irma. “Empecé a bailar la danza paraguaya tradicional, con el typói y la pollera de ñandutí. Pero en febrero de 2013 empecé la danza de la botella estilizada, que es la mezcla de la clásica —son los mismos pasos— con la paraguaya”, explica. El vestuario que utiliza es más simple: una malla y la pollera sin muchos volados; es una estilización que deriva de la danza paraguaya tradicional. Menciona que cuando va a concursar y le preguntan en qué consiste su baile, les contesta que es ‘fantasía’, danza paraguaya estilizada con botellas.
El 18 de octubre participó del concurso de danza que se realizó en la ciudad de Salto del Guairá. “Competí con dos piezas: una estilizada y otra toda de blanco, sin botellas”. ¡Y ganó el primer lugar en su categoría! Los premios consistieron en un viaje para participar de un concurso de danza en Camboriú, Brasil, y la medalla de oro.
El concurso en la ciudad brasileña fue el 5 de diciembre. “Al principio estuve un poco nerviosa. La competencia era muy fuerte”, recuerda. Si bien participaron bailarinas botelleras compatriotas muy buenas, todas hacían la danza tradicional. “Allí conocí a excelentes botelleras, pero ninguna hacía danza estilizada”.
Según Irma, el auditorio no estaba muy entusiasmado, pero cuando Vanina cargó seis botellas, comenzó a despertarse. “Cuando sumó ocho, empezaron a ovacionarla. Y al llegar a las 15, los aplausos se confundían con los gritos de felicitaciones”. Y sí: ¡volvió a ganar!
“Me sentí muy feliz, porque ya es otro nivel. Es un premio internacional. Además, los aplausos y las demostraciones de cariño de la gente es el mejor pago, y uno siente que todo el esfuerzo valió la pena”, expresa Vanina.
mpalacios@abc.com.py • Fotos ABC Color/Heber Carballo/Gustavo Báez.
