La página ParaguArte es una iniciativa familiar. “Nos encanta la artesanía nacional y mi casa es un mundo de colores”, es lo primero que dice con una amplia sonrisa.
Susana viaja mucho por el interior del país y en su ruta va adquiriendo aquello que llama la atención de sus ojos. “En cada ciudad hay una particularidad típica y cada comunidad indígena ofrece un talento único. Como una forma de ayudarles, decidimos crear una página para vender desde internet y en la medida que podemos, tratamos de darle visibilidad a cada trabajo. En eso radica la importancia de ParaguArte”, explica.
Además de la venta, lo que buscan es posicionar la artesanía. “Nuestro desafío es generar una red de venta para que los paraguayos valoren su artesanía, porque somos nosotros quienes debemos estimar primero para poder difundir afuera. Antes no apreciábamos nuestro patrimonio, pero somos nosotros quienes debemos reconocer primero para poder llegar a otros países”, reflexiona.
Y agrega que es una manera de poder contarles historias a los hijos. Hablarles de las artesanías de los hermanos aborígenes. “Siento que detrás de cada artesanía hay una historia por contar, una familia por descubrir”, dice.
Los trabajos artesanales, como el poyvi, encaje ju y la tela de faja, son de Carapeguá, departamento de Paraguarí. El ñandutí es de la ciudad de Itauguá, departamento Central. Las artesanías indígenas son de la etnia aché, hechas a mano con materia prima de sus bosques como la madera. También oferta productos de la etnia toba-qom, quienes utilizan hojas de karanda’y, totora, karanda’y semillas. “La venta la realizamos a través de las páginas de Facebook. Los pedidos los entregamos a domicilio y los pagos son en efectivo. Nuestro emprendimiento es reciente y todavía estamos creciendo, pero la intención principal es distribuir amor... Recibir la sonrisa de las artesanas y los hermanos aborígenes llega al corazón. Poder hacer algo por ellos, crear conciencia sobre la importancia de valorar sus creatividades es muy gratificante. Cada objeto se construye como parte de un proceso creativo que involucra el intelecto y la destreza manual, y representan características culturales. No nos mueve lo monetario, no es mucho lo que ganamos, pero nos reditúa en amor, en revivir y revalorizar el trabajo artesanal”.
Susana afirma que el fin es también que los artesanos se sientan cada vez más reconocidos como transmisores de culturas. “Ellos son los guardianes de nuestro patrimonio, y que se sientan valorados y dignos es nuestro fin máximo”.
Puede contribuir a lograr dicho objetivo comprando artesanía nacional para decorar la casa, oficina o para regalar; valorando creaciones que son hechas a través de técnicas ancestrales transmitidas de generación en generación.
Sepa más
Facebook: ParaguArte
Fotos: ABC Color/Silvio Rojas.
