La participación de las mujeres en las artes plásticas está en crecimiento. Las miradas se multiplican y se gana diversidad. Juanita "Tita" Ortega de Lovera, dueña de un talento natural, se suma a esa pluralidad y merecidamente.
Juanita siempre experimentó un gusto especial por las artes. En su niñez esa inclinación se manifestó en las manualidades. "Era una apasionada de los bordados, de la pintura, de los trabajos artesanales y de la creatividad. Es más, siempre sobresalía en la clase justamente por la pulcritud, por el esmero y la dedicación que le ponía a todas mis tareas", revela.
Ya en ese tiempo pintaba manteles, servilletas, todo lo que tenía que ver con accesorios para la casa. Con los años fue acentuando esta habilidad e inclusive llegó a pintar ropas, en una temporada en que los jeans pintados causaron furor. "No había cosa que no pintara", expresa riendo. Pero lo que mejor le salía eran las pinturas al óleo. Es ahí donde destacaba su talento y daba rienda suelta a su imaginación. "Tomar un lienzo en blanco y plasmar mi arte sinceramente me transportaba, me alejaba del tiempo. Podía y puedo estar horas pintando; no hay cansancio y la creatividad no deja de fluir", confiesa Juanita, durante la entrevista que mantuvimos en su casa, en el comedor social, rodeada de su hija Claudia y sus nietas Camila, Betharram y Pilar. En ese ambiente predominan cuadros suyos o de "Tita L", nombre que eligió para firmar sus obras. "Es mi nombre de pila, es corto y me gusta; así que decidí firmar así", cuenta.
Claro que ella no se quedó con su potencial innato. Fue a varios talleres de arte, donde aprendió las cuestiones técnicas de la pintura tradicional o de la forma tradicional de hacer arte, y fue evolucionando y desarrollando sus propios lenguajes. "Lo mío ahora es el realismo, intento plasmar objetivamente la realidad", señala.
En sus obras son muy importantes tanto el proceso creativo como el proceso de producción de la pieza. "Antes me inclinaba por las flores; me pedían mucho estos detalles, ahora voy hacia los paisajes autóctonos, bellos. Me recuerda cuando yo era chiquita, allá en Tobatí, cuando me divertía o viajaba en carreta, cuando divisaba más y más cocoteros o el estallido de los lapachos en flor, los ranchos, caballos, vacas... Viajo mucho por el interior del país acompañando a mi marido; él es abogado, y voy registrando otros paisajes, a veces tomo fotos, pero en la mayoría de los casos quedan grabados en mi retina. Luego dibujo y comienzo a darles vida. Una vez que la pieza está terminada, disfruto de ella, pero no es lo que me llena, lo que me gusta es crear y hacer... Creo que el arte es una experiencia, entonces lo que a mí me interesa es hacerle sentir a la gente que hay otras formas de ver y de estar en el mundo".
Juanita o "Tita L" vuelca sus vivencias en cada paisaje. "Viajar por todo el país me produce muchas emociones. Mirá que estuve dos veces por Europa, pero no cambio mi bello Paraguay por ninguno". Sus trabajos ya fueron expuestos en varias ocasiones. "Estoy muy contenta con mis logros a nivel artístico". "Comencé a pintar cuando sufrí el síndrome del nido vacío, es decir, cuando mis hijos se casaron y formaron su hogar, pero recién hace unos pocos años que lo hice con la intención de mostrar y ver la repercusión. Sinceramente, estoy muy contenta. En todas las exposiciones la acogida fue excelente. En Casa Hassler, de San Bernardino, por ejemplo, me dieron un diploma de honor. Y en el recientemente inaugurado Hotel Vista Serrana, en Tobatí, todos los cuadros que adornan las paredes y los dormitorios son míos", cuenta orgullosa.
Juanita es una convencida de que el arte puede librarte de momentos pocos alegres. "Creo que el arte es muy importante porque le da sentido a tu vida, te relaja, te aleja de los problemas, de las dificultades, definitivamente es un escape. Los días en que pinto duermo muy bien, porque me siento satisfecha con haber realizado lo que me gusta".
Cada pintura le lleva un mes aproximadamente de trabajo. Todo depende del tamaño y de los elementos que componen cada paisaje. Su punto de partida son las luces esfumadas poéticamente para luego ir "armando" la campiña o las flores o las frutas. "En el caso de los campos, generalmente, comienzo por el cielo. Mis cielos gustan mucho, la mezcla de tonos difumadas armoniosamente, siempre son admiradas".
Sus obras transmiten sensaciones como la captación de la naturaleza con su constante devenir, y también la magia y el misterio escritos en el tiempo. "Creo que es muy importante estar conectados de alguna manera con el arte, también es muy importante que los niños, tempranamente, tengan algún tipo de contacto ya sea con la música, la literatura, el teatro o la plástica. Acercarse al arte, aunque sea un poquito, no se si te hace mejor persona, pero sí es algo muy positivo".
La admiración hacia su trabajo es de propios y extraños. Su marido, Felipe Lovera; sus hijos Raquel, Felipe y Claudia son sus primeros críticos y admiradores. "Mamá pinta todo", nos dice Claudia, al tiempo que nos muestra un mantel navideño con vivos colores, llenos de guirnaldas, velas. En realidad, en toda la casa está el sello "Tita L": en la sala, el comedor, en la cocina, en el quincho. Ahí cuelga un enorme cuadro con la fachada de la casa de sus suegros en Areguá. "No puedo exponer como me gustaría, porque ni bien termino un cuadro, ya estoy vendiendo, no me da tiempo para tener la cantidad que se requiere para una muestra", dice la artista.
Aconseja que la gente debe quitarse el miedo de ir a una galería. "Una de las cosas que no apreciamos en Paraguay es que se vive con arte; uno va al mercado y está lleno de arte, un mercado mismo es una pieza artística, todos los textiles que hay aquí, cerámica, hay una cantidad de cosas; entonces el arte es parte de la vida cotidiana, el arte es para todos, no es para unos pocos privilegiados", enfatiza Juanita.
Por ahora, está dando un descanso a los pinceles para dedicarse a tiempo completo a la familia, a sus nietos. "Siempre hay un tiempo para todo, pero en un par de meses más voy a estar plasmando nuevamente lo que gusta. Me considero una mujer privilegiada, afortunada de la familia que tengo, del arte que me inspira y que puedo compartir".
FOTOS: ABC Color/Celso Ríos