¿Por qué sudamos? Quién no se ha hecho esta pregunta alguna vez. El cuerpo transpira especialmente por el calor. Después de caminar, hacer ejercicios o simplemente por un estado de emoción fuerte, como los nervios, la ansiedad o el miedo, las glándulas sudoríparas entran en acción.
Una buena higiene, con protección adecuada, aconsejan los especialistas para evitar situaciones incómodas. El sudor es un proceso fisiológico completamente normal y esencial para el cuerpo humano porque regula su temperatura. Sudar también es bueno porque elimina toxinas y protege la piel.
El sudor es un 99 % agua y otros componentes químicos del cuerpo humano, como sodio, potasio, cloro y calcio. Su composición química es parecida a la de la orina. En un día normal podemos sudar hasta un litro, pero, si realizamos algún ejercicio físico, esa cantidad se puede multiplicar hasta 10 litros en condiciones extremas.
“La transpiración es un proceso natural del cuerpo, pero en nuestro país, con el calor y la humedad que tenemos, sufrimos más este problema”, refiere la dermatóloga Roxana Maciel.
La especialista agrega que, por culpa del calor en nuestro país, no solamente sudamos en la zona de las axilas, sino también en los pies y las manos. “En algunas personas, ese proceso de hipersudoración aumenta el olor”, señala.
El cuerpo humano posee más de tres millones de glándulas sudoríparas repartidas, sobre todo en las axilas, palmas de las manos, en las plantas de los pies y en la frente. Son lugares en los que se notan los primeros signos de transpiración. Este proceso se debe a dos tipos de glándulas: las apocrinas y las ecrinas, que producen dos tipos de transpiración: la física y la emocional.
Las glándulas ecrinas actúan con los movimientos que hace el cuerpo: caminar, correr, hacer ejercicios, trabajar. Con todo aquello que hacemos mientras estamos despiertos, principalmente.
El sudor emocional puede ser hasta cinco veces superior en cantidad al sudor físico y, en este caso, actúan las glándulas ecrinas y las apocrinas. El fluido que segregan las glándulas no produce el mal olor, sino las bacterias corineformes que están en la piel. La solución es un buen baño y un desodorante o antitranspirante para sentirnos frescos y perfumados.
Pero qué es mejor: ¿un desodorante o un antitranspirante? He aquí una cuestión discutida en los últimos años. Son dos tipos de productos que se aplican en las axilas: los antitranspirantes evitan la secreción y previenen olores, y los desodorantes combaten el olor. Los antitranspirantes contienen unos activos que reducen el número de bacterias que generan el mal olor y, además, contienen perfumes que enmascaran o cubren ese aroma. Además, los componentes antitranspirantes reducen el sudor de las axilas, contribuyendo a una reducción del olor.
Los antitranspirantes contienen sales de aluminio como ingredientes activos que evitan la secreción mayor o en menor medida. El ingrediente activo se disuelve en el sudor formando un tapón de gel en el cuello de la glándula sudorípara, que reduce el flujo del sudor.
Por ello, los antitranspirantes son muy eficaces en la reducción de los niveles de bacterias en la piel y, por lo tanto, en la prevención del mal olor en la zona de la axila. Los desodorantes consiguen detener el olor al reducir los niveles de bacterias en la superficie de la piel, pero lo que no conseguimos es dejar de sudar. En los antitranspirantes juegan un papel importante los activos del aluminio, que son distintos entre diferentes fabricantes aportando mayor o menor eficacia contra la sudoración.
“Existen productos que contienen ambas cosas: son antitranspirantes y desodorantes, que nos ayudan a no exagerar en la producción de sudor y con un toque de perfume para evitar los malos olores”, explica la doctora Maciel.
La dermatóloga indica que en la zona de la axila contamos con dos pieles juntas, donde la humedad predispone al olor. “Algunas personas son muy sensibles en esa zona, por ello normalmente hay productos con menos perfume.
El desodorante tiene en su composición alcohol, que actúa como antiséptico para combatir las bacterias, pero hay personas muy sensibles a las que les puede resecar esa zona”, aclara y aconseja que los problemas de hiperhidrosis (excesiva producción de sudor), bromhidrosis (mal olor) y cromhidrosis (coloración anormal del sudor) sean tratados con el dermatólogo. “Hay medicamentos que pueden causar estos problemas y lo mejor es recurrir al dermatólogo, porque muchas veces las afecciones en la piel pueden estar demostrando afecciones internas. Por eso es bueno consultar, de modo a que el médico busque las causas de estas afecciones”, añade.
