El hombre que se construyó a sí mismo

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Víctor González Acosta, uno de los arquitectos más laureados del país, recientemente fue distinguido por la Cámara de Comercio Latina de los Estados Unidos como destacado empresario 2013, convirtiéndose así en el primer paraguayo en recibir este premio de relevancia. Desde la tranquilidad de una carrera sustentada en la innovación, González Acosta conversa con ABC Revista.

Asistimos puntuales a la cita con el arquitecto Víctor González Acosta. Ya aguardaba en el lobby del hotel. Luego de los saludos formales, recorrimos algunas posibles locaciones con el equipo de producción. Finalmente, charlamos en la terraza del Sheraton Asunción, imponente edificación también de su autoría y primer hotel de cadena internacional en Paraguay. Mientras se pone cómodo, expresa que lo esencial para él no es tener éxito, sino ser una persona valorada. “Si sos una persona de valor, sos una persona de éxito”, enfatiza.

Bajo esta premisa, trabaja no solo para construir grandes obras, sino también para “hacer el país” desde el sector privado, comprometiéndose en distintas iniciativas a través de organizaciones de la sociedad civil. En 1998, por ejemplo, constituye, con un grupo de ciudadanos, la Fundación Tierra Nuestra con el objetivo de cultivar la educación ambiental de niños y jóvenes de todo el país. Cinco años más tarde, nuevamente se aboca a la creación de la Fundación Dende o Desarrollo en Democracia a fin de desarrollar planes de mediano y largo plazo e incidir en políticas públicas. De la gestión de esta implantación surge la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD), responsable del financiamiento, por primera vez en el país, de viviendas para la clase media a 30 años de plazos.

Todas sus gestiones, tanto en el ámbito público como privado, siempre resaltaron tanto que, recientemente, fue premiado por la Cámara de Comercio Latina de los Estados Unidos en el marco del 34.º Congreso Hemisférico de Cámaras de Comercio. El galardón reconoce la destacada diligencia empresarial del Arq. Víctor González Acosta a lo largo de su carrera, de entre todos los países latinoamericanos y España, que conforman, la Cámara de Comercio Latina de los Estados Unidos, la mayor organización empresarial hispánica en el Estado de la Florida. Y claro que se sintió sumamente honrado de recibir una distinción de tal magnitud y lo agradece, en nombre de su familia, en nombre del país. Su extensa labor empresarial y filantrópica lo merecen. Aunque, con modestia, expresa que muchos son los paraguayos que trabajan. “Hay una sociedad civil cada vez más comprometida por tener un país más sostenible... Siempre digo que son muy generosos conmigo, pero mi propósito, reitero, es ser una persona de valor. Mi motivación principal en todo lo que emprendo es servir a la sociedad. Cuando recibía el premio recordaba a nuestro país; este país pequeño que late en mi corazón”.

El acto de condecoración fue en el majestuoso Biltmore Hotel de Miami, EE.UU. “No me esperaba la formalidad de un acto en un hotel emblemático e histórico; eso de por sí ya fue muy fuerte”, confiesa. Pero no es el único que recibió a lo largo de su trayectoria. Los laureles como mejor arquitecto en la gestión privada de las Américas los obtuvo en el año 2012 y le fueron entregados por la Federación Panamericana de Arquitectos, en el XXIV Congreso realizado en Brasil. En el 2011 fue elegido empresario del año por la Asociación de Empresarios Cristianos del Paraguay. Ese mismo año también aceptó la distinción como líder en gestión privada, de la Universidad Americana del Paraguay. Condecoraciones como empresario comprometido, en gratitud a su destacada trayectoria en el campo empresarial, por su importante contribución y valioso aporte al sector de la construcción, como protagonista destacado, por su exitosa trayectoria, por su eficencia y efectividad de clase mundial; en fin, muchos son los homenajes que recibió por haber contribuido, indudablemente, al desarrollo del país mediante su misión como emprendedor.

-Está dejando un legado importante, indiscutiblemente. Nombres importantes figuran entre sus clientes...

-Son quince edificios. Citibank, HSBC, Itaú, Sudameris Bank, Banco Unión, Nissan Co., Coca Cola, 3M, Kimberley Clark, Cargil, Sheraton Hotel, Petrobras, Protek, y organismos internacionales y multilaterales como el Banco Mundial, Naciones Unidas, Embajada Americana, Corporación del Presidente (Mormones), clientes locales para edificios residenciales y shopping centers, y últimamente el complejo World Trade Center, compuesto de cuatro torres de 20 pisos y estacionamiento para 1000 vehículos con una superficie total de 75.000 m2. Hay que atreverse a soñar. Soñar es el primer gran paso; luego creer en uno mismo, poner pasión, determinación. La determinación es esencial en este proceso, que es un camino con dificultades. Siempre se presentan inconvenientes, pero cuando uno tiene voluntad, los contratiempos se convierten en oportunidades para mejorar. Es importante disfrutar del desarrollo, del camino, porque es cuando uno va superando las adversidades y sientiéndose bien; por ahí es más significativo disfrutar de la evolución que del resultado.

-¿Cómo llega usted al proceso, en forma racional o intuitiva?

-Uso un proceso que es en parte racional y en parte intuitiva. Son los dos lados del proceso de diseño. El análisis del programa, del terreno, de los códigos, del dinero tiene que ser racional; pero el desarrollo de formas, de carácter, de espacios es un proceso que podemos llamar intuitivo.

-¿Diseña solo o con un equipo?

-Tengo una compañía; yo hago lo más fácil: el soñar, el poner vocación, determinación, poner el corazón; y el corazón es inagotable. No diseño solo; la ejecución la hago con mi equipo, con los socios, personas honorables, fantásticas, excelentes seres humanos. Creo en el trabajo en equipo, en el liderazgo colectivo; creo en el capital social; es lo que va a ayudar a sacar adelante al país. No creo en la estructura vertical. Creo en el concepto de la asociación y eso es lo que hacemos. Nuestros mejores activos no son el dinero; son los valores, los principios, la vocación, los sueños, la solidaridad, el trabajo en equipo...

-¿Cuáles son las necesidades humanas más importantes a satisfacer en un edificio?

-En primer lugar, la arquitectura está llamada a dar una satisfacción óptima, una condición de bienestar. Está también la alta responsabilidad con la ciudad, con las condiciones ambientales, y uno tiene que ser consciente de ese compromiso. Despues está el país, analizar si la región tiene recursos, energías; contribuir y mejorar lo que ofrece en la actualidad. El edificio tiene que dejar un legado. Son muchas las situaciones que se plantean a partir de una construcción; indagamos sobradamente.

-¿Y cómo indaga las condiciones o entorno donde va a instalar sus edificios?

-Los manuales de urbanismo son muy precisos a la hora de valorar determinadas zonas. Asunción, en este aspecto, tiene una ventaja sobre otras ciudades, como San Pablo, por ejemplo. Uno ya sabe cómo están distribuidas las calles. En este caso, la vocación de la avenida Aviadores del Chaco era muy clara, era propicia por todo el entorno que ofrecía, el shopping, el Banco Central, zonas residenciales y el aeropuerto, que es importantísimo.

-Pasó de construir edificios a construir una ciudad, con los varios edificios que ya llevan su sello. ¿Es una evolución lógica?

-Al estar en la Cámara Americana y conocer otros países, siempre regresaba con un dolor porque nuestro país no se conocía; se conoce poco. Continuamente decía para mí: “Cómo me encantaría que un pasajero viniera y reconociera al país por sus edificios, por su ciudad, por su ciudadanía”. Entonces, mi gran sueño fue revertir esa situación, ayudar a materializar, y con el trabajo de mucha gente vamos demostrando que los paraguayos somos capaces de cambiar, de innovar. Vamos construyendo un Paraguay. Por supuesto que hay mucho por hacer, un montón de desafíos. Y para lograrlo hay que apostar por el capital humano. Podemos estar en los umbrales del desarrollo. Somos una oportunidad para el progreso de energía renovable, para el turismo, para la explotación de minas; somos una suma de oportunidades. Es cuestión de proponernos e invertir en las personas, capacitarlas para ir hacia adelante.

-¿Su primera obra maestra?

-El Village Plaza. Ahí aplicamos el concepto de construcción ambiental-cultural. Un terreno con mucha arboleda; mucho verde alrededor del cual fuimos contruyendo las casas. Es el lugar que elegí para vivir con mi esposa Magy y mis hijos, Laura, Eduardo y Juan José; Oliver y Gabriela.

-¿Que le queda por hacer?

-Ahhh, mi cabeza está llena de sueños... Sueño con revitalizar el centro de Asunción. Ahí está la memoria de nuestra nación. Las condiciones están dadas y mucho más con la franja costera. También quiero contribuir con el tema de la vivienda en el país, un derecho esencial, básico de la dignidad humana. Pero mi mayor sueño es que Cerro Porteño gane la Copa Libertadores (risas).

Así, el hombre que llegó de San Juan de Nepomuceno para abrirse camino y convertirse en uno de los arquitectos más laureados del país también se alegra con las cosas simples de la vida, va a la cancha con sus hijos, hace deportes, es especial velerismo. "En una ocasión con un grupo de amigos remamos hasta Concepción. Llegamos en ocho días y hasta hoy mantenemos contacto. Son las cosas lindas de la vida", expresa.

Tampoco olvida sus raíces: su niñez en su lejana San Juan, donde su padre se dedicaba al cultivo y su madre a la docencia, conviviendo con once hermanos. Tiempos nostálgicos en los que la educación se basaba en el respeto, en la honestidad, en la solidaridad, trabajo en equipo. "Nosotros les servíamos tereré a los cien que estaban cosechando o cultivando algodón. No eramos ni más ni menos, y eso es un ejemplo fantástico de trabajo en equipo. Veía a mi papá ayudar a los más necesitados; teníamos que recoger todos los frutos de la tierra para luego, los fines de semanas, distribuir a todo el pueblo... En su momento uno se pregunta por qué, pero luego entiende, aprende y multiplica. Mi papá falleció cuando tenía 18 años y mi mamá, doña Julia, instaló un sistema fantástico, en el que teníamos madres sustitutas, que eran las mujeres mayores; en mi caso estaba Nilda, que nos hacía el aguante... En el ADN de cada persona está su historia. Y mi historia está basada en principios, en valores, sobre todo en testimonios, no en discursos".

Lo más esencial que aprecia en el legado familiar es el trabajo como un bien para progresar. Y ese ejemplo de trabajo tesonero lo sostuvo y sacó adelante. Con dedicación, perseverancia, determinación, actitud positiva, y cimientos sólidos, Víctor González Acosta no solo construyó edificios excepcionales, sino además se construyó a sí mismo, multiplicando lo heredado y dejando huellas, siendo reconocido por ello como destacado empresario.

-Finalmente, arquitecto, ¿disfruta más de la ciudad o del campo?

-Y la sangre no es agua... Me gusta mucho el campo, de hecho conservo la que fuera la casa familiar en Empalado. Los fines de semana disfruto del campo con mi familia.

Marca registrada

Conjuntamente con el Arq. Randy Wood, en el año 1994, crea la empresa González Acosta & Wood (GA&W), pionera en el país en el gerenciamiento de proyectos y obras. Enfocándose principalmente en edificios corporativos, residenciales y retail, basado en una larga experiencia de trabajo profesional con empresas internacionales, como la Chas. T. Main de Boston, EE.UU.; Harza de Chicago, EE.UU.; y Lahmayer de Fráncfort, Alemania. Con la idea de utilizar toda esta experiencia en beneficio de nuestro país, crea la empresa de gerenciamiento GA&W, de la cual es presidente. En la fecha, cuenta con un plantel de 60 profesionales entre arquitectos, ingenieros, economistas y técnicos. Desde el 2010 dirige la empresa FCK, dedicada a la fabricación de hormigón elaborado y hormigón prefabricado. El año pasado formó Emprendimientos Contemporáneos SA., propietario del ALOFT by W Asunción. Y hace dos años creó y preside la empresa administradora nada más y nada menos que del World Trade Center, desde donde abre ventanas para generar empleos, promocionar grandes y medianas firmas de nuestro país. “Esto me motiva y hace que no me canse nunca. Disfruto tanto de la tarea empresarial como de la social”.

Uno nunca tiene que olvidarse de que solamente es un instrumento, una herramienta.

ndure@abc.com.py