Desde las primeras horas de la mañana, así como al mediodía y a últimas horas de la tarde, el Jardín Botánico y Zoológico de Asunción (JBZA) es tomado por asalto por ciclistas, corredores, y amantes de deportes y actividades al aire libre en general. Algunos llegan en pareja, otros en grupos de tres personas o más y no faltan los que recorren toda la extensión del parque acompañados del mejor amigo del hombre.
“Al mediodía es cuando mejor me queda. Aprovecho un alto en la oficina y vengo a trotar de lunes a viernes; los fines de semana me dedico a descansar”, dice Víctor Cardozo, quien asegura que últimamente la seguridad mejoró bastante y eso alienta a que otras personas se animen a visitar este espacio verde, aunque aclara que en caso de querer adentrarse en la zona de la reserva boscosa, lo mejor es hacerlo en grupos numerosos.
“Tenemos guardaparques que recorren constantemente toda la extensión del Jardín Botánico y Zoológico; además del apoyo de la Policía Nacional, que tiene presencia constante en el lugar”, comenta Carlos Miranda, actual director del JBZA.
En cambio, para Diógenes Carballo, los fines de semana son sinónimo de vida al aire libre y deporte en este predio de 110 ha. “Lo bueno de aquí es que se tienen disponibles circuitos de varias distancias, tanto para la gente que se inicia como para los que ya tienen un ritmo más profesional, para los que pueden hacer distancias más largas”, indica el joven, que elige acudir al lugar en grupo de amigos.
Pero no solamente los ciclistas y corredores aprovechan las instalaciones de este parque, que también es muy visitado por planteles de escuelas de fútbol y hasta aficionados al baseball, un deporte poco promocionado en el país pero que los sábados a la tarde es difundido por un grupo de personas de nacionalidad cubana que se dedican a practicarlo allí. Tampoco faltan los grupos de scouts, que frecuentemente llegan hasta el JBZA para desarrollar ejercicios físicos, recreativos y de supervivencia.
Quizás sean los ciclistas los que visiten el JBZA con mayor asiduidad que los demás, por encontrar aquí un escenario apto para el entrenamiento, así como para las competencias de calendario oficial, que se desarrollan en una pista de 5,5 km de extensión, que fue rehabilitada desde hace unos meses por las autoridades del Botánico. “En realidad son varios circuitos, los cuales los utilizamos y adecuamos de acuerdo a la necesidad o al nivel de los ciclistas. Ahora mismo tenemos todo bien delimitado, con un circuito permanente para bicicleta de 3700 m, que todavía no está habilitado porque falta señalizar un poco más”, dice Kashi Garrido, conocido ciclista y promotor de eventos deportivos en la modalidad mountain bike (MTB) y actual titular de la Federación Paraguaya de Ciclismo.
Otro deportista empedernido que nunca falta al JBZA es el reconocido ciclista Hugo Arriola, ocho veces campeón nacional de MTB y pentacampeón paraguayo en la categoría Senior. Arriola comenta que el diseño del circuito de 3700 m fue pensado para contar con un lugar más funcional, seguro y adaptable para distintas categorías de competidores. “Está pensado para que la gente no se meta hasta el fondo del parque, en donde no se puede garantizar al 100 % la seguridad, a no ser que lo hagan en grupos de tres o más personas. Este circuito arranca frente a la Casa López, a la altura del portón dos”, explica Arriola.
Según Arriola, además de estos dos circuitos, existe uno más de 4200 m, para así asegurar distintas opciones de pedaleo para competidores y personas que asisten en familia. “Estamos preparando todo para la sexta fecha de la copa mountain bike, el domingo 12 de agosto, en homenaje a la ciudad de Asunción, en el circuito de 3700 m”, agrega.
Si bien en sus inicios el predio del Jardín Botánico y Zoológico de Asunción fue parte de la casa de campo del expresidente Carlos Antonio López, recién empezó a funcionar como parque a partir del año 1914, a instancias del doctor Carlos Fiebreig y su esposa, Anna Gertz. Según cuenta Carlos Miranda, director del JBZA, no se trata de un parque como cualquier otro, ya que a diferencia de otros sitios como el parque Bernardino Caballero o el parque Carlos Antonio López, en los cuales se ofrece un espacio de esparcimiento y recreación, el Jardín Botánico y Zoológico es un patrimonio nacional histórico, ecológico y científico.
El JBZA, a través de sus espacios verdes, ofrece a la ciudadanía un lugar donde aprender sobre la naturaleza, conocerla y disfrutarla; a más de esto, a través de sus árboles, contribuye a aumentar la cantidad de metros cuadrados de áreas verdes por habitantes dentro de la ciudad de Asunción, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos. “Se debe mencionar que actualmente el Jardín Botánico constituye el mayor parque natural y recreativo del área metropolitana de Asunción, considerado regulador ecológico de la ciudad de Asunción. Es un punto de turismo importante, muy visitado por turistas extranjeros como nacionales”, dice Miranda.
En lo que se refiere a espacios verdes dedicados a la naturaleza y al esparcimiento, el Jardín Botánico cuenta con sectores muy bien conservados pero poco conocidos, entre ellos están la Fuente Kamba’i, el Rosedal, el Ykua Madama Lynch, el Ykua López, el Jardín Romano, el Jardín Japonés con su laguna artificial, el Zoológico, el Museo, el Herbario y otra zona en donde están dispuestos distintos viveros, esto además de la reserva natural de 110 ha.
LOS RECORRIDOS
Circuito NARANJA: Tiene una extensión de 5 km con zonas cubiertas de tierra y pedregullo aptas para la práctica de MTB y trekking. Es el más extenso de todos.
Circuito rojo: Tiene una extensión apróximada de 2,47 km enlazable con cualquiera de los otros dos circuitos, de acuerdo al rigor de entrenamiento.
Circuito azul: Con una extensión de 3,70 km, es el más recomendado por su ubicación y seguridad. Será escenario de la carrera MTB del próximo 12 de agosto.
Legado arquitectónico
Dentro del predio del JBZA se encuentra la Casa López, que fue construida por encargo del expresidente Carlos Antonio López en la década de 1840, para constituir su casa de campo. Además de su valor histórico, la edificación es muy representativa de su época, en lo referente a los aspectos tecnológicos, arquitectónicos y decorativos, por lo que se encuentra registrada en el “Catálogo de Edificios y Sitios de Valor Urbanístico, Arquitectónico, Histórico y Artístico de la Ciudad de Asunción”, además de estar especialmente protegida por la Ley 946/82 “De Protección a los Bienes Culturales”. En 1896, el Estado incorporó a su patrimonio estos terrenos, hasta que en 1936 los transfirió a la Municipalidad de Asunción, su actual propietaria.
