El dueño de Montiel Potrero
Un afamado paraje caapuqueño es conocido con el nombre de Montiel Potrero. Su nombre se debe a un terrateniente —que vivió en el siglo XVII— llamado Alonso Fernández Montiel.
Don Alonso Fernández Montiel fue un comerciante nacido en Santa Fe, hacia 1645. Era nieto del primer Alonso Fernández Montiel, llegado al Paraguay con el adelantado Ortiz de Zárate y establecido en Santa Fe entonces recientemente fundada.
Casado con una descendiente de Martínez de Irala, con quien inició su linaje paraguayo, fue el propietario original de las tierras hasta hoy conocidas como Montiel Potrero, en la zona de Caapucú, adquiridas —en su momento,— de su pariente político Gabriel Riquelme de Guzmán.
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En Asunción fue cabildante y, como tal, le tocó interinar la gobernación del Paraguay.
Posteriormente, le tocó interinar la gobernación en otras dos oportunidades. Dirigió varias expediciones al Chaco para combatir a los aborígenes de esas extensas comarcas. Falleció en 1690.
Parlamentarios paraguayos
Para ejercer la representación nacional por el 16.º periodo constitucional (1928 - 1932), fueron electos Emiliano González Navero (presidente) y los senadores Víctor Abente Haedo, José del Rosario Ayala, Reinaldo Bibolini, Zoilo Díaz Escobar, Benigno Escobar, Emiliano González Navero, Carlos L. Isasi, Eduardo López Moreira, Jorge Patiño, Juan José Soler, Antonio Sosa, Gerónimo Zubizarreta, Esteban Semidei, Emilio Aceval, Miguel Corvalán, Modesto Guggiari y Atilio Peña Machaín.
Fueron electos diputados los señores Justo Pastor Benítez, Ricardo Caballero, Heriberto Carrillo, Lorenzo Codas, Luis de Gásperi, Miguel Duarte, José de la Cruz Franco, Roque A. Gaona, Juan Carlos Garcete, Emilio García, Manuel Giménez, J. Natalicio González, J. Bernardino Gorostiaga y José P. Guggiari.
También ejercieron Pablo Max Ynsfrán, Anselmo Jover Peralta, César López Moreira, Eusebio A. Lugo, Domingo Montanaro, Eugenio Pando, Ignacio Ibarra, Justo Pastor Prieto, Francisco Quiñónez y Gerónimo Riart. Además de Luis Ruffinelli, César Vasconsellos, José Zacarías, Hermenegildo Olmedo, Gregorio Achar, Juan Colunga, Lisandro Díaz León, Luis S. Escobar, Manuel Fretes, Pastor Giménez, Narciso Méndez Benítez, Eduardo Peña, Tomás Salomoni, Segundo Sánchez y Rodrigo Solalinde.
Más comunicación
En días más se conmemoran los 150 años de la adopción en el país de las telecomunicaciones modernas; una de las primeras del continente, después del Brasil, el Uruguay y la Argentina. Luego de la caída del régimen stroessnerista, en materia de telecomunicaciones, hacia 2002, la instalación de líneas telefónicas se cuadruplicó, con relación al total instalado en los casi 35 años de la dictadura del presidente Stroessner.
Actualmente (2014), existen aproximadamente 450.000 líneas fijas (de Copaco) y alrededor de 6.700.000 teléfonos celulares.
Funcionan en el país cinco operadores de telefonía móvil que tienen licencia de Conatel: Tigo (Millicom), con unos 3.500.000 usuarios; Personal (Núcleo), con unos 2.300.000; Claro (AMX Paraguay), con aproximadamente 450.000 usuarios; Vox (Hola Paraguay), también con unos 450.000 usuarios y CPC SA (Compañía Privada de Comunicaciones), que no registra ni un usuario.
Un afamado farmacéutico
En 1902 llegó al país un inmigrante italiano llamado Giovanni Pessolani, nacido en Italia hacia 1860, de profesión farmacéutico.
Había estudiado en la universidad de Nápoles y, ya en el Paraguay, revalidó su título en la Universidad Nacional de Asunción.
En 1905 fundó su farmacia, que fue una de las más importantes en las primeras décadas del siglo XX. Fue un notable investigador y a él se le debe la fabricación de varios específicos, como la “Emicranina Pessolani”, para neuralgias en general, jaquecas, influenza, entre otros, y el “Antianófele”, para la cura de enfermedades de origen malárico.
Falleció en Asunción. El edificio que fue sede de la Farmacia Pessolani, actualmente, es el local de la Secretaría Nacional de Cultura.
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