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Evangelizadores pioneros

Los primeros sacerdotes que evangelizaron en la religión católica a los naturales del país fueron los frailes Juan de Salazar, mercedario, y Luis de Herrezuelo, jerónimo, testigos ambos de la fundación de la casa fuerte que dio origen a la ciudad de Asunción. Otros sacerdotes pioneros fueron los padres seculares Francisco de Andrada y Juan Gabriel Lezcano, llegados ―como los anteriores― en la expedición de don Pedro de Mendoza. El fray Juan de Salazar nació en Castilla, España, y fue el primer fraile mercedario llegado al Río de la Plata. Murió martirizado por los aborígenes guaraníes. Por su parte, el fray Luis de Herrezuelo, regresó a España, acompañando al depuesto segundo adelantado don Álvar Núñez Cabeza de Vaca.

Nació un 20 de setiembre

Eustaquio Giannini Bentallol fue uno de los últimos gobernadores del Paraguay colonial. Efectivamente, fue gobernador interino en 1807. Nació en Badajoz, España, un día como hoy, el 20 de setiembre, pero de 1750 –hace 265 años–. Fue un ingeniero marino y cartógrafo, de destacada actuación como ingeniero en la Madre Patria. Además fue el encargado de la restauración de la torre de Hércules, en La Coruña, una construcción de dos milenios de antigüedad –fue el responsable de la construcción de la escalera interna de dicha torre–; este monumento fue declarado patrimonio de la humanidad hace algunos años. Funcionario del Gobierno colonial español, vino al Río de la Plata en 1804; prestaba servicio en el Paraguay cuando fue designado para interinar el cargo de gobernador, mientras Velasco se trasladaba al Río de la Plata a apoyar la defensa de Buenos Aires, en 1807. Falleció en Buenos Aires, en noviembre de 1814.

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Negros en América

La esclavitud negra se introdujo en América con el propósito de reemplazar en las Antillas a una población indígena que se extinguía rápidamente y reforzar la fuerza de trabajo, debilitada en otros lugares del continente. El argumento era “sólido”: el trabajo de un negro equivalía al de siete u ocho indígenas. Ya con Colón habrían llegado los primeros esclavos negros. Su presencia fue estimulada como consecuencia de las leyes de Burgos, de 1512, por medio de las cuales se comenzó una protección tutelar de parte de la Corona española hacia la población indígena, lo que permitió recurrir a la mano de obra esclava negra. En 1513 se tomó la primera medida propiciatoria de la introducción de una trata negrera en gran escala, además de constituir en una hasta entonces impensada fuente de recursos: el cobro de impuesto por cada esclavo introducido. Posteriormente, la concesión de licencias hizo el resto. La desdicha del negro comenzaba en el mismo momento de su captura y venta a las empresas dedicadas al tráfico de esclavos. Se extendía en el traslado a América, hacinados bajo cubierta de los barcos negreros en pésimas condiciones de salubridad –la mortalidad era sumamente alta en la travesía y los barcos negreros eran conocidos como tumbeiros (ataúdes flotantes); solo un tercio llegaba vivo a destino– y continuaba en los ingenios adonde eran puestos a trabajar, en condiciones de extrema dureza y crueldad. Pese a todo, según estudios realizados sobre la presencia negra en América, se estima que, en el periodo que transcurre entre 1492 y 1870, unos 130.000.000 de negros pasaron a América como esclavos. En el Río de la Plata, la primera almoneda –o venta pública– de esclavos negros se realizó en 1539, en Buenos Aires. En 1542, con la expedición de Álvar Núñez Cabeza de Vaca llegó Juana Núñez, la primera negra del Paraguay.

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