Entérese

Este artículo tiene 9 años de antigüedad
/pf/resources/images/abc-placeholder.png?d=2421

Plantas y no indígenas

En estos días de Semana Santa, hay un topónimo que estará en boca de mucha gente: Tañarandy. ¿Qué significa? Según el antropólogo León Cadogan, estando en San Ignacio, Misiones, en la década del 50 del siglo pasado, se enteró de que el nombre de una de las compañías de San Ignacio se llamaba Tañarandy. Le llamó la atención dicho nombre, pues nunca había escuchado tal palabra. Dedujo que sería una apócope de ita ñarua ndy –montón de piedras esbeltas–, pero varios vecinos del pueblo le aseguraron que tañara era el nombre de una hierba o arbusto, por lo que llegó a la conclusión de que el significado de tañarandy sería “lugar donde abunda el tañara”. En otras palabras, NADA tiene que ver con el mito creado hace unos años que hace alusión a una brava tribu indígena del lugar. (No había bravura –con armas primitivas– que no sucumbiera al poder de fuego del ejército jesuita).

Otra compañía de San Ignacio se llama Ñangapé, nombre también –según los informes que obtuvo– de una planta. Más al sur, en las cercanías de Santiago, conoció el arroyo Atingy, cuyo sufijo ngy –tallo, árbol, tronco– demuestra, dijo, que el nombre también es de una planta.

Según los informes obtenidos, dichos nombres databan de la época jesuítica.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

El redescubridor del ka’a he’ê

El ka’a he’ê o stevia es una plantita edulcorante que fue utilizada por los aborígenes guaraníes desde la noche de los tiempos. En la segunda mitad del siglo XIX, en la preguerra de la Triple Alianza, un estudioso de la flora paraguaya, el italiano Antonio Rebaudi Ascasiata, lo descubrió para la ciencia. Décadas después fue clasificado por el científico Moisés S. Bertoni, allá por finales del siglo XIX.

Pasaron los años y, más de 60 años después, el señor Luis Enrique Zavala (1927-2008) lo redescubrió con algunas plantas traídas de cerro Kuatía, Amambay, hasta donde había llegado gracias a unos guías paĩ tavyterá, según su propio relato.

En su establecimiento, ubicado en Cepingo, un paraje del distrito de Horqueta, el señor De Gásperi Zavala inició los trabajos de domesticación y multiplicación de la hierba edulcorante, convirtiéndose en el precursor de la producción y comercialización de dicho producto.

De Gásperi también fue el iniciador de la exportación del edulcorante –hojas secas y polvo de hojas– al Brasil, Argentina y Japón.

Derribando mitos

Generalmente, se dice que Ana Díaz fue la única mujer que estuvo en la fundación de Buenos Aires, el 11 de junio de 1580, y no fue así. Fue la única que no tenía marido, pero también participaron varias, que fueron esposas e hijas de los fundadores.

Cristóbal Altamirano y su mujer Ana Méndez.

Luis Álvarez Gaitán y su mujer Ana de Somoza.

Antón Bermúdez, su mujer Inés y su hija Marina.

Francisco Bernal y su mujer Juana de Cobos.

Víctor Casco de Mendoza y su mujer Luisa de Balderrama.

Miguel del Corro y su mujer Mariana de Aguilera.

Alonso de Escobar, su mujer María Cerezo y su hija Margarita.

Juan de Garay y su mujer Isabel de Becerra.

Alonso Gómez, su mujer Lorenza Fernández y su hija Felipa.

Miguel Gómez, su mujer Beatriz Luiz de Figueroa y su hija Úrsula.

Pedro Isbrán y su mujer Agustina de Aguilera.

Pedro Luyz y su mujer Elena de Payva.

Gonzalo Martel de Guzmán y su mujer Isabel de Carvajal.

Andrés Méndez y su mujer María.

Hernando de Mendoza y su mujer Agustina de Zárate.

Pedro Morán y su mujer María Cristal.

Rodrigo Ortiz de Zárate y su mujer Juana de la Torre.

Pedro Rodríguez de Cabrera y su mujer Juana de Enciso.

Juan Ruiz de Ocaña y su mujer Bernardina Guerra.

Pedro de Sayas Espelucas y su mujer Beatriz de Cubillas.

Por Luis Verón surucua@abc.com.py