ENTÉRESE

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Los caminos del rey

Varias de las calles y avenidas existentes en la actualidad datan de los primeros años de la conquista y colonización española. Cuando estas se establecieron en Asunción y por imperio de las circunstancias se vieron necesitadas de extender sus áreas de influencia, abrieron los que dieron en llamar caminos reales, sirviéndose de los ancestrales caminos de origen guaranítico.

En total fueron nueve los caminos reales abiertos durante el periodo colonial y muchos de ellos aún hoy constituyen importantes vías de acceso a la capital del país. Además de los caminos reales, también fueron habilitados otros de menor importancia llamados maestrillas, que eran ramales que podían tener uno o más kilómetros de longitud, pero a lo sumo diez.

El primer camino real fue el que unía Asunción con Tapuá (Limpio). Era muy utilizado ya en tiempos del gobernador Irala, puesto que la mayoría de las chacras de los vecinos de Asunción estaba ubicada en esa zona. Nacía el camino en la loma Cavará, primitivo lugar de la casafuerte que dio origen a la ciudad, bordeaba la costa del río hasta la altura de la que hoy es la calle Estados Unidos. De ahí se dirigía hacia Yviraí –más o menos siguiendo la vía férrea–, continuando por el Tapé Tuyá hasta Arecayá. Luego de cruzar el arroyo Itaý por el Paso Ñandeyára, llegaba hasta Tapuá. De este lugar, previo cruce del río Piribebuy, llegaba hasta Capilla Duarte (Arroyos y Esteros), su destino final.

Otra de estas antiguas vías –la segunda abierta durante el colonizaje– fue el que unía Asunción con Lambaré. Se desprendía del camino real a Tapuá, tomando la actual calle Independencia Nacional, que, a la altura del Convento de la Merced (Hotel Guaraní), doblaba y se dirigía hacia la intersección de las calles Estados Unidos y Rodríguez de Francia, de donde partía por la actual avenida José Félix Bogado hasta Lambaré.

La apertura de este camino real respondió a la necesidad de llegar a las salinas hasta hoy existentes en el lugar llamado Yuquytý. Cuando el ganado vacuno y caballar comenzó a proliferar en el Paraguay, hubo necesidad de buscar lugares apropiados para su ubicación, lo que pudo hacerse en los alrededores de la actual ciudad de San Lorenzo, en un paraje llamado Tapyipery, hasta donde se llegaba a través del tercer camino real de la colonia. Este camino se desprendía del camino real a Tapuá a la altura de la calle Estados Unidos, y se dirigía por la actual avenida Pettirossi y su continuación Eusebio Ayala, pasando por la Laguna Pytá (primera posta a la salida de Asunción y sobre la que hace unas décadas se erigió el edificio originalmente destinado a Hospital Militar).

De la Laguna Pytá, el camino se dirigía hacia la segunda posta en las cercanías del arroyo Tembetarý, hoy conocido como Mburicaó, lugar de importancia agrícola en la colonia. De ahí iba a la tercera posta aledaña a la laguna Capi’ipery, llegando posteriormente a San Lorenzo, donde se bifurcaba, tomando uno dirección a las Misiones e Itapúa, y el otro a Capiatá, Itauguá, Pirayú, Piribebuy, Villa Rica y los yerbales del noreste.

En el lugar conocido como Dos Bocas nacía el camino real a Ysatý, hoy avenida Dr. Fernando de la Mora.

Ysatý era una posta ubicada junto al arroyo del mismo nombre. Este camino real llevaba a San Lorenzo de la Frontera (Ñembý), Ypané, Villeta, continuando paralelo al río Paraguay, cruzaba el río Tebicuary y pasando por Pilar y Humaitá, terminaba en Paso de Patria, sobre el río Paraná, donde empalmaba con otro que llevaba a Buenos Aires.

Este viejo camino real fue testigo y protagonista de muchos de los acontecimientos bélicos durante la guerra contra la Tríplice, pues junto al mismo están los lugares conocidos como Ytororó, Avay, Cumbarity, Angostura, Curupayty, Curusú, etc.

Otro de los caminos reales fue el de Ñuguasú. Se desprendía del camino real a Tapuá, aproximadamente a la altura de la calle Juan de Salazar hasta la avenida General Santos, donde confluía con la avenida España, llegando hasta Brasilia, donde desviaba hacia el noreste cruzando la avenida Venezuela hasta llegar a la avenida Santísimo Sacramento, de donde se dirigía al Sur y a la altura del Ycuá López (en la cercanía de la intersección de las calles España y Bestard) salía en España. Luego de cruzar la avenida San Martín llegaba a Ñuguasú.

Este camino real unía la ciudad de Asunción con la Villa de San Isidro de Curuguaty, pasando en su recorrido por las localidades de Luque, Areguá, Ypacaraí, Altos, Caacupé, Atyrá, Tobatí, Arroyos y Esteros, Barrero Guasú, Caraguatay, Unión y San Estanislao de Kostka.

Esta importante vía de comunicación fue conocida con varios nombres: hasta fines del siglo antepasado se la llamaba Calle de la Recoleta hasta la avenida Sacramento (aún no existía la avenida Mariscal López), y desde allí hasta Ñuguasú era conocida con el nombre de Manorá, pues pasaba por las propiedades de la familia Maldonado.

Para llegar a Tacumbú se hicieron dos caminos reales: uno de ellos –el cuarto después del de Tapuá, Lambaré y Tapyipery– nacía en la plaza mayor, corría entre las calles Nuestra Señora de la Asunción y Chile, pasaba por el costado del convento de la Merced, dirigiéndose a Tacumbú, lugar de mucha importancia agrícola en tiempos coloniales.

El otro camino real (el séptimo de la colonia) nacía en el mismo lugar que el anterior y dirigiéndose al oeste, cruzaba las propiedades aledañas al actual Hospital Militar y pasando por el lado oeste de la loma del Mangrullo (Parque Carlos Antonio López), llegaba hasta el desaparecido cerro Tacumbú.

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