Felipe de Borbón y Grecia asciende al trono español con el nombre de Felipe VI, con “una monarquía renovada para un tiempo nuevo”, tomando el relevo de su padre, Juan Carlos I, después de casi cuatro décadas de reinado, con la tarea de seguir sirviendo a España como ha hecho desde que fuera proclamado heredero de la Corona española, en 1977, con los atributos de príncipe de Asturias. Entonces contaba con nueve años (foto arriba, derecha), pero ahora asume el trono español con 46 años, en los que el nuevo rey de España ha estado preparándose a conciencia para este momento, representando al pueblo español en importantes foros internacionales, asumiendo un importante papel institucional, sustituyendo a su padre en viajes oficiales y, en definitiva, empapándose de todas las obligaciones y rigores que exige la jefatura del Estado español.
“El príncipe de Asturias tiene la madurez, la preparación y el sentido de la responsabilidad necesarios para asumir con plenas garantías la jefatura del Estado y abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación”, dijo don Juan Carlos de su hijo, al anunciar su deseo de abdicar.
Avalado por su propio padre, Felipe VI hereda una democracia asentada, pero debilitada en sus principales instituciones del Estado, entre ellas la propia monarquía, que en los últimos años no ha escapado a un distanciamiento con la población.
Es por eso que el nuevo rey destacó en su discurso de proclamación que desea “una España en la que los ciudadanos recuperen y mantengan la confianza en sus instituciones y una sociedad basada en el civismo y en la tolerancia, en la honestidad y en el rigor, siempre con una mentalidad abierta, constructiva y con un espíritu solidario”. “La Corona debe buscar la cercanía con los ciudadanos, saber ganarse continuamente el aprecio, el respeto y la confianza”, insistió el nuevo monarca español.
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Uno de los aspectos más destacados del nuevo rey de España es su preparación, licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, con estudios en Canadá y Estados Unidos, además de ser políglota —habla inglés y francés—, también posee una sólida formación militar, tiempo en el cual alcanzó el título de piloto de helicópteros. Es por ello que a nivel de calle se le conoce como “Felipe VI, el preparado”, un aspecto que añadir a otras virtudes como su meticulosidad en el trabajo, su coherencia y extremada prudencia, además de su vinculación con los jóvenes, los emprendedores y las nuevas tecnologías. A ello ha contribuido su esposa, Letizia Ortiz Rocasolano (Oviedo, 1972), una profesional de la comunicación con la que se casó hace diez años, que ha hecho del nuevo rey una persona más cercana a su pueblo. En esta década, los nuevos reyes de España fueron padres de dos niñas: Leonor (2005) y Sofía (2007). Visitaron 38 países de cuatro continentes, asistieron a 1516 actos oficiales y recibieron a más de 7200 personas. Además, en este mismo período, Felipe de Borbón realizó en solitario 70 viajes al extranjero y asistió a 69 tomas de posesión de presidentes iberoamericanos, cinco de ellas en Paraguay: Juan Carlos Wasmosy (1993), Raúl Cubas (1998), Nicanor Duarte Frutos (2003), Fernando Lugo (2008) y Horacio Cartes (2013).
“Es un ser humano excepcional”, dijo Letizia de su esposo en 2013. Una persona “afanada en crecer por dentro, que tiene una visión del mundo y de la vida muy justa y comprometida”.
A este compromiso contribuyó, en la última década, la nueva reina. Con el ejemplo cercano de la reina Sofía, esposa de Juan Carlos I, Letizia Ortiz ha ido creando y consolidando un espacio propio de trabajo, con actividades a favor de la infancia y la juventud, la educación, la lucha contra enfermedades y la investigación científica, que se suman a los numerosos viajes oficiales y actos públicos con su esposo.
Entre ambos compartieron la educación de sus hijas, conscientes de que la mayor, Leonor, de ocho años, pasa a partir de ahora a ser la nueva heredera de la Corona. Y trataron de actuar con total normalidad en su vida privada. Felipe y Letizia coinciden en sus gustos por el arte, el cine en versión original, la música y en disfrutar de veladas gastronómicas en restaurantes de todo tipo, en compañía de sus amigos, los de ella de su etapa como periodista en distintos medios como la Agencia EFE y Televisión Española, y los de él de sus años de colegio.
Una faceta muy importante en la vida de Felipe son los deportes, pasión que transmitió a su esposa. El nuevo rey de España formó parte del equipo español de clase Soling de vela en los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992 —fue sexto—, en cuya inauguración desfiló como abanderado del equipo español, una imagen que ha quedado para la historia de España.
Como lo es la imagen de ahora, su proclamación como rey de España con el nombre de Felipe VI, una tarea para la que ha venido preparándose al tiempo que veía a su padre reinar. Un monarca “dispuesto a escuchar, comprender, advertir y aconsejar, y también a defender siempre los intereses generales” de los españoles, apuntaba ya como nuevo monarca español, el más joven de Europa.
