Helado fit

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Matías Ayala Henry padecía de obesidad mórbida. Por su cuenta logró bajar 45 kg. Decidido a mantener su peso, acudió a un nutricionista que le enseñe a comer y, a la vez, buscó comidas de bajas calorías, pero con buen sabor. Así, logró crear un helado que, según él, no engorda.

Con el objetivo de mantener su peso, Matías Ayala Henry (23) –con la ayuda de un nutricionista– comenzó a combinar las comidas y aprendió a comer. El profesional le recomendó consumir proteínas, pero a él no le gustaba la manera en la que las tomaba. “Yo las consumía en agua, en el mezclador, y era un poco aburrido porque las proteínas son lo más rico que hay en una dieta, ya que hay sabores, como el chocolate, y entonces surgió Palefit”, cuenta. 

Mezcló los ingredientes con un técnico heladero y pudo sacar el producto final, que serían las paletas heladas fit. “En un principio, su sabor no era muy bueno; me costó un poco que fuera agradable, pero con el tiempo fui mejorando el producto y, a la vez, adquiriendo mayores puntos de venta”, comenta. 

Hace un año y medio que Matías se dedica a elaborar los helados para la gente que practica fitness o aquella que quiere consumir algo dulce sin engordar. Se trata de un producto a base de whey protein, bajo en lactosa, sodio y grasa. “Pero no se trata solo de un helado fit o dietético, sino que también es beneficioso para el organismo”, aclara.

Según Matías, el producto también ayuda a la recuperación del tejido muscular y a una mejor absorción de los aminoácidos; además, es bajo en carbohidratos y grasa. Hasta el momento tiene helados de cuatro sabores: frutilla, vainilla, coco quemado y chocolate. “Sacar los sabores es lo más difícil de hacer, porque tiene que ser bajo en grasas, sin fructosa ni nada que engorde”, detalla. 

Con el tiempo fue mejorando el producto; lo que comenzó con una bolsita de plástico y un sticker se convirtió en un packaging mucho más desarrollado, con código de barras que adquirió legalmente. “Cuanto más fuimos creciendo, también fuimos mejorando el producto. La marca está registrada”, señala.

Los inicios fueron en una cocina convencional, con mesada de mármol; ahora, la maquinaria es de acero inoxidable y con los moldes saca 40 helados en 20 min. Poco a poco se está convirtiendo en una industria emergente. Matías cuenta que los helados también son parte del proyecto de tesis de la carrera de Comercio Exterior, que está culminando. “Ya soy técnico en Comercio Exterior; ahora estoy terminando la licenciatura. Mi tesis es sobre el helado, justamente, porque quiero que salga al exterior; en esta zona y Europa o EE. UU.”, indica. 

Cuando sus compañeros le preguntan cómo lo consiguió, les dice que hay que intentar hasta que salga, arriesgarse y, sobre todo, aprender a ser moderado. “No rendirse”, enfatiza y agrega que todo este emprendimiento no hubiera sido posible sin el apoyo de su madre, Alice, quien en todo momento lo incentivó. “Sin su aliento hubiera sido imposible. Yo renuncié a mi trabajo hace seis meses. Mis amigos me dijeron que era una locura y me cuestionaban qué iba a hacer si no resultaba. Incluso, algunos me dieron la espalda”, menciona. 

Resalta que ya está en marcha su plan de aumentar los sabores con la ayuda de amigos, jóvenes empresarios del rubro saludable. “Son minipymes y nos respaldamos entre todos para poder crecer. Con ellos estamos haciendo cinco sabores más, que saldrán para el verano”, detalla.

Hasta ahora ya ha conseguido cumplir el sueño anhelado de muchos: poder comer algo dulce y rico sin engordar. “Tampoco hay que abusar”, concluye.

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mpalacios@abc.com.py

Fotos: ABC Color/Diego Peralbo.