Juan Natalicio González Paredes

Don Juan Natalicio González fue uno de los más destacados líderes políticos de la primera mitad del siglo XX, además de haber sido un reconocido intelectual de prestigio internacional.

Fue el principal responsable del retorno de su partido al poder, luego de cuatro décadas en la llanura, al llevar a la práctica una política de acercamiento -en contra de ciertos sectores que optaban por la abstención total-, hacia el régimen del presidente Higinio Morínigo, del que fue embajador en el Uruguay y ministro de Hacienda.

Líder del sector duro de la Asociación Nacional Republicana, fue electo candidato de su partido en una incidentada convención partidaria. Electo Presidente de la República, y ante signos de que podría llevarse a cabo un golpe para evitar su acceso a la presidencia, se derrocó al presidente Morínigo, siendo nombrado el Presidente de la Corte Suprema de Justicia para cubrir la vacancia hasta la asunción del presidente González, la que se llevó a cabo el 15 de agosto de 1948.

Su gabinete lo integraron Leandro Prieto, en el Ministerio de Hacienda; J. Augusto Saldívar y Liberato Rodríguez, en el de Interior; Felipe Molas López, en Educación; Raimundo Rolón, en Defensa Nacional; Domingo Montanaro y Juan Emilio O'Leary, en Relaciones Exteriores y Culto; Mario Mallorquín y Martín Cuevas, en Economía; Crispín Insaurralde, en Salud Pública y Bienestar Social; Víctor Morínigo, en Obras Públicas y Comunicaciones; J. Augusto Saldívar, en Justicia y Trabajo.

Durante su corto gobierno se nacionalizó la compañía de electricidad, creándose la Administración Nacional de Electricidad, la Administración de Tranvías Eléctricos y llegaron nuevos barcos para la Flota Mercante del Estado.

El presidente González nació en Villa Rica el 8 de septiembre de 1897 y falleció en la ciudad de México, donde ejercía la representación diplomática paraguaya, el 16 de diciembre de 1966. Fue hijo de don Pablo González y doña Benita Paredes. Fue hermano de Natividad Frutos Paredes. Se casó con Lidia Severiana Frutos Alderete, quien se suicidó en la misma noche en que se estaban velando los restos del ex mandatario.

Retrato presidencial

Don Juan Crisóstomo Centurión conoció de cerca al presidente Carlos Antonio López, pues fue uno de sus colaboradores de confianza. Según él, el Presidente "era extraordinariamente grueso; era más bien bajo que alto de estatura, blanco, ojos grandes hermosos como unas cuentas, cabeza grande, cabello sedoso negro bastante poblado de canas, frente espaciosa y nariz algo corta y gruesa indicando energía. No usaba barba. El conjunto de su fisonomía no puede decirse que era bello ni simpático; pero prevalecía en él una gravedad imponente, sin ningún signo que indique contracción muscular, con la que se manifestaba tranquilidad de espíritu.

Hablaba con pausa y bien, pronunciando cada palabra con claridad y corrección. Laborioso en extremo, como que por el sistema de gobierno que regía entonces todo el peso de la administración pública, hasta en sus más insignificantes detalles, gravitaba sobre sus hombros; era el primero en asistir a su despacho y el último en retirarse".

Retrato presidencial II

En la serie de biografías de presidentes, se habían deslizado algunos datos incorrectos, que tratamos de salvar en las ediciones siguientes; por aquello de que la viga que tenemos en los ojos, muchas veces, no nos permite ver la paja que se filtra en nuestros artículos. Pasa que son tantas las vigas metidas que se están convirtiendo en un bosque. Y eso hasta nos impide ver o nos lleva a confundir Juan con Pedro.

Todo este palabrerío es para hacer el mea culpacorrespondiente con respecto a la biografía del presidente Juan Manuel Frutos Ezcurra, publicada el domingo pasado, pero que salió con la fotografía del presidente Juan Antonio Ezcurra, tío materno de aquel.

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