Los “kiters” llenaron de vida y color la playa de la Costanera. Gerardo Wawe Pérez, su esposa Vivi Vera, Guido Ibiza González, Andy Valdovinos, Afara Salomón, Rodrigo Jacks, Chuzon Careaga y otros, desbordaron adrenalina con esta disciplina. Ellos vienen de practicar deportes extremos como el ala delta o el paracaidismo, así que cuando supieron del kiteboarding no dudaron en anotarse y engrosar las filas de los fanáticos.
“Te da una sensación de libertad, te desconecta de todo el estrés que sumaste durante el día. Una vez que te metés en el agua, se te olvida todo y solo estás vos, el río y el viento”. Así describe Wawe la huella que deja en él este deporte. “Es apasionante, lo mejor. Me gustaría ver cada día a más chicas navegando. Es un deporte que demuestra que podemos divertirnos respetando al medio ambiente”, aporta Vivi, su esposa. Ellos y varios más se reúnen en la nueva playa de la Costanera de Asunción, los días en que soplan vientos fuertes, porque el kiteboarding es una disciplina de viento y agua, escenario donde cada segundo es diferente e impresionante.
Allí llenan de vida y color las playas sin contaminarlas, a la vez que inyectan acción y emoción a sus vidas. Al utilizar el viento como motor, no se produce ningún tipo de contaminación, sino todo lo contrario, genera conciencia hacia el medio ambiente, ya que se practica en el río. “Es como volar, te libera”, dice Andy Valdovinos, otro amante de esta disciplina. Cuenta que siempre le gustaron los deportes acuáticos, desde chico. “Cuando conocí el kiteboarding quedé fascinado, tomé una cuantas clases y ya comencé a disfrutar. Tiene una energía muy particular; te demanda autocontrol, disciplina y estado físico obviamente”, agrega.
Muy cerca viene estirando su cometa Guido González, más conocido como Ibiza, ya que vivía y se fogueaba en este deporte en esa isla del mar Mediterráneo, en España. Él es el “teacher”. Es que se precisa de muchas horas de práctica para sentirse cómodo y seguro con el material y para alcanzar un nivel en el que se puede ejercitar de manera independiente y segura.
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Para empezar con este deporte, Ibiza recomienda hacer un curso de iniciación en el que él enseña ese primer contacto con el material. Como se trata de un deporte de riesgo, es necesario al menos unas normas básicas de seguridad y procedimientos de rescate, que van a permitir resolver situaciones de rotura de material o caída de la cometa, por ejemplo. “En manos inexpertas puede ser peligroso, pero bien practicado es un deporte muy emocionante que desborda adrenalina”, afirma Fátima Campos, quien ya lleva años demostrando su destreza. Ella elige Ypacaraí para “kaitear” junto a su esposo, Fernando Mayor; sus amigos Hugo Aranda, Constanza Manera y Edgardo Aranda. Fátima, al igual que todos los demás, también practica kitesurf; es decir, rompe las olas del mar con espectaculares saltos. “Brasil, Venezuela, Europa, Punta del Este son destinos a los que nos lleva nuestra cometa”, revela. En nuestro país, los puntos elegidos son Itá Enramada, playa Camboriú, San Bernardino, Ypacaraí y la Costanera. Ella también invita a que se una más gente al kiteboarding y con confianza. "Mucha gente puede creer que es un deporte complicado, pero en realidad se necesita de mucha práctica muy concentrada, pero una vez que se logra seguridad viene la destreza, viene lo mejor: la sensación de libertad total", dice Fátima.
Andy reitera que estar en el agua, sentir el viento ya te desconecta de todo. “Te permite hacer maniobras extremas, sentir más adrenalina y diversión”. Todos en la Costanera coinciden en que es adictivo y un antídoto contra el estrés. De cara al río, con el viento soplando en sus rostros y de espaldas a la bahía de Asunción, dicen que es vida. El “teacher” Ibiza habla también de los costos de los equipos, que no son muy altos y ya se venden en nuestro país, por lo que no es necesario viajar para contar con uno. La indumentaria básica se compone de cometa, barra de dirección, arnés, tabla y de 2, 4 o 5 líneas o cuerdas de sujeción a la cometa. Y opcionalmente se puede incluir casco, chaleco salvavidas, traje de neopreno. Una vez instruidos y con el traje listo, ¡al agua pato y a disfrutar!
Pero acá no acaba todo. Los amantes del kiteboarding están de fiesta, ya que recientemente se convirtió en deporte olímpico en la modalidad de carreras y formará parte de las Olimpiadas a partir del 2016. ¡Wow! El kateboarding tiene cinco categorías: ola, estilo libre, tobogán, velocidad y carrera dirigida. La categoría seleccionada como deporte olímpico es la carrera dirigida. Están atentos y entrenan para llegar a las competencias. Wawe ya compitió en Barra do Cunhao, Brasil, y quedó muy bien posicionado. Mientras llega el veinte dieciséis, ellos continúan a la pesca de fuertes rachas de viento para subir a sus tablas, deslizarse y dar saltos espectaculares. Velocidad, acrobacia, viento, agua. Cóctel increíble para ellos.
¿QUE ES EL kiteboarding?
El kiteboarding, llamado también kitesurfing, es una mezcla de surfeo, vuelo libre y wakeboard. Este deporte extremo permite a quien lo practica deslizarse sobre el agua sobre una tabla, impulsado por el viento a través de una cometa (kite) especialmente diseñada para ello.
