LA CANASTA MECÁNICA

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Las condiciones de vida se hacen cada día más complejas, disminuyen las oportunidades laborales y crece la competencia. Pero nadie, que yo sepa, ha legitimado todavía la antropofagia. Ni nada justifica el homicidio visual de la estética de nuestra ciudad, cometida por políticos y políticas que se candidatearon para distintos cargos en las pasadas elecciones del domingo.

Basureada quedó la visual de Asunción con la proliferación de afiches, carteles, gigantografías, grafitis y pegatinas con esos rostros (algunos de miradas siniestras) reclamando votos. Terminada la contienda, perdedores y perdedoras andan por ahí disimulando su pichadura, sin dar muestras de que van a retirar los desechos publicitarios de la vía pública.

Es inmensa la cantidad de dinero que candidatos y candidatas invierten en la industria electoral. Según se lee en el portal PPN, solo en televisión y prensa escrita, los movimientos políticos y alianzas gastaron alrededor de 6 millones de dólares entre enero y marzo de este año; todavía no hay cifras de los gastos de abril. Me sigo preguntando por qué se invierte tanto dinero para acceder a un cargo público. ¿Es puro patriotismo en los corazones de quienes se postulan? ¿Es tan inmenso el interés altruista que motiva a convertirse en servidores del bien común?

Resultado de estas elecciones surgen nuevos especímenes de salvajes decididos a lesionar la buena educación. Se vienen con filos y ponzoñas, cocodrilos famélicos y rayas eléctricas, con ataques a mansalva que amenazan la vida cívica. Insignificantes bravucones que emiten improperios contra presidentes del Mercosur, desempolvando el viejo estilo mbareté cachiãi de La voz del coloradismo. Evidente la intención de figuretear, de ser reconocido por la prensa internacional, de aparecer, de trascender su mediocridad y falta de buenas ideas que favorezcan al país. Llamarle perra a una mujer, sea cual fuere su investidura, no te hace más inteligente y solo expone tu estupidez y cobardía. Un verduguito en escala menor. Exigir que presidentes del Mercosur pidan perdón de rodillas es puro blablá efectista, demuestra tosquedad mental y ausencia de propuestas útiles. Es hablar al pedo. Y es una nueva forma de genocidio de ideas cometido contra la ciudadanía, que tendrá que pagarle 40 millones de guaraníes mensuales a otro nuevo diputado alpedista.

Bajemos un poco el fuego, barramos el azufre, hagamos este infierno más llevadero. Dejemos que alguna esperanza, por pequeña que sea, nos quede a quienes entramos cada mañana a este mundo compartido y combatido. Ya existe mucha guerra. ¿Para qué hablar de los exterminios que están sucediendo en Siria, una nueva yihad internacional chechena, cuando la muerte en pequeño se practica entre nosotros?

Adoptemos una conducta que lastime lo menos posible, que, si no puede ser todo lo benigna y amable y delicada que las buenas costumbres y las escrituras sagradas nos reclaman, observe al menos una ecuanimidad respetuosa.

carlafabri@abc.com.py