La otra historia de María Magdalena

¿Era María Magdalena la esposa de Jesús? Dos investigadores del cristianismo discrepan sobre este punto y, además, desvelan una serie de aspectos candentes que permanecen sin dilucidar o habrían sido muy diferentes de lo que relata la historia oficial.

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Pocas figuras son tan controvertidas en la historia sagrada como María Magdalena, quien –según la visión tradicional de la Iglesia católica– era prostituta y estaba endemoniada, mientras que para una serie de investigadores ha tenido un papel tan clave como oculto en la fundación del cristianismo y como discípula de Jesús.

Autores cautivados  por el personaje

Numerosos investigadores han dedicado libros a esta mujer tan poco conocida. En El Legado Oculto de María Magdalena (Obelisco, 2005), el historiador Laurence Gardner (Londres, 1943-Exeter, 2010) se refiere a lo que llama el matrimonio secreto de María con Jesús, la persecución de su linaje, los registros ocultos que revelarían su verdadero estatus entre los apóstoles y el significado de las pinturas de Leonardo Da Vinci. También hace referencia al porqué la Iglesia del Renacimiento censuró retratos de María Magdalena.

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Por su parte, la escritora Maribel Molina Carillo (Tarragona, España, 1971) ha publicado María Magdalena, la esposa de Jesús (Atlantis, 2015), en el que describe a la Magdalena como una mujer valiente, fuerte, adelantada a su tiempo y luchadora, pero incomprendida, a la que –según Molina Carillo– la historia ha tratado injustamente, “pero que llegará el día en el que será reconocida como la reina que fue, la esposa de Jesús y madre de sus hijos”.

La licenciada en Teología y madre de seis hijos, la española Isabel Gómez-Acebo, a su vez, repasa en María Magdalena. De apóstol, a prostituta y amante (Desclee de Brouwer, 2007) lo que llama “facetas olvidadas de esta mujer”, como su protagonismo entre los discípulos de Jesús, la importancia de que la primera aparición del resucitado fuera a su persona o que fuera la primera persona a quien Jesús encomendó extender la buena nueva.

Otra visión nos ofrece en La Diosa en los Evangelios (ediciones Obelisco, 2005) la investigadora cristiana estadounidense Margaret Starbird, quien realiza un análisis de los aspectos femeninos de Dios que aparecen en los evangelios apócrifos y gnósticos, afirma que María Magdalena fue la esposa Jesús y continuadora de su obra evangelizadora, y que ese matrimonio sagrado es uno de los secretos mejor guardados de la Iglesia católica.

Otra autora que ha tratado el tema ha sido la británica Lynn Picknett (Folkestone, 1947), desde un aspecto más esotérico, quien afirma en su libro María Magdalena. ¿El primer Papa? (Robinbook, 2005) que la Magdalena que nos han dado a conocer era inferior en todo a los discípulos, pero que los evangelios gnósticos revelan que, para la Iglesia primitiva, solo Jesús la superó en importancia.

Las discípulas de Jesús

Otro especialista interesado por el personaje es Lluís Busquets i Grabulosa (Olot Gerona, 1947), licenciado en Teología por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (Italia), quien afirma en entrevista con EFE: “Popularmente, se conoce a María Magdalena como una prostituta arrepentida y exendemoniada y, en un momento determinado, interesó oponer este personaje neotestamentario femenino –una mujer entre otras– a la madre de Jesús”.

Este autor ha escrito sobre este asunto La historia oculta. María, madre de Jesús, y María Magdalena (Destino, 2009), en la que afirma que los textos bíblicos no ofrecen de manera explícita este retrato de Magdalena. Según este escritor, después de citar a Magdalena, el evangelista San Lucas añade en su evangelio: “De la que habían salido siete demonios, pero habrá que valorar esta cita única en todo el Nuevo Testamento desfavorable a nuestro personaje”.

Esta interpretación está repetida en el Evangelio de Marcos, pero Marcos depende de Lucas, según este experto (https://lluisbusquetsgrabulosa.wordpress.com/).

Este estudioso de la teología sostiene la tesis de que “Jesús tuvo discípulas que le servían con sus bienes, entre las cuales se hallaba Magdalena”, y que ella “era una persona que abastecía a Jesús de provisiones (¿financieras?, ¿bienes fungibles?) y, pese a todo, se la quiere hacer pasar por endemoniada sin haberlo sido nunca”.

Para Busquets i Grabulosa, María Magdalena, quizá, era una mujer con posibles bienes o riquezas (originados desde el negocio del pescado), pero que no puede extrañar que albergase conflictos interiores (“demonios”), como mujer y testimonio de la pobreza que poblaba las cabañas de los barrios obreros que, probablemente, conoció en la población de donde provenía.

“No obstante, María Magdalena se convirtió en discípula de Jesús y uno de los testigos más próximos a la experiencia de la resurrección y, por eso, hoy se dice que cumple las condiciones de ser una verdadera apóstol: lo siguió, le acompañó a Judea y fue testigo privilegiado de su resurrección”, explica este autor, quien también ha escrito los libros Última noticia de Jesús el Nazareno; Herejes, perseguidos y excomulgados y Jesús era un hereje.

“En los evangelios apócrifos, que analizo en mi libro La historia oculta, María Magdalena, generalmente, está muy bien considerada”, añade. “Pero, por desgracia, se iba estableciendo el concepto de ‘sucesión apostólica masculina’, de manera que, a causa del machismo patriarcal de aquel entonces, no se estimó oportuno otorgar este título de ‘sucesora’ de los apóstoles a una mujer”, según Busquets i Grabulosa.

Mujer sin varón de referencia

De acuerdo a este experto, otro aspecto sorprendente es que María Magdalena “se nos presenta sin ningún varón de referencia, cosa inaudita en las mujeres de aquel tiempo; Magdalena no es madre de nadie, esposa de nadie ni hija de nadie. Y su presencia entre los discípulos en los últimos tiempos de Jesús parece tener fundamentos históricos”.

“Solo podemos decir que Magdalena llevaba el nombre de María y que sus orígenes son tan inciertos como su final del todo legendario”, apunta. ¿Era Magdalena originaria de Magdala? Aunque ninguna otra mujer de los evangelios ve su nombre relacionado con su pueblo de origen, es la postura tradicional.

Según Busquets i Grabulosa, la profesora Margaret Starbird ha demostrado que la ciudad de Migdol (Magdala) era conocida durante el siglo I como Tariquea (Tarichaea); es decir, Magdala no habría existido nunca en tiempos de Jesús.

Este experto ve poco probable que el apelativo la Magdalena se acuñara para designar una ciudad de origen y cree que la Magdalena no sería un gentilicio, sino un título honorífico, que significa “María la grande, María la enaltecida, María la magnífica”.

Admite que quedan por dilucidar muchos otros temas respecto de María Magdalena, como: ¿Fue coautora del Cuarto Evangelio?, ¿fue el desconocido “discípulo amado” de Jesús?, ¿le confió Jesús su madre a ella?, ¿por qué las pinturas apócrifas basadas en textos la llevan a la costa francesa?, ¿qué hay de verdad en los múltiples restos supuestamente conservados en lugares distintos de la cristiandad?

Un aspecto para investigar es: “¿Pudo haber estado casada con Jesús?”, se pregunta este autor, reconociendo que “es cierto que un judío, en la cultura de aquella época, se realizaba plenamente en el matrimonio”.

Este autor señala que los valedores del matrimonio de Magdalena y Jesús se basan, sobre todo, en la petición del cadáver por parte de esta y que solo la mujer tendría derecho al cuerpo de su marido muerto.

EFE/Reportajes.

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