Esculapio fue, en los años 1200 a. C., la primera persona en dedicarse a la medicina. Tenía un consultorio en su domicilio y cobraba por las consultas. También es el nombre del dios griego de la medicina, y fue la denominación elegida por un intrépido grupo de amigos que combinan profesión y pasatiempo.
El “motogrupo” integra a médicos de distintas especialidades y estilos de motocicletas. “Es un grupo multimarcas y multiestilo. Algunas son exclusivamente para pistas; otras, ideales para la aventura en caminos difíciles. Aglutinamos a todos porque es un grupo muy diverso”, explica el anestesista Daniel Romero.
Esculapio viene a derribar el prejuicio de que los grupos de motociclistas están integrados por hombres rudos, vestidos siempre de negro y que van por la vida con el ceño fruncido. Sus integrantes únicamente pelean contra enfermedades. Se pasan la mayor parte de su tiempo salvando vidas, tratando de aliviar dolores o previniendo enfermedades.
“Incluso, puede parecer un despropósito que seamos médicos y nos gusten las motocicletas, por la creciente cifra de accidentes y mortalidad que se da por percanses en biciclos en nuestro país. Parecería que andar en motos no es lo ideal, pero para nosotros es todo lo contrario. Empleamos todas las medidas de seguridad necesarias e intentamos concienciar a las personas sobre la importancia que tiene cada parte del equipo, que a la vista parecen accesorios, pero en realidad cumplen funciones muy importantes de protección”, explica Gustavo Campos, gastroenterólogo.
Algunos andan en motos desde muy jóvenes, otros cayeron ante los encantos de este medio ya de grandes, por influencia de sus amigos o llegaron por curiosidad y se quedaron atrapados por la pasión que significa.
El “motogrupo” surgió espontáneamente hace poco más de un año y, de ser cuatro “locos”, hoy ya son 42 integrantes de todo el país. Se organizan principalmente por un grupo de WhatsApp y los domingos pasaron a ser sus días preferidos de la semana. “Generalmente, empezamos muy temprano, vamos hasta algún pueblo no muy lejano de Asunción; a veces, almorzamos por ahí o volvemos al mediodía para pasar el resto de la jornada con nuestras familias”, explica Gustavo.
Pero lo que más disfrutan son los viajes en grupo. Recientemente, fueron a Corrientes, Argentina, y planean varias escapadas más a bordo de sus biciclos. Individualmente, varios de ellos ya emprendieron desafíos más grandes, como es el caso de Daniel Romero, quien junto con su pareja viajaron por Bolivia hasta Perú en una ocasión y, otra vez, durante el Rally Dakar, se aventuró por gran parte del duro terreno argentino. “Mi estilo es más de aventura y caminos arenosos. Disfruto de la adrenalina de manejar sin saber si me queda suficiente combustible para llegar a la próxima estación de servicios, si el camino es el correcto o está en buenas condiciones. Hasta ahora, lamentablemente, la peor ruta por la que me tocó conducir fue la Transchaco, en el tramo que une a Mariscal Estigarribia con la frontera boliviana. Me tomó muchísimo tiempo y fue muy triste ver que, con solo pasar la línea internacional, el panorama es completamente diferente. La ruta está en óptimas condiciones, al igual que las señalizaciones”, expresó.
Los integrantes son de Asunción, Gran Asunción, Encarnación, Ciudad del Este, Concepción, Pedro Juan Caballero, por lo que es difícil juntarlos a todos en cada reunión, pero cuando esto pasa, la alegría y el bullicio no cesan. “Es un gran mérito de nuestras familias también, que nos acompañan las veces que se puede, o aceptan que el tiempo que pasamos con ellas sea un poco menor de lo que ya es de por sí, debido a nuestra profesión”.
Prueba de fuego
Como conductores, los integrantes de Esculapio están expuestos a los accidentes de tránsito. Una difícil prueba fue la que enfrentaron cuando el radiólogo Julio Tonina tuvo un percance en una ruta de San Bernardino, que le valió una cirugía en la pierna. “Lo bueno fue que durante todo el paseo estuvo acompañado por el mismo traumatólogo que le operó. Cuando llegó al hospital, ya todos le esperaban y recibió los mejores cuidados. Para cada médico es muy especial, incluso un honor, atender a un colega o que otro médico te confíe a alguien de su familia, de lo más importante que tiene. Así que en el caso de Julio, recibió los mejores cuidados y, rápidamente, volvió a nuestros paseos”, finalizó Gustavo.
Vicente Battaglia, ginecobstetra, finalizó diciendo: “Hay pacientes que nos abordan sobre nuestra afición y siempre intentamos explicarles que, ante todo, las motocicletas que utilizamos vienen equipadas con tecnología de punta y son objeto de múltiples pruebas, que las hacen más resistentes y seguras. Además, utilizamos trajes protectores, cumplimos con todas las normas para poder disfrutar a pleno de esta pasión que, además, nos hace conocer parajes de nuestro país que ni siquiera sabíamos que existían, pero que, sobre todo, nos une a otros colegas fuera del ambiente laboral, nos une como personas”.
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Fotos ABC Color/Jorge Cañete.
