Ñañe’e guaraníme

Este artículo tiene 10 años de antigüedad
/pf/resources/images/abc-placeholder.png?d=2420

El idioma guaraní se caracteriza, fundamentalmente, por el ambiente de calidez y cordialidad que genera. “De por sí es juky y eso es imposible de traducir, hay que sentirlo”, dice Esteban Ortega, quien ofrece un curso de conversaciones en guaraní para adultos en El Granel y reafirma que nunca es tarde para empezar a aprender.

Son casi las 19:00 y, de a poco, van llegando las personas, varias de ellas directamente de la oficina. El mbo’ehára (profesor) Esteban Ortega las recibe con un cálido saludo y hacen lo mismo entre ellas; se pasan la mano, palmadas en la espalda y el sincero “¿mba’etekópio?” empieza a escucharse. Desde el año pasado se dan clases de conversación en guaraní para adultos en El Granel, un espacio de conocimientos alternativos de Asunción. Esta “ceremonia”, dice el docente, es parte de la clase, porque para empezar tienen que crear un verdadero ambiente guaraní en la sala, y esto significa que haya la alegría y jovialidad que caracterizan a la lengua. “Esto tiene que ser juky como es el guaraní”, añade.

El guaraní es uno de los dos idiomas oficiales en el Paraguay; sin embargo, principalmente en el área capitalina, muchos adultos, a pesar de haber aprobado la materia en su formación escolar básica, son incapaces de mantener una conversación fluida y extensa en esta lengua. “Dicen que el Paraguay es un país bilingüe, pero no es así porque ello implica que la sociedad maneje ambos idiomas y todo el sistema funcione, por ejemplo, con señalizaciones en ambas lenguas”, explica el mbo’ehára Esteban Ortega.

La metodología que se aplica es inversa a la del plan de estudios habitual de guaraní que se enfoca en la lectoescritura. “Nosotros empezamos a conversar, en principio con palabras muy básicas, y vamos avanzando punto por punto; es una manera didáctica que lleva a comprender la lengua, que es tan significativa culturalmente”, explica.

Se cuenta con un enfoque intercultural, ayudando a reconocer, resignificar, revalorar y revitalizar la cultura. Fundamentalmente, se pretende reivindicar el buen uso de la lengua y su funcionalidad en todas las esferas de la sociedad.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

Si bien hay varios alumnos extranjeros en el curso, Ortega comenta que la mayoría son paraguayos que pasaron todas las etapas educativas sin saber hablar en guaraní, sin la capacidad de aplicar el idioma y que demuestran un gran interés en las clases. “Se formó un grupo entusiasta. Se disfrutan las clases, y eso hace que el aprendizaje sea mucho más rápido y efectivo”, dice.

El mbo’ehára asegura que es un buen paso para que nuestra sociedad llegue a ser plenamente bilingüe, algo que podría dar al país, incluso, una distinción internacional por la valoración de un idioma nativo como oficial. De lo contrario, dice, si no comprendemos la belleza y expresión del guaraní, incluso, con el tiempo se podría perder y sería muy triste por lo rica que es esta lengua.

Los alumnos —en su mayoría— son profesionales, como arquitectos e ingenieros, que vieron la necesidad o simplemente se vieron interesados en aprender. El curso está dividido en tres niveles, de tres módulos cada uno y, en total, son tres horas de estudio por semana.

Uno de los alumnos es Carlos Masi, quien comenta que se interesó en el curso porque si bien lograba a veces interpretar el contexto, no podía hablarlo y mucho menos articular un diálogo con personas que mayormente se expresan en guaraní. “También quise estudiar por el interés sociocultural. La paraguayidad se sustenta mayormente en la cultura y el ser guaraní antes que en la española. Es el quinto idioma que estudio. Antes aprendí a hablar portugués, inglés, francés y, últimamente, italiano. Todos ellos me fueron muy útiles e interesantes, pero siempre sentía que me faltaba uno muy importante, que era el guaraní”, dice.

Para él, es el idioma más difícil que estudió. “Primero porque al no ser una lengua romance, como las anteriores que aprendí, es un poco más trabajosa, pero también lo encuentro difícil por la tremenda resistencia que existe para su aprendizaje. Mucha gente te elogia porque hablás francés o italiano, pero cuando le decís que estudiás guaraní, te fruncen el ceño y cuestionan: ‘¿Para qué perdés el tiempo? ¡No gastes tu dinero en cursar algo así!’. Eso, a veces, te saca ánimos porque, además de luchar contra la dificultad propia del estudio, hay que sobreponerse al descreimiento de la sociedad que, muchas veces, menosprecia nuestro idioma”, explica.

Finaliza diciendo que “por suerte, con este curso (casi el único disponible), estoy siendo un agente de cambio para demostrar a la sociedad que se puede aprender y revalorizar aquello que siempre fue nuestro, que lo teníamos como algo casi lejano (¡estudiar un idioma autóctono!), y que ayuda a comprender nuestra manera de ser y pensar”.

El Granel

Con el objetivo de convertirse en un espacio de intercambio cultural alternativo fue habilitado El Granel en el centro de Asunción (Juan de Salazar 372), que cuenta con salas de diversos estilos y tamaños equipados para eventos, reuniones y talleres para todas las edades. La cafetería está habilitada de lunes a viernes, de 8:00 a 21:30, y sábados, de 8:00 a 12:00.

Sepa más

Facebook: El Granel

E-mail: estebanorte@gmail.com

mbareiro@abc.com.py

Fotos ABC Color/Gustavo Báez.