Tanto Ana Paula como Nina coinciden en aclarar como primer punto de la nota, que la preocupación por el cuerpo no es una exclusividad de la sociedad contemporánea. "Sabemos que en Grecia antigua fue donde, primeramente, hubo un desarrollo sistemático de actividades físicas, resultado del aprecio por el cuerpo físicamente bien preparado. Los griegos crearon las olimpiadas para reunir los pueblos para celebrar las habilidades y fuerza físicas", explican.
Ahora lo que sí se cuestiona o alarma es la exageración por el culto al cuerpo, obra sí de la contemporaneidad. "Esta amplificación de los cuidados con la belleza física está directamente vinculada con el crecimiento y la popularización de los medios que mucho ganan en ese proceso", añade Ana Paula.
Asegura que hay mensajes subliminales detrás de cada escena de novela, de la película de Hollywood, de comercial de TV, revistas, etc. "Cuerpos sanos y lindos están siempre relacionados con personas felices y realizadas personal y profesionalmente, llevando a la idea que, para ser feliz, es necesario estar adentro de determinados patrones estéticos, consumir tales productos, comportarse de determinada manera. Como el deseo último del hombre, en la vida, es la felicidad, el gran triunfo del capitalismo es lograr, con los mensajes directos e indirectos, mover ese deseo del hombre por una vida feliz, encontrando el sentido en el consumo, en la aceptación de las reglas estéticas establecidas, en las cirugías plásticas innecesarias. Es una verdadera esclavitud existencial", afirma.
¿El culto al cuerpo no se ve disfrazado de salud?
Ana Paula dice que esa pregunta la recuerda a Jane Fonda que, en los años 80, en sus vídeos de preparación física, mostraba los beneficios de una buena alimentación aliada al entrenamiento físico. "En oposición al hábito de fumar, a los excesos provocados por una vida muy estresante, en la que se trabaja mucho, se consume el llamado "fast food", o hasta una alimentación rica en calorías y pobre en nutrientes, etc. Todo eso parece ser una buena idea, si la meta es tener una vida saludable física y síquicamente, que objetive un proceso de envejecimiento saludable. El ejercicio físico y la buena alimentación serían inversiones para lograr ese fin".
El problema del cuidado con el cuerpo empieza cuando hay excesos y lo que hay por detrás de esa "ideología de vida saludable y cuerpos bonitos". "No paramos para pensar de qué manera estamos viviendo y por qué lo hacemos. Así como en otros ámbitos de nuestras vidas no hay crítica sobre la manera que consumimos productos y servicios. Cuando compramos, no hacemos solamente para tener un producto o un servicio concreto; llevamos, juntamente, la ilusión de la fama de la modelo que hace la propaganda del producto, de su suceso, de una vida aparentemente perfecta, la ilusión de su fortuna. Es el poder de la identificación y de la proyección que transforma el propio ser humano en un objeto de consumo, como si fuera una cosa cualquiera. A través del cuerpo perfecto, de mucho ejercicio físico, no se idealiza solamente la salud, se idealiza la felicidad, la alegría, el placer", reflexiona la sicóloga y sicopedagoga.
A todo esto sumamos la "onda diet", que en los últimos años también ayudó a que cada vez más personas sientan obsesión con su cuerpo. Hay una importancia de los productos diet, principalmente, para que aquellos que padecen de enfermedades que limitan el consumo de determinados componentes tengan una vida mejor. Como, por ejemplo, los diabéticos. Pero, por otro lado, eso se volvió, también, un producto más en el mercado de la belleza. "Parece que los productos diet y light son resultado de esa obsesión y no lo contrario. El mercado se percató de esa tendencia e introdujo alimentos que prometen un cuerpo a la moda, por tener menos calorías. Volvemos a la cuestión de la influencia de los medios. La "industria cultural" (como la llamó el filósofo Adorno) creó todo un mercado de consumo, al intensificar y masificar los patrones de belleza. Los "light" y "diet", hoy, hacen parte de ese mercado", manifiesta la filósofa Ana Paula.
La autoestima ¿cómo queda en este tema?
"Queda extremamente comprometida", expresa determinante Nina. La industria cultural lanza un patrón estético para alimentar el mercado de consumo. "La imposición es tan fuerte que hace que las personas se sometan a cirugías y dietas absurdas deseando el padrón instaurado, instantáneamente. Personas ingieren medicamentos peligrosos, que hasta llevan al fallecimiento, o llegan al extremo de dejar de comer y se mueran por inanición, como consecuencia de restricciones alimentares severas, en búsqueda de ese "cuerpo perfecto". Los casos de anorexia e bulimia, además de depresión y suicidio, principalmente entre jóvenes, proliferan y preocupan a los profesionales de salud y a los educadores".
Dice también que, además de homogenizar a las personas, la sociedad de consumo es extremamente cruel con aquellos que no se adecuan a su dictadura, no permitiendo, incluso, que lo diferente a lo establecido también sea bello. ¿Por qué no hay espacio para los gorditos, para los que no tienen un cuerpo bien definido, lleno de músculos, o hasta para aquellos que no desean alisar sus pelos? ¿La manera que uno luce no tendría que ser una elección personal? A su criterio, es complicado mantener alguna autoestima cuando se es diferente. Pero es necesario que las diferencias sean muy bien aceptadas. Ni todas necesitan tener la misma cara de muñeca. "Es imperativo respetar la singularidad de cada uno", aconseja la sicóloga.
Aun con todas las dificultades, algunos optan por no formar parte de esa dictadura y hacen sus elecciones sin llevar en cuenta las tendencias dictadas por la moda. Eso es sano y debe ser respetado; caso contrario, el impacto de ese proceso en el psiquismo de las personas es tremendo. Entramos en una trampa existencial, donde lo importante es tener y no ser.
Con ambas profesionales también conversamos sobre lo que induce a no gastar energías en la preparación moral e intelectual, por ejemplo. Antes de desglosar la interrogante, rescataron algunos conceptos y categorías del deseo. "El deseo es algo humano, demasiado humano.
Para el psicoanálisis, el deseo no es lo mismo que la necesidad. "Mientras la necesidad es un concepto biológico, natural, está relacionado con la autoconservación del hombre, es instintivo (como, por ejemplo, la búsqueda por la comida cuando hay hambre), el deseo es la orden de lo psíquico. El deseo no es necesario para la sobrevivencia del hombre y pertenece a lo que es simbólico. Está relacionado a la fantasía y no a lo concreto. Por lo tanto, somos sujetos de ese deseo y somos llevados, conscientes o inconscientes, a la satisfacción de él. Deseamos ser aceptados, amados, y el mercado capitalista actúa sobre eso, sobre la ilusión que, deseando, podemos lograr la perfección (comprando y consumiendo productos y servicios) y, consecuentemente, seremos más amados, populares y queridos", explica Nina.
Con relación a la escasez de preparación moral, señala que vivimos en una sociedad extremamente hedonista y que cree en el alcance de la felicidad, bajo una constante satisfacción del deseo de seguir los patrones establecidos por la industria cultural, por el mercado capitalista. En la contemporaneidad, el alcance de la felicidad no está siendo relacionado al desarrollo moral e intelectual, simplemente, pero sí a la satisfacción del deseo. ¿Cuántas personas no viven la ilusión de que serán más felices si logran tener algo distinto en sus cuerpos o al apropiarse de un objeto cualquiera? Es el deseo que tiene que ser satisfecho para justificar la existencia. Es la, ya citada, trampa existencial.
En cuanto a por qué se cultiva el cuerpo y no el valor del espíritu, Ana Paula Maynart saca a relucir otra pregunta y es la que se ha hecho el hombre desde siempre: "¿Cuál es el objetivo último de la vida? "La búsqueda de la felicidad es una de las más importantes respuestas encontradas por lo filósofos, a lo largo de la historia del pensamiento, para ese cuestionamiento. Pero los supuestos caminos para alcanzar la felicidad van cambiando de acuerdo al momento histórico. Durante muchos siglos, el desarrollo espiritual era la respuesta encontrada por el hombre para seguir el camino que llevaba a esa felicidad, por la práctica de la moral cristiana", responde la filósofa.
La contemporaneidad valora el placer físico, el culto al cuerpo, el consumismo, como camino para la satisfacción personal, la felicidad. Se cree en una existencia donde la esencia es el placer físico. Los otros valores (morales, espirituales) quedan en un plan de menor destaque ahora. Antes se hablaba de la represión del cuerpo como camino para la salvación del espíritu. Ahora tener el cuerpo perfecto parece ser la salvación de la existencia, según las reglas de nuestros tiempos. "Y esto es lo preocupante", resaltan ambas profesionales. "Principalmente para las mujeres que buscamos, luchamos e hicimos una revolución sexual en búsqueda de libertad de pensamiento y acción. ¿Tanta preocupación con la apariencia es hacer uso de la libertad que ahora poseemos?, se cuestionan al tiempo que aclaran que la idea no es hacer apología al descuido del cuerpo, ni el descaso con los hábitos saludables (buena alimentación y ejercicio físico), pero que eso venga junto al cultivo de otros hábitos (como la lectura, por ejemplo) que ejercite nuestra capacidad de reflexión y análisis. Que tengamos condiciones de decidir lo que queremos para nosotros mismos y no, solamente, aceptar y, peor, someternos a cualquier clase de imposición del mercado de consumo".
Finalmente, aconsejan a las nuevas generaciones que sepan ser más tolerantes con las diferencias. "No somos robots montados en líneas de producción. Somos personas con singularidades que hacen al mundo con una diversidad de personas muy interesantes. Tenemos la obligación de cuestionar los diferentes ámbitos de la vida, en búsqueda de un sentido para la misma. Es importante tener conciencia de los criterios y valores de la existencia a nivel individual y no, solamente, absorber lo que nos están imponiendo y aun exigir que los demás hagan lo mismo". Para Ana Paula, saber quiénes somos, dónde estamos y adónde queremos ir, no importa si somos flacos, gordos, con o sin el pelo y la piel de la moda, es lo ideal. "Sócrates ya nos decía que una vida sin reflexión es un desperdicio".
A lo dichos por ambas profesionales con vasta experiencia en el estudio de la naturaleza humana, podemos agregar que la belleza reside en el interior. Aunque la frase resulte trillada, es muy acertada. Mujeres y varones son bellos por fuera cuando son bellos por dentro. El cuerpo debe estar al servicio de la persona y no al revés, y para ello, debemos volver al sentido común. Solo así vamos a ser verdaderamente libres, porque no vamos a depender de lo que piensan los demás, sino de lo que nos proporciona tranquilidad, de lo que nos hace sentir mejor y por lo tanto nos brinda más felicidad.
Gym
Un estudio realizado en los Estados Unidos, que siguió durante tres años el comportamiento de 10.000 preadolescentes de entre nueve y doce años, determinó que un grupo importante tanto de varones como de chicas busca la perfección del cuerpo a través de dietas y tratamientos para adelgazar. Pero también muchos comienzan a obsesionarse con la musculatura e intentan ganar peso y masa muscular a través de la utilización de esteroides y anabólicos. Entre las mujeres, el 47% reveló estar preocupada por su imagen física, mientras que en los hombres, la cifra ascendió al 36%. Además, el 33% de las mujeres manifestó su deseo de tener músculos más firmes, superando a los hombres (30%). La investigación, que está publicada en la edición de agosto de Pediatrics, estuvo dirigida por Alison Field, profesora de la Escuela de Medicina de Harvard y médica residente en el Hospital de Niños de Boston y consistió en la recolección de datos sobre estos jóvenes por un período de tres años, durante los cuales los chicos fueron sometidos a repetidos cuestionarios sobre sus actividades, sus gustos, sus programas de televisión y revistas preferidas.
Cirugía estética
Como bien dice la filósofa Ana Paula Maynart, no se trata tampoco de hacer una apología al descuido, sino de saber escoger responsable y adecuadamente todos los tratamientos que están al alcance y no convertir la belleza del cuerpo en leitmotiv. "Todos los extremos son malos", nos dice la deportista Leryn Franco, quien junto a la conductora de TV Tania Domaniczky posaron para nuestra portada. Tania, si bien va al gimnasio no se confiesa una obsesiva del cuidado de su cuerpo. "Yo como de todo, no me privo de nada. Ya ven que no soy una escuálida", bromea. Lo mismo admite Leryn. "Mi vida deportiva me llevó a un estilo de vida donde las frituras no están permitidas. Lo que rechazo totalmente son los dulces, ni helados ni chocolates, absolutamente nada". Ambas beldades se muestran a favor de las cirugías siempre y cuando su uso no sea exagerado. "Hay mujeres que ni bien salen de una cirugía, ya están pensando en la siguiente. Y esta actitud es la que se debe evitar", sostiene Tania.