Jorge Curi (15) tiene muchas ganas e ilusiones de potenciar y sobresalir en este deporte. El talento innato que demostró desde los cinco años, primero en cuaci y luego en moto, lo llevó a participar en varias competencias, demostrando en cada una de ellas su evolución y desempeño.
Haciendo memoria sobre su pasado, comenta que en el 2003 se coronó campeón. Esta misma hazaña la repitió en el 2004; éxitos que lo llevaron a ubicarse en la categoría minicross. Ya en esta posición, obtuvo el cuarto lugar y, para el 2006, su condición de campeón invicto se escuchaba en el mundo sobre dos ruedas. “Ni una sola fecha perdí”, manifiesta, orgulloso, Jorge en una calurosa tarde en la pista de motocross ubicada en la ciudad de Luque.
Sobre los premios que recibe, dice que le ponen feliz, alegre. “Es lindo sentir los aplausos; es la mejor recompensa”, confiesa.
Sus triunfos siguieron, pasando de una categoría a otra, inclusive con auspicios. Para el 2011, logró adjudicarse el cuarto lugar en los campeonatos y, el 2012 lo vivía con el título de campeón.
En su historia presente, llegó recién de México, adonde fue para representar al país. "Fue una experiencia muy buena”, cuenta él mismo. “Quedé en el decimosegundo lugar, con una máquina de 150 cc”, continúa relatando.
Con este puesto, Jorge ya sube a una máquina 250 MX2 para competir con pilotos más experimentados. “La particularidad de esta máquina es que tiene mucha fuerza, mucha cilindrada, y a mi corta edad ya puedo manejarla y estar a la altura de profesionales con más currículum que el mío”, dice sonriendo.
Satisfacción no solo siente él, sino también la Federación Paraguaya de Motocross. “Para nosotros es un orgullo; lo vimos nacer sobre la moto, ir posicionándose y lograr títulos de campeón”, expresa el presidente Gaspar González. “Lo que falta es más dinero y apoyo por parte de las instituciones o la prensa misma. A todos nos ilusiona salir y evolucionar en un deporte que exige lo máximo, y que requiere nuevas experiencias fuera de nuestro territorio. Creo que hay gente muy válida y que no logra crecer por falta de presupuesto. Todos tenemos que poner el hombro y potenciar esta disciplina”, añade González, quien siempre acompaña a los jóvenes que compiten en el exterior. En realidad, Jorge tiene una comitiva aparte. Donde él va, va toda su familia. “Somos una gran familia. Mi hijo está siempre acompañado de sus couchs Víctor Arrúa y Julio Villalba; del que nos traslada de un lugar a otro, Celso Mereles; de la que le cocina y malcría, Cristina Bernal; de Mati Curi, su hermanito de tres años, y de su principal fan, su papá, Jorge Curi; de sus tíos incondicionales Carlos Benítez, Nery Portillo, Fátima Acosta y de la mamá, por supuesto”, exclama Laura de Curi. “A mi mamá le da miedo, pero está contenta porque sabe que siempre me gustó correr”, interrumpe Jorge. Sus logros, a todos les ponen contentos. “La verdad es que les gusta, pero tienen miedo por el peligro. Ya tuve unas cuantas caídas, pero nada grave, propias del deporte, nada más”, dice.
Claro que toma todos los recaudos para evitar males mayores. Protegido por un traje especial, compuesto por botas altas, pechera, camiseta, campera, pantalones, guantes y casco, por supuesto, Jorge disfruta de cada espectáculo, de cada competencia. “En el futuro me veo en grandes torneos en los Estados Unidos. Es mi sueño llegar hasta el Norte y voy a seguir practicando los martes, jueves y sábados, mejorando mi condición física, aportando mi esfuerzo y habilidad para que mi aspiración se haga realidad”, proclama.
Mientras espera ese momento, sigue con sus estudios en el Colegio de San José. “Estoy en el 1.º de la Media y me considero un alumno bastante dedicado”, señala. A su edad, también se reúne con sus amigos, lleva actividades propias de los jóvenes, aunque también tiene su entorno deportivo. “El ambiente en las prácticas es muy amistoso; claro que en las competencias uno se olvida a quién le tiene al lado, porque lo único que quiere es llegar a la meta, pero casi siempre entrenamos juntos, medimos nuestros tiempos, compartimos salidas fuera del motocross. Somos muy unidos, siempre estamos con toda la familia y los amigos”, comenta.
Y ¿qué influye en las carreras? Jorge afirma que influye la presión. “Hay que saber manejar el carácter, aprender a controlarse, concentrarse. Yo me encuentro bien, me siento seguro, anímicamente estoy bien”, expresa.
Jorge anhela que esta buena senda se vea premiada con una carrera en los Estados Unidos. Pero no quiere apurarse. Quiere seguir trabajando para que los resultados reflejen su esfuerzo y dedicación. Las felicitaciones de conocidos y desconocidos lo ayudan a no decaer en su objetivo.
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