Pupunca

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Un regalo que Renée Ferrer había traído a su nieta de la República de Macedonia la inspiró a escribir una novela para chicos que narra las aventuras de Pupunca, la muñeca robada de una juguetería y que recorre el mundo antes de retornar a su hogar.

Un viaje a Macedonia y una muñeca de rara belleza, principalmente, fueron fuente de inspiración para que Renée Ferrer le escribiera una novela, Pupunca, a su nieta, que se lanzó con el sello de Alfaguara el pasado 19 de marzo en el colegio Dante Alighieri, de Asunción, y el día 20 en la sede de Fernando de la Mora. “La editorial prefiere encararlo de esa manera, no con un acto de carácter social y cultural, sino mostrárselo a los niños y a los profesores; luego se irán sumando otras instituciones educativas”, refiere.

“Esta obra la pensé después de un viaje a la República de Macedonia, donde le compré una muñeca a mi primera nieta. Aunque ya había nacido el nene, era la primera nena. La muñeca realmente no era demasiado linda, porque allí había juguetes más bien modestos”, explica. Cuando la nieta vio la muñeca, se mostró sorprendida porque evidentemente era muy diferente a las convencionales. “Pero a mí me gustan más las muñecas con personalidad, no lo clisé”, argumenta.

Lo que se destaca de la obra es que, aunque es para niños de diez años en adelante, el lenguaje no lo es. “Trato de evitar el abuso de los diminutivos; no es que use palabras difíciles, sino que las aventuras que vive Pupunca, la protagonista, llevan consigo un vocabulario que no es el corriente”, explica.

Pupunca lleva ese nombre porque, tal como lo dice en la obra, la autora, cuando iba caminando por Tetova, en Macedonia, encontró un bazar con la palabra ‘pupunca’. “Nos preguntamos entre nosotros y también a la gente qué querría decir, pero nadie sabía. Pensamos que significaba muñeca, en alguno de los varios idiomas que se hablan allí. Quedé con la incógnita y dejé pendiente averiguarlo en internet, pero luego desistí, porque si sabía su significado real tal vez se me arruinaría todo el argumento”, comenta.

Pupunca es una novela con capítulos cortos, porque cuando comenzó a escribir este libro pensó que sería buena idea componer un cuento sobre la muñequita de carey que a su nieta le pareció muy fea, descripta como en el cuento. “A mí me fascinó, justamente, porque era tan distinta, y estuve pensando cómo hacer para que realmente ella la quisiera y entonces se me fueron ocurriendo las aventuras”, revela.

A través de Pupunca, la autora habla de todos sus viajes, sus lecturas y de acontecimientos trascendentes. “La escribí hace unos cuatro años, después del terremoto en Chile, que fue una experiencia que quise contar para que quede plasmada en algún libro, por lo menos la anécdota para que nadie la olvide, porque ese caso que se cuenta de la niña que avisó a la población tocando el gong es real. Es una niña valerosísima; salió en todos los diarios, pero estos son efímeros”, indica.

La narración es muy dinámica. Pupunca salta de una aventura a otra rápidamente; es un recorrido por los muchos lugares donde estuvo y también por la historia. “Por ejemplo, las ruinas griegas o cuando se habla de los tres pastorcitos, es Fátima, o cuando se alude al emperador tan agresivo, uno piensa en Calígula. También hago alusión a Homero, en el canto de la sirena, de la Odisea, y a Ernest Hemingway”, cuenta.

Hay un intertexto con El viejo y el mar, de Hemingway, porque él tenía también esa misma pasión. “Y me encantó hacerlo, sobre todo porque este viejo se escapa de su obsesión, ya que había prometido a la niña que la regresaría a Tetova y también a conocer a alguien que le iba a dar un regalo muy hermoso. El marino pudo superar su egoísmo para hacer algo altruista”, subraya.

La escritora admite que hay una serie de intertextos que los niños en la primera lectura no van a captar. “Tal vez después si releen el libro cuando más grandes y tengan más lectura o si realmente tienen maestros que hacen la relación”, expone, así como también tiene algunas ideas, como la que se manifiesta veladamente, aunque es bastante clara, que la belleza interior es más importante que la apariencia. “Es mejor tener una personalidad atractiva, como Pupunca”, destaca.

Respecto al final de la obra, Renée asegura que hay un detalle que indica que algo puede venir después. “Pero eso lo vamos a ver”, cuenta, ya que confiesa que este libro tiene un gran significado para ella. “Lo adoro. Significa el esfuerzo de haberlo escrito para mi futura nieta”, admite.

Según manifiesta, hay una circunstancia muy especial con la literatura infantil. “Uno realmente la escribe para el disfrute de los niños, pero quien disfruta más es uno mismo. Porque al escribir es lo mismo que meterse como en un juego; es muy lúdico escribir para niños. Espero que les guste y que quede como un libro memorable”, concluye.

La narración de la obra es muy dinámica; Pupunca salta de una aventura a otra rápidamente. Es un recorrido por los muchos lugares donde estuvo la autora y también por la historia.

La autora confiesa que este libro tiene un gran significado para ella. “Lo adoro. Significa el esfuerzo de haberlo escrito para mi futura nieta”, admite.

mpalacios@abc.com.py