Desde chico demostró su carácter en las pistas de competencia. Se podría decir que aprendió a manejar antes que a caminar, ya que con solo cuatro años comenzó a rodar en un cuasi, hasta que llegó su primera competencia con este vehículo y se hizo notar como ¡campeón!
Así fue ganando títulos y más títulos, siempre ocupando los primeros puestos. Y escalando, por supuesto. Pronto llegó a competir en motocross, con una Yamaha 50 c.c., luego con una cilindrada mayor. Las menciones tampoco se hicieron esperar: Premio revelación, Mejor deportista y otros llenan su trayectoria.
El año pasado demostró su temple en velocross y, fiel a su estilo de vencedor, conquistó el título máximo. Sonríe tímidamente ante los elogios y cuenta, con detalles, sobre el campeonato del 2013, en el que se consagró campeón nacional. “El campeonato comenzó en Coronel Oviedo, la Copa Kenton 2013, y terminó en la misma ciudad. En la primera ronda obtuve el mejor puntaje; después, en las siguientes fechas, en algunas mantuve y en otras decaí un poco, pero fui recuperando, haciendo lo que me gusta y modificando resultados”, expresa en su casa de Lambaré, minutos después de llegar de sus clases de inglés.
Sí, porque no descuida sus estudios. Está cursando el segundo de la Media en el colegio San Juan Bautista, alternando idiomas y el deporte, claro. Hoy está feliz de poder incursionar en velocross.
“Fuimos más de 100 inscriptos, y haberme destacado me pone feliz y con ganas de continuar marcando la diferencia, y más todavía cuando los rivales son mayores de 25 años”, afirma.
La competencia tuvo lugar en el circuito del Moto Club Oventense, correspondiente a la 8.ª fecha del campeonato, en la categoría velocross VX2 y “corrió” con una moto Honda 250 c.c. Sin duda, Jorge Curi es una de las cartas fuertes. Cuando sube sobre dos ruedas, aflora su talento natural, que le permite hacer posible lo imposible, logrando conquistar, casi siempre, el máximo galardón. Ya estuvo en el campeonato de motrocross de Gualajara, México; en Brasil y ahora se prepara para las competencias en los Estados Unidos, específicamente en Florida. “Estoy entusiasmado con los resultados que voy obteniendo. Estoy armando una carrera deportiva que me gusta; siempre me gustaron los deportes de motor y forman parte de mi vida. Solo espero mayor apoyo de las autoridades competentes, porque eso también va a motivar a otros jóvenes a unirse y sobresalir. Es importante practicar algún deporte, sea cual sea, y en esto hay muy buenos atletas que suben a la plataforma”.
Para él, cada modalidad tiene sensaciones únicas. “Cada categoría va teniendo su particularidad. No es lo mismo correr en una pista con obstáculos que en otra sin. En todas ellas se disfruta, pero en entornos diferentes. Puede que la sensación que me da el velocross sea la que más me gusta, por el momento”.
Las prácticas y la disciplina también forman parte de su cotidiano. “Hay que se disciplinado si uno quiere ser un buen atleta. La clave para ganar es entrenar y entrenar. También voy al gimnasio, tengo mis entrenamientos planificados. La verdad es que uno tiene que estar muy bien físicamente. Por suerte, mi familia me apoya; comparto con ellos las prácticas, las competencias y, bueno, me voy preparando sin apuro, dejando lo mejor de mí en la pista. Este año va a ser de preparación constante; quiero distinguirme y ver si consigo más apoyo para continuar”.
Por de pronto, la competencia del próximo 6 de abril, en la ciudad de Pedro Juan Caballero, le espera. “Este año voy a conseguir más títulos. Creo que va a ser un buen año”, expresa sonriendo. No olvida al equipo que le ayuda a subir a los podios: a sus mecánicos Víctor Arrúa y Julio Villalba; a las empresas Diesa SA, Monster Energy, El Heladero y Vagos; “a Dios por tantas victorias y a mi novia Monse Figueredo por el apoyo. Siempre tengo presente el sostén y el cariño de mi familia, de todas las personas que me ayudan incondicionalmente, a los patrocinadores, a todos ellos, gracias”. Jorge, además de dedicarle horas de entrenamiento a este deporte, le entrega, sobre todo, corazón, porque entre sus mejores cualidades está la humildad y sencillez. A todo eso le rodea la buena comunicación con su familia y sus amigos más allegados, sin distinción de nada. Es una gran persona, pero un mejor piloto de moto.
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Fotos ABC Color/Arcenio Acuña/Archivo/Gentileza.
