Salto al vacío

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Con la intención de quebrar cuatro récords mundiales y ayudar a mejorar la seguridad de viajes espaciales, el deportista extremo Felix Baumgartner cruzará mañana la estratósfera desde Roswell, Nuevo México, en una maniobra que romperá la barrera del sonido.

No hay dudas de que Félix Baumgartner tiene una pasión irrefrenable hacia los desafíos más extremos y más aún si estos son ejecutados desde alturas realmente pasmosas. Hablamos del afamado saltador BASE austriaco que se hizo conocido por haberse lanzado en caída libre a través de Canal de la Mancha utilizando un ala de fibra de carbono. Esta vez, junto a un equipo de científicos, ingenieros y doctores, buscará romper la barrera del sonido en un salto en caída libre desde una altitud de 36.576 m.

Ya en el año 1990, Baumgartner decidió incursionar en la modalidad conocida como salto BASE, un deporte extremo en el cual los individuos saltan desde objetos fijos para luego aterrizar con un paracaídas. BASE, en inglés, es un acrónimo que indica cuatro categorías de objetos fijos (edificios, antenas, puentes y acantilados), desde donde los deportistas que practican esta modalidad se lanzan en busca de una experiencia extrema.

En una entrevista recientemente publicada en la web oficial del proyecto Red Bull Stratos, Baumgartner declaró que una de las cosas desconocidas hasta ahora es la forma en que el cuerpo humano podría reaccionar durante una caída a velocidad supersónica. “Los efectos de la transición entre la velocidad supersónica y la regular son desconocidos. Esa es apenas una de las cosas que esperamos conocer con esta experiencia. Quizás algún día sea posible traer a los astronautas sanos y salvos desde el espacio tras el mal funcionamiento de una nave. Suena como algo de ciencia ficción, pero creo que la aeronáutica se está moviendo en esa dirección”, afirmó el saltador.

Mañana será un día clave para el equipo de Baumgartner. Todo se encuentra listo para la hazaña, pero el clima debe ser perfecto para que el globo de helio, de 850.000 m3 de capacidad y fabricado en un tipo de plástico diez veces más fino que el de una bolsa resellable, pueda despegar sin dificultades. El meteorólogo de la misión, Don Day, confirmó que “el principio del otoño en Nuevo México es uno de los mejores momentos del año para el lanzamiento de globos estratosféricos”.

Baumgartner y el equipo de la misión se prepararon para este salto a gran altitud durante años, con el objetivo de superar las marcas establecidas hace 52 años por el antiguo coronel norteamericano Joe Kittinger.