Sandokán en Paraguay

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Emilio Salgari (Verona, 1862 – Turín, 1911), el creador de Sandokán, jamás abandonó su Italia natal. Sin embargo, virtualmente recorrió todos los continentes en una época en la que internet no existía ni en ciencia ficción. De su “viaje” a nuestro país surgió una de sus obras: El Tesoro del Presidente del Paraguay, publicada en 1894.

La historia es rocambolesca. Es una tentativa de forzar el bloqueo naval argentino del Río de la Plata por parte de un submarino cuyos tripulantes debían entregar siete millones en diamantes al marsical López. El tesoro provenía de la contribución de los paraguayos en el exterior para la defensa durante la Guerra contra la Triple Alianza.

Los navíos porteños atrapan el submarino, pero tres de los ocupantes siguen el viaje en un globo aerostático que, por efecto del viento, se dirige hacia la Pampa. Por tanto, el viaje se desvía de la ruta planeada.

La aventura continúa con muchas peripecias en dirección a Chile, pero en la Pampa, un mundo aún salvaje, los indígenas intentan derribar el gran globo con flechas. Finalmente, baja y los ocupantes caen prisioneros de los naturales. Luego llegan los gauchos, que eran sus amigos, para liberarlos.

La hazaña se condimenta con las luchas, batallas y muchas otras circunstancias que vuelven más apasionante el relato del intento de llevar ayuda a un país, y que de llegar a destino podría haber cambiado la situación, cuenta el exdiplomático italiano Gherardo La Francesca, quien halló el libro y adquirió los ejemplares más antiguos de Amazon. Ahora serán las piezas valiosas a ser expuestas, por primera vez en Asunción, y con la intención de editarlo en español.

- ¿Cómo es que Salgari escribe una novela sobre un país que no conocía, en este caso el Paraguay?

- Evidentemente le llamó la atención alguna noticia difundida sobre este país durante la Guerra de la Tríplice. Él era periodista y comenzó su carrera en el diario La Nueva Verona, donde tenía acceso a muchas informaciones. Es obvio que la Guerra contra la Triple Alianza le interesó y se documentó para escribir, sin haber venido al Paraguay.

- ¿Y cómo llega usted a esta historia?

- Hurgando sobre el Paraguay llegué al título. Es una copia muy antigua en cuya tapa se ilustra el submarino con el balón que se está yendo. Pagué muy poco por la obra, pero el valor es incalculable; la he leído apasionadamente. Naturalmente, los romances de Salgari son el tipo de historias de aventuras que se leen muy bien a los chicos.

- ¿Es poco conocido que Salgari haya ambientado una obra aquí?

- El Paraguay no escapó a su capacidad de viajar y conocer. Si su contemporáneo Guido Boggiani había escrito en su diario: “Desde niño siempre soñé en viajar en países y conocer pueblos desconocidos...”, podría muy bien atribuirse esta misma frase a Salgari, pese a que uno estaba en Verona y el otro Novara. Eran dos vidas paralelas que nunca se cruzaron. Pero quiere decir que esa fuerza, esa energía era algo típico de la época, de los intelectuales de ese tiempo. La única gran diferencia es que Boggiani viajó físicamente y Salgari lo hizo imaginariamente, como Julio Verne, otro gran escritor de la época.

- ¿Los diarios de entonces hablaban de este libro?

- Salgari ha sido desdeñado un poco por la crítica oficial de su tiempo, pero entre sus admiradores figuran Federico Fellini, García Márquez, Elio Mascagni, Borges, Isabel Allende, Neruda y el Che Guevara. Sergio Leone se inspiró en él para crear el Spaghetti Western. Los más grandes ilustradores de su época, como Pipein Gamba y Gennaro d’Amato, dieron forma a su capacidad de soñar mundos y aventuras exóticas y lejanas. Desde 1920 hasta nuestros días, la industria del cine le dedicó unas 50 películas.

- Un personaje digno de rescatar...

- Emilio Salgari nació en Verona, en 1862, en los años en los que Italia estaba concluyendo su proceso de unificación y el Paraguay inauguraba su ferrocarril con una tecnología muy avanzada y una economía muy desarrollada, en los albores de la Guerra contra la Triple Alianza. Europa estaba por vivir la Belle Époque, temporada de descubrimientos geográficos y científicos. Él no fue un estudiante brillante; sus calificaciones eran mediocres, incluso en idioma italiano, pero pronto se revelaría como un escritor muy prolífico que dejó 150 cuentos y más de 80 novelas con tiradas de hasta 100.000 ejemplares, para un público compuesto por jóvenes y mayores, eruditos y personas comunes. Mas era tan malo para los negocios que firmó pésimos contratos con los editores y, finalmente, se quedó pobre.

- ¿Cómo podría definirlo?

- Era un cabalgador de sueños, un creador y comunicador de energías, pero en el día a día le faltaba manejo. Su narrativa es simple y al alcance de todos, pero enriquecida con una vasta gama de vocablos técnicos y exóticos. Las descripciones de lugares son muy precisas y eficaces, con referencias a la botánica y zoología, dignas de especialistas. Es el padre de personajes inmortales como Sandokán, Yáñez, Morgan el Pirata y El Corsario Negro, que quedaron en la memoria de generaciones enteras. Ambientaba perfectamente sus novelas en cualquiera de los seis continentes, desde Malaysia en Asia, hasta el Caribe y el Paraguay en América; del Ecuador a los Polos, desde el mar Mediterráneo hasta el Japón, gracias a su capacidad de documentación e investigación. Recurrió a libros, documentos, periódicos, revistas científicas, que eran los materiales que tenía a mano.

- Al igual que Boggiani, su vida fue muy azarosa, ¿no?

- Salgari nació un año después que Boggiani y, como él, no murió de muerte natural. Falleció de una manera casi teatral y novelesca: se cortó el vientre con una navaja mientras miraba hacia el sol que se levantaba. Esta tendencia depresiva la habría heredado, pues su padre se suicidó y dos de sus cuatro hijos también. Su esposa, la actriz de teatro Ida Peruzzi, se volvió loca y el tratamiento era muy costoso. En los últimos años de su vida, Salgari trabajaba como un loco porque tenía que producir tres romances cada año. Entonces, era una carga muy pesada y no tenía dinero para una vida normal. Tal vez esa fue también la causa de poner fin a su vida en un parque en las afueras de Turín. Lo fascinante de su personalidad es precisamente esa falta de equilibrio entre las dos esferas: la ideal de los sueños y la capacidad de gestionar la vida concreta. Tenía la cabeza en las nubes, pero le faltó tener los pies en la tierra.

- Sus obras demuestran su genialidad.

- Él, más bien, era un hijo de su tiempo una época interesante cargada de energías positivas, como dijimos. Fue un intérprete de ese período de grandes esperanzas, de confianza en el futuro, una era de aplicación de invenciones que parecían asegurar a la humanidad la solución de los problemas económicos, de salud... Había un gran optimismo, y Europa quería liderar la enseñanza al mundo aún no desenvuelto. Era un mundo inacabado, todavía vacío, con tierras inexploradas en Borneo, Yucatán, África, el Gran Chaco Americano, la Patagonia, entre otras, pobladas por animales feroces y tribus indígenas. Él es muy moderno; su narrativa es rápida, capaz de apasionar y no muy parecida a la del siglo XVIII.

- Es fascinante...

-¡Es un personaje fascinante! que donó sueños todavía hoy aprovechados por las personas. Pero esa felicidad él no la disfrutó. De alguna manera, recuerda a Robin Williams, que también proyectaba alegría hacia los demás, pero que él tampoco pudo gozar. Salgari absorbió todo esto y lo expresó en su infinita capacidad de soñar y viajar por este mundo. En fin, fue un creador de sueños que transmitía a través de un diario.

La fábrica de sueños

Salgari, la fábrica de sueños. De Malaysia al Paraguay es la exposición que preparan la Embajada de Italia, El Cabildo y la Asociación Dante Alighieri de Asunción, bajo la curaduría de Gherardo La Francesca. Forma parte de la 14.a Semana de la Lengua Italiana en el Mundo, promovida por el Ministerio de Relaciones Exteriores Italiano.

La muestra se abrirá mañana, lunes 20, a las 19:00, e irá hasta el 30 de octubre. Se expondrán las tapas de sus obras, ejemplares originales de El Tesoro del Presidente del Paraguay, junto con paneles de ilustraciones de libros editados entre fines de 1800 y principios de 1900. También se anunciará la edición en español del libro. Se proyectarán películas y se expondrán elementos navales de la época, pues Salgari quería ser capitán de Navío y se inscribió en la Escuela Técnica Naval “Paolo Sarpi”, en Venecia, y la mayor parte de sus historias transcurren en el aire y el mar. El Museo Naval de Asunción, de la Armada, también prestará objetos náuticos de la época.

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