La liberación de las tortugas carey fue todo un acontecimiento en el que participaron grupos de estudiantes de instituciones educativas colombianas y un grupo de niños con capacidades diferentes de la Fundación Aluna, de Colombia.
En un comunicado emitido por Ceiner, se detalla que la liberación, como cada año, se realizó en Isla Tesoro, un área protegida del Parque Corales, considerada también zona intangible por su importancia y belleza biodiversa, pues allí llegan unas mil especies de aves migratorias cada año y es de los pocos lugares donde las tortugas marinas anidan.
Siempre según el comunicado, las tortugas, 120 en total, meses antes habían sido capturadas por pescadores que decidieron perdonarles la vida y llevarlas al Oceanario; otras, en cambio, fueron decomisadas por las autoridades ambientales. Antes de su liberación estuvieron en el Ceiner, en un proceso de recuperación y observación.
Entre los objetivos de eventos como estos, está crear conciencia entre las personas sobre la importancia de preservar esta especie y los recursos naturales marinos.
Peligro
Ceiner dice que la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) es considerada por el Libro Rojo de Reptiles de Colombia, en peligro crítico de extinción, lo que significa que enfrentan un alto riesgo de extinción en su estado silvestre y en un futuro inmediato, según la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICEN). Además es la más capturada por su carne y su caparazón, este último utilizado para la elaboración de accesorios como anillos, pulseras y cucharas que luego son vendidos en el sector turístico de la ciudad.
Para seguirles el rastro, las tortugas son marcadas en una de sus aletas con placas codificadas. Además son registradas en una base de datos junto con sus características (peso corporal y talla).
La importancia de estos reptiles radica en que son las encargadas de controlar la reproducción de las medusas y esponjas, sus alimentos preferidos.
Los arrecifes coralinos son su zona de desarrollo y de alimentación, y en las playas cercanas pueden anidar y construir poblaciones residentes.
Si las tortugas desaparecieran, habría una sobrepoblación de esponjas, medusas y algas en los mares, lo que causaría problemas para las otras especies marinas, e incluso para el hombre, quien ya no podría bañarse en el mar, porque las medusas (aguas malas o aguas vivas) no lo dejarían.
Las tortugas carey son las encargadas de controlar la reproducción de "aguas vivas".
FOTOS: Cortesía de Jairo Castilla