Ka’a he’ê

El ka’a he’ê es una planta originaria de la cordillera del Amambay, su nombre científico Stevia Rebaudiana Bertoni, su cultivo no solamente se ha difundido en todo el Paraguay, sino que con diferentes métodos de adaptación hoy en día se cultiva en varios países.

En la actualidad, de acuerdo a informes oficiales del MAG, hay en producción unas 1.500 hectáreas, con rendimientos diferentes, de acuerdo a la variedad que se utilice y el sistema de cultivo que se desarrolla.
En la actualidad, de acuerdo a informes oficiales del MAG, hay en producción unas 1.500 hectáreas, con rendimientos diferentes, de acuerdo a la variedad que se utilice y el sistema de cultivo que se desarrolla.

La producción de ka’a he’ê es una alternativa para el pequeño productor, debido a las características de su cultivo, y a las posibilidades que tiene para entrar en lo que se llama diversificación de la finca. Este cultivo, debe realizarse con riego de tal forma que se garantice la producción y la calidad.

El Paraguay dispone de variedades muy competitivas para la obtención de cristales, y también para la fabricación de jarabes destinados a la farmacología, agricultura y la ganadería.

El ka’a he’ê sigue buscando mercados como edulcorante, teniendo varios problemas debido a la gran competencia existente con productos sintéticos de bajas calorías desarrollados para el mismo uso. Sin embargo, el ka’a he’ê lleva ventaja porque tiene mucho más poder edulcorante y mayor estabilidad cuando es sometido al calor, lo que permite su utilización en la fabricación de dulces y postres.

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En la actualidad, de acuerdo a informes oficiales del MAG, hay en producción unas 1.500 hectáreas, con rendimientos diferentes, de acuerdo a la variedad que se utilice y el sistema de cultivo que realiza, con rangos que van de los 2.000 kilos por hectárea a 6.000 o más. El precio también varía según la calidad de la hoja y va de 8.000 a 12.000 guaraníes por kilo.

Sobre este punto hay que destacar que el productor podría tener mejor precio si él la seca y envasa en la finca, ya que en el mercado el kilo de hoja seca se vende a más de 40.000 guaraníes.

Las nuevas alternativas que se plantean en la industrialización de ka’a he’ê no son direccionadas solamente a su principio edulcorante, sino que están orientadas a aprovechar sus propiedades medicamentosas, para el uso humano, veterinario y agronómico. Esta perspectiva tiene una mayor proporción en el mercado que el que podría tener si es industrializada solamente como edulcorante.

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Las pruebas realizadas en el uso humano les permiten utilizar a los productos obtenidos del ka’a he’ê en el combate de la diabetes, no solamente como un producto anergético, sino porque se ha comprobado su acción en el páncreas, facilitando el intercambio fisiológico normal de la insulina y del glucagón. Este hallazgo es muy importante sobre todo en la diabetes del tipo 2.

Además, otros trabajos y los míos han confirmado su efecto en el control de varias bacterias entre las cuales se encuentran el E.Coli, que en diferentes concentraciones de jarabe se comporta como bactericida y en otras controlando su desarrollo, es decir como bacteriostático. También ha demostrado su inocuidad en la ingestión diaria, además muchos estudios han reafirmado su acción en la baja de la presión arterial.

Personalmente he hecho un estudio de la harina de hojas de ka’a he’ê suministradas a los pollos parrilleros, durante las últimas tres semanas de engorde de los animales. El primer estudio fue destinado a ver si el uso de esta planta produciría alguna alteración en el gusto de la carne.

El resultado fue óptimo, debido a que los pollos en experimentación y posteriormente cocinados y degustados por 30 participantes, pudieron determinar la diferencia de gusto contra los testigos. Mejoró el sabor del pollo y además mostró una característica que no estaba prevista en el estudio, y fue la de que, los pollos tratados obtuvieron mayor peso vivo en los 42 días que fueron faenados contra los no tratados.

Estos resultados motivaron a hacer un nuevo trabajo de por qué había ocurrido esto en la experimentación, que solo estaba destinada a ver si había cambio de gusto en la carne de los pollos.

Estos mismos resultados fueron confirmados en los trabajos realizados en cerdos, donde la viabilidad en la crianza era mayor y el rendimiento de peso final era mejor.

El ingeniero agrónomo Miguel Alonso ha realizado muchos trabajos con el jarabe de ka’a he’ê en horticultura, obteniendo resultados que le permitieron determinar la eficacia de su uso.

En el cultivo de tomates mejoró la calidad de los frutos, obtuvo mejor control de las enfermedades y le permitieron tener mayor tiempo la fruta en el mercado, con lo cual no solo logró mayor producción si no mayor oportunidad de comercialización.

El cultivo de ka’a he’ê sigue siendo una gran alternativa para el pequeño productor.

“La educación es la base del desarrollo de las comunidades. p.m.g.”

matias@abc.com.py

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