El cerdo es uno de los animales que tiene la propiedad de que a temprana edad puede consumir altos contenidos de hidratos de carbono, a partir de los 15 días de la lactancia. La suplementación tempranera de estos animales facilita el uso de balanceados, favoreciendo su desarrollo y acortando el período de terminación con un peso vivo de 100 kg.
Después del destete, la mandioca es un buen recurso forrajero en la cría de cerdos, sobre todo en los que tienen la facilidad de digerir fácilmente las fuentes de carbohidratos y, en este caso, mejora cuando se utiliza la harina de mandioca, que es una buena opción como fuente de energía, por la digestibilidad de su almidón. Este punto puede ser favorecido con la mezcla en el balanceado de un 2 % de hoja de ka’a he’ê o caldo de la misma planta en el agua de bebida, que aumenta la conversión alimentaria.
Los requerimientos de los cerdos son muy altos, sobre todo en la etapa de preiniciador, que va de los 21 a 40 días de edad o de 5 a 10 kg de peso, en la que los niveles de proteína son relativamente altos, ya que alcanzan el 20 % de proteína bruta (PB) y las necesidades de energía van hasta 3300 kcal/kg. Además, requieren alto contenido de lisina y metionina, que la mandioca no tiene. Para ello, se puede usar en la ración el agregado de 3 a 5 % de hoja seca de moringa, que contiene un 25 % de PB de alto valor biológico, ya que contiene 18 aminoácidos y, dentro de ellos, los 10 indispensables que le faltan a la raíz.
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Para llegar a estos niveles, es necesario contar con materias primas de alto contenido energético, como el maíz, la mandioca, el sorgo, la soja integral, o se debe recurrir a los aceites vegetales, para lo cual, en nuestro medio, es necesario trabajar con antioxidantes durante la época de calor.
He realizado algunas raciones en las que he incorporado expeler de soja como fuente principal de proteína, soja integral como soporte secundario de proteína, pero fundamentalmente como dador de energía y homogeneizante por su contenido graso. Esto es bueno cuando se trabaja el balanceado como harina y no peletizado; el maíz, el sorgo y la mandioca como fuentes de energía. Como amalgamante y cuerpo, el afrecho de trigo que, cuando tiene buen precio, es necesario usarlo adecuadamente para ampliar la capacidad digestiva del animal, por el contenido de fibra que este posee. La hoja de moringa aporta buena cantidad de PB, vitamina y minerales, sobre todo en aquellos lugares en los que el pequeño productor necesita fuentes baratas de alimentos. La mandioca y moringa son plantas que tienen menos requerimientos de suelo y soportan mejor la carencia de agua. Son de fácil manejo y las semillas pueden ser producidas en la propia finca. La harina de hueso calcinado o el fosfato bicálcico como fuente de fósforo y la piedra caliza para completar el requerimiento de calcio.
Siempre se debe usar un complemento mineral para la especie, vitaminas y aminoácidos sintéticos para suplementar la deficiencia que se produce, debido al alto requerimiento que los lechones tienen, sobre todo en las etapas preinicial e inicial, en las que los valores de leusina van de 1,4 a 1,10 % en las etapas mencionadas.
El conocimiento del manejo de la harina de mandioca permite su uso en mayores cantidades; en la fase de terminación se puede casi hacer las raciones sin un grano de maíz, es decir, ocupando casi el 60 % del total del balanceado, siempre y cuando se tengan presentes las limitaciones en aminoácidos que tiene la mandioca.
En la fase de terminación también se puede incorporar una buena cantidad de hoja de mandioca, para satisfacer –en parte– la demanda de proteína. En San Ignacio, Misiones, he visto alimentar a cerdos con follaje fresco de mandioca sin ningún problema. Recomiendo cuidado y experiencia en esta última práctica.
La industria destinada al procesamiento de la mandioca debe diversificar sus productos, aumentando la variedad de almidones, produciendo paletizados del residuo, fabricando harina de mandioca para panificados e industrializando la hoja para la alimentación humana y animal.
El ka’a he’ê, la moringa y la mandioca pueden ayudar a bajar los costos de producción y alimentación, tan significativos en estos emprendimientos.
“La educación es la base del desarrollo de las comunidades”. p.m.g.
