Cultivo de frutales

Para el cultivo de plantas frutales en la pequeña finca, se debe tener en cuenta la época de cosecha, el tamaño de la planta, el uso que se da a los frutos, su resistencia a enfermedades y plagas, entre otros aspectos.

Al seleccionar las semillas, los brotes o hijuelos de frutales para la finca familiar se deben observar las características de las plantas madre. Seleccionar siempre aquellas que sean sanas, vigorosas y de buen crecimiento.
Para elegir las variedades de frutales hay que considerar el tiempo de cosecha, es decir, los meses del año en que se cosechan sus frutos. La guayaba se cosecha de enero a marzo; los cítricos, de marzo a octubre; la uva, la piña y la ciruela, de diciembre a enero; el aguacate, de abril a mayo; la sandía y el melón de setiembre a abril; la banana, todo el año a excepción de las épocas de mucho frío.
Otros aspectos a tener en cuenta son el tamaño de las frutas, su sabor, textura y uso, si será para consumo en fresco o procesado. El tamaño de la planta servirá para determinar el distanciamiento necesario de otros rubros para su desarrollo óptimo. Es importante que las plantas seleccionadas tengan la mayor resistencia a enfermedades y plagas frecuentes.

SIEMBRA
Hay distintas formas de sembrar los frutales, dependiendo de la especie: en almácigos o macetas se siembran naranja, pomelo, limón, mandarina, mango, ciruela, que luego pueden ser injertados y transplantados al lugar definitivo. Además, pueden ser sembrados en macetas: mburukuja, mamón, guayaba, durazno, chirimoya y frutas nativas, como yvapurû, yvapovõ, guavira, guavirami, para luego ser también transplantados al lugar definitivo. Los rubros que se siembran directamente en el lugar definitivo son: piña, banana, mora, aguacate y otros.
Para el transplante de los plantines desde el almácigo o las macetas al lugar definitivo, se deben realizar cuidados especiales para evitar la deshidratación. El hoyo debe ser el doble de profundo que el largo de las raíces de la planta y agregar abono natural en el agujero, tales como estiércol de vaca o gallina bien descompuestos, antes de colocar la planta. También se coloca una mezcla de tierra más abono natural, como base antes de colocar la planta. Si el lugar es bajo o húmedo se debe formar alrededor de la planta un montículo que sea más alto que la superficie del suelo. Si el lugar es seco, sembrar el frutal en una cavidad más baja que la superficie del suelo; luego de plantar se debe colocar y atar por un palo fuerte, que sirva de tutor.

DISTANCIA Y EPOCAS DE PLANTA
Los árboles frutales deben ser plantados dejando suficiente espacio entre ellos para disminuir la competencia. Muchos árboles frutales desarrollan raíces alimenticias en la superficie del suelo que compiten con otros cultivos; si se piensa sembrar un cultivo asociado, se lo debe hacer con mayor distanciamiento.


CUIDADO DE LOS FRUTALES
Los árboles frutales, al igual que las otras plantas, crecerán y producirán mejor si reciben los cuidados necesarios.
La poda: Algunos árboles se benefician con las podas, al sembrar, hay que seleccionar ramas fuertes superiores para que se conviertan en el tronco del árbol. Mientras el árbol crece, hay que podar las ramas que están muy cerca o rozándose entre ellas. Esto permite que el aire y la luz circulen por el árbol, reduciendo plagas y promoviendo la fructificación. Es necesario podar las ramas débiles, las que se inclinan demasiado dejando los frutos cerca del suelo, y aquellas donde animales o enfermedades las puedan atacar. También se deben eliminar las ramas o brotes chupones.

Abono orgánico: El abonado beneficia a los árboles, principalmente en el momento de la plantación. Generalmente 2 kg de abono natural deben aplicarse al plantar y luego, cada cuatro meses, se deben aplicar entre 2 y 5 kg alrededor del tronco en la zona baja de influencia de la copa. Se puede poner abono natural antes de la floración, y otra vez luego de la fructificación. También se recomienda aplicar harina de hueso calcinada o fosfato natural 1/2 a 1 kg por planta, cal agrícola, 1/2 por planta, y ceniza 1/4 a 1 kg por planta, para dar fósforo, calcio, potasio, nutrientes muy necesarios para los frutales.
Cobertura de suelo: Colocar restos de hojas verdes o secas, pastos secos debajo del árbol; esto ayudará a proveer de materia orgánica, controlar malezas y retener la humedad del suelo. También se puede cultivar abono verde como cobertura vegetal viva.
Riego: Los frutales jóvenes son muy sensibles a sequías y necesitan riegos diarios durante la temperatura seca en los dos primeros años de vida. Los árboles más viejos son más resistentes. Frutales como el mamón se beneficiarán con riegos diarios durante toda la vida.

Fotos: MATKEI
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD