MATERIA PRIMA
Los productos del raleo de los árboles, de las limpiezas de la vegetación y arbustos que crecen bajo los árboles (sotobosque) y las ramas muertas pueden ser utilizadas como materia prima para la fabricación de carbón como fuente de energía. Pero tiene otros usos: la ceniza que resulta de su combustión se emplea como repelente para hormigas y como abono en los jardines y huertas; se puede utilizar para la purificación de aguas, en la preparación de pigmentos, de caucho y como componente de alimentos balanceados para animales.
BENEFICIOS
Al ser una fuente renovable de energía, es una alternativa al empleo de los combustibles fósiles, incluyendo al keroseno. Además, y con una política energética estratégica de producción, uso y comercialización, se crean empleos verdes; se ahorra en divisas para el país, se obtienen divisas por exportación; se puede aumentar la rentabilidad de los bosques si se manejan en forma sostenible y planificada; se fomenta el arraigo y el trabajo de las pequeñas industrias rurales. Es económico en su obtención, fácil de transportar, de distribuir y se puede almacenar por largos periodos en lugares secos.
SITUACIÓN EN PARAGUAY
Según la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), Paraguay generó casi la cuarta parte de las exportaciones mundiales de carbón vegetal en el año 2008. En ese año, el 76 % del volumen de carbón exportado a granel tuvo como destino Brasil. En el 2009, se redujo el volumen exportado al Brasil (41 %), pero creció la exportación a España, Alemania, Bélgica e Italia.
IMPACTOS AMBIENTALES
Una de las consecuencias es la deforestación, en particular cuando su producción no está planificada o no forma parte de una política energética sustentable. Con su quema, el carbón libera gases nocivos y contaminantes, como los óxidos de azufre y nitrógeno, que forman parte de la lluvia ácida y acentúan el efecto invernadero. La lluvia ácida se forma cuando la humedad, en el aire, se combina con los óxidos de nitrógeno y el dióxido de azufre del carbón, formando ácido sulfúrico y ácidos nítricos que son arrastrados por los aguaceros, chaparrones y precipitaciones.
CONCLUSIÓN
El carbón vegetal es una energía renovable pero no limpia, porque durante su combustión libera gases de efecto invernadero y otros que componen la lluvia ácida, contribuyendo a la contaminación ambiental. Por ser un combustible que se obtiene de la madera, los bosques deben manejarse con criterios de sostenibilidad para evitar la tala irresponsable de los árboles y los efectos negativos en el ambiente, sobre los recursos naturales y la biodiversidad. Por lo expuesto, cada país tiene que contar y aplicar una política energética que, además de velar por los intereses económicos, tenga en cuenta al ambiente y el bienestar de las personas.
(*) Especialista en Comunicación Rural
