Es por su valor y significado que la yerba mate tiene fijado un día en que se la recuerda: el 11 de octubre de cada año. Esta celebración está determinada de acuerdo al Decreto-Ley N.º 18.528 del 25 de setiembre de 1997. Al respecto, una mención acerca de sus orígenes.
ORÍGENES
Thomas Whigham, en su obra: La yerba mate del Paraguay (1780-1870), señala:
“La práctica del uso de Ilex paraguaiensis para la preparación de un tipo de té se originó en los tiempos precolombinos. Los primeros colonizadores usaron la bebida estrictamente para fines medicinales, pero muy pronto aprendieron a apreciar sus vigorizantes; cualidades derivadas de un alto contenido de cafeína. Preparaban y bebían el té de la misma manera que hoy en día. El agua hervida era vertida sobre una cantidad de yerba puesta en un vaso tipo calabaza llamado mate. Un canuto (bombilla) de madera o plata era usado para succionar la infusión. El hábito de tomar yerba de esta forma, gradualmente, se volvió una costumbre social, en que grupos de hombres pasaban el mate entre ellos recargando la vasija con agua caliente periódicamente”. (Citado en www.portalguarani.com).
ACTUALIDAD
Hoy día, el consumo del tradicional mate se encuentra muy arraigado en Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y zonas rurales de Chile; incluso en EE.UU., México, también en países europeos y asiáticos, en donde su demanda es creciente. Por su parte, el consumo del tereré y cocido está más difundido en Paraguay y zonas de frontera con Argentina, principalmente. En este contexto, las exigencias que plantean los mercados externos actuales y futuros obligan a los principales países productores: Argentina, Brasil y Paraguay, a cumplir con los protocolos de las buenas prácticas agrícolas (BPA) que contemplan normativas higiénico-sanitarias exigidas para el cultivo; a más de las buenas prácticas de manufactura (BPM), relacionadas con requerimientos a cumplir durante el procesamiento de la materia prima cosechada, a fin de obtener un producto sano e inocuo para los productores y consumidores.
DESAFÍOS
Sin embargo, pese a su gran potencial, el cultivo de yerba mate enfrenta varios retos. El elevar o mejorar la productividad del cultivo es tal vez uno de los primeros desafíos a los que el sector debe responder. El productor tiene que asegurar no solo mejores los rendimientos por hectárea, sino también la calidad de la materia prima que cosecha, ya que de esta última dependerá en gran medida la calidad del producto procesado y que se comercialice.
CONCLUSIÓN
Se tienen que definir y aplicar políticas de Estado que apoyen a este tradicional rubro, en los cuales los actores de este sector vuelquen sus esfuerzos articulados para elevar la competitividad de la cadena de yerbatera del país, máximo si se apunta a mantener los mercados internacionales y a acceder a otros nuevos. En este contexto, hay que incentivar al pequeño agricultor e incorporarlo a las cadenas de competitividad del rubro (clusters), de modo a fortalecer la agricultura familiar, con un rubro tradicional.
(*) Especialista en Comunicación Rural
