Síndrome de colapso de colmenas

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Sobre el grave problema que suscita en el área de la producción agrícola en el mundo entero la extraña desaparición de cientos de miles de colonias de abejas melíferas, he tratado de informarme sobre el mal que se denomina: síndrome de colapso de colmenas (SCC).

Los transgénicos fueron creados para dejar de usar determinados agrodefensivos, por ejemplo insecticidas, puesto que las plantas ya cuentan con actividad entomotóxica. De este modo, las plantas transgénicas insectorresistentes llevan incorporados genes tóxicos para los insectos, de modo a evitar o disminuir el uso de insecticidas que contaminan el ambiente.

Con este fin, diferentes tipos de genes con capacidad llamados “insectotóxicos” o “entomotóxicos” se han incorporado para su aplicación en numerosos cultivos agrícolas.

“La inserción de un transgen, por recombinación, en el sitio adecuado del genoma de las plantas, puede provocar la producción de proteínas entomotóxicas. Así se obtienen cepas interesantes que sobrevivirán al ataque de los insectos en un sembrado de producción especializada. Pero esta inserción de un transgen puede interferir con los genes constitutivos del genoma de la planta y provocar la producción anormal de alimentos para insectos benéficos en el ecosistema”. (Renault-Roger et al., 2005).

EFECTOS SOBRE LAS ABEJAS

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En el ambiente hay que considerar los efectos que pueden tener estos productos sobre los insectos polinizadores, como las abejas melíferas y nativas, que son esenciales para la reproducción de las plantas y la formación de frutos como alimento de los seres vivos, incluyendo al hombre.

El polen y el néctar de las flores son los “alimentos” proteicos y energéticos por excelencia de las abejas. Sin embargo, el de las plantas transgénicas tendría con seguridad genes tóxicos, pues están diseñados para combatir naturalmente parásitos y predadores.

Los insectos benéficos al buscar el polen y el néctar, durante su trabajo de recolección en estas plantas, no distinguen que los alimentos ofrecidos están genéticamente modificados y lo transportan a su colmena, como también lo hacen otros insectos, como las mariposas y las avispas.

Está comprobado que la acción de las abejas sobre los cultivos aumenta y mejora la producción de frutos (Southwick & Southwick, 1992; Losey & Vaughan, 2006). La abeja melífera es apreciada además por producir miel y otros subproductos como propóleos y ceras que el hombre utiliza y comercializa (Roubik, 1992; Robinson, 1989). No

obstante, las abejas al consumir polen y néctar de las flores de plantas transgénicas pueden verse afectadas por la presencia de proteínas indeseables en las flores; además por vivir en sociedad, las abejas acarrean y almacenan el polen y el néctar en la colmena, que más tarde servirán para alimentar a las crías. De esta forma, las nodrizas y larvas de las abejas, a pesar de no estar en contacto directo con las plantas, recibirían los productos entomotóxicos (Renault-Roger et al., 2005).

INHIBIDORES DE LAS PROTEASAS (IP)

Los inhibidores de las proteasas (IP) pertenecen a la familia de proteínas entomotóxicas que se han expresado en plantas transgénicas a nivel experimental. Estos IP pueden inducir a la muerte de los insectos que los ingieren, dado que inhiben sus enzimas digestivas. Algunos IP tienen una afinidad particular por determinadas proteasas, como la serina o las que tienen cisteína. Las abejas poseen proteasas digestivas con serina, por lo que serían afectadas con la ingesta de néctar o polen con IP específicos para estas (Renault-Roger et al., 2005).

Se conoce y se han encontrado inhibidores de las proteasas (IP) presentes en partes verdes de variedades transgénicas de colza, afectando a insectos que se alimentan de esta; pero no en el néctar o polen que afectarían a las abejas (Jouanin et al., 1998). Sin embargo, otros estudios realizados en maíz proponen que, dependiendo de los promotores de los genes que se elijan, el polen del maíz puede tener proteínas entomotóxicas (Kosiel et al., 1993).

LONGEVIDAD Y CAPACIDAD DE ORIENTACIÓN DE LAS ABEJAS

En experimentos realizados, se ha comprobado que a las abejas alimentadas con soluciones azucaradas con IP con serina e IP con cisteína en diferentes concentraciones, las abejas sobrevivientes mostraron perturbaciones en su capacidad de orientación.

Cuando las concentraciones de IP con serina fueron muy elevadas en una dieta durante varios días al mismo tiempo, disminuyó su longevidad (Pham-Delèague et al., 2000. Girard et al., 1998). Da que pensar que el llamado síndrome de colapso de colmenas (SCC), mal responsable de la desaparición de millones de colonias de abejas sin causa conocida y aún no explicada, haya aparecido justamente en países donde la ingeniería genética masivamente introdujo sus plantas modificadas. ¿Será pura coincidencia o la manipulación genética está diseñando el final de la vida sobre el planeta llamado Tierra?

(*) Técnico especialista en apicultura