“Cuando se trata de airear un jardín, un tridente resulta muy útil y es la herramienta ideal para empezar este trabajo. Recuerde que existen ciertos puntos a considerar antes de iniciar esta tarea”, agrega.
El especialista acota que “cuando nos referimos al tipo de tierra, la que es arcillosa deberá airearse con más frecuencia, ya que se caracteriza por ser compacta en relación a la arenosa”.
“Se recomienda airear el césped cada seis meses, pues se trata de un removido más profundo. Sin embargo, cuando se refiere a airear el entorno de las plantas y flores se llevará a cabo cada 22 días, al mismo tiempo se procede a extraer las malezas existentes en la zona. En este último caso, la aplicación de abono orgánico se realizará cada seis meses”, señala.
“Un buen riego un día antes de airear el suelo ayudará a lograr una tierra húmeda y más blanda y, por ende, facilitar el proceso de aireación. Recuerde que en un suelo arcilloso el riego se deberá hacer con más frecuencia y en menos cantidad, mientras que en el arenoso la relación es menos frecuencia y más cantidad”.
“En días de calor el riego se lleva a cabo con más frecuencia, pues el proceso de transpiración de las plantas y de evaporación del suelo es más rápido en comparación con días fríos”, detalla González.
Después de culminar el trabajo de aireación del suelo del césped, “proceda a distribuir algún abono orgánico por todo el jardín, pues es el momento en que la tierra absorverá mejor los nutrientes”, aconseja el especialista.
Nutrientes para el suelo
El ingeniero afirma que el nutriente ideal para el suelo es el humus de lombriz o estiércol de vaca. La siguiente opción sería el compost, pero debe estar atento de que este no contenga semillas de malezas, ya que se elabora de restos orgánicos, hojas caídas, etc.
Compost
El compost, también llamado compostaje, es el producto que se obtiene de un conjunto de productos de origen animal y vegetal. Es un magnífico abono orgánico para la tierra y logra reducir enormemente la basura.
