La deco de esta residencia está hecha a base de una paleta de colores en la que priman el naranja ácido, amarillo, verde manzana y rojo. Tonos que dan vida a una casa que se ambientó valorizando cada objeto.
Los cuadros de artistas nacionales dan realce a las paredes de la sala, mientras que el ladrillo a la vista es ideal cuando se desea obtener como resultado espacios acogedores, así plasmaron sus ideas los arquitectos Pericles González y Sofía Bobadilla, quienes se encargaron de la construcción.
La deco estuvo a cargo expresamente de la dueña de casa, los tonos elegidos por ella contagian energía y vida.
Cada elemento de la construcción posee detalles, en una hilera de las paredes los ladrillos fueron puestos en sardinel, que rompen con la uniformidad. Y los bordes de la chimenea se revistieron con piedra basáltica.
En la galería se optó por un aire más rústico en la que priman los muebles hechos de madera y un sillón de lectura de cuero. La conexión entre todos los ambientes se da a través de los vidrios templados, pues estando en el comedor o la sala se puede ingresar al área del quincho, allí se destacan los objetos del campo, como sombreros y otros accesorios que caracterizan a un buen jinete. Algunos de los macizos muebles de madera ubicados para disfrute de la familia fueron adquiridos en Capiatá.
Esta residencia valora los momentos vividos en familia a través de fotografías, cuadros u objetos que mantienen vivos los acontecimientos aún cuando pasan los años.
Las vetas de un tronco añoso, la colección de viejas armas colocadas a una altura preventiva y elementos reciclados en las lámparas ofrecen una deco que trae el campo a la ciudad.