Arboles protagonistas

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Hoy vamos a conocer el ciprés, un árbol que se halla diseminado por todo el mundo. Puede cultivarse en el suelo de los jardines y en macetas, sin ningún inconveniente. Luce muy bien con las rastreras como lazos de amor, pileas, puntas lila, también con begonias, tagetes, coralitos y cualquier otra planta de porte pequeño.

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Esta planta es utilizada como adorno en las fiestas de fin de año y se la conoce también como árbol de Navidad. Es muy decorativa por la forma piramidal característica de su copa.

Existen muchas variedades de diferentes alturas. En algunos casos pueden alcanzar hasta 30 metros, además de ser muy longevas. Las más utilizadas para decoración son la Abies nordmanniana y la Picea excelsa.

Los cipreses cultivados en macetas prácticamente no necesitan ser podados porque al tener un reducido espacio para su desarrollo se mantienen casi siempre con la misma altura y forma. Solo se eliminan las ramas de abajo que estén secas. Se utilizan tijeras de podar o pequeños serruchos para realizar este trabajo.

En cuanto a las especies cultivadas en el jardín, no conviene podar las puntas de la copa, pues perderían su forma característica. Algunas variedades redondeadas pueden ser podadas periódicamente para mantener su diseño. También se eliminan las ramas secas, indicó la Ing. Agr. Mabel de López.

Conviene colocar esta planta en un lugar destacado donde pueda lucir a plenitud, de ser posible que se la vea de todos los lados. No conviene encimarla con plantas de gran desarrollo. En su primera etapa se considera de crecimiento lento, pero luego adquiere un desarrollo acelerado.

Prácticamente todas las variedades se adaptan a nuestro clima y toleran incluso los suelos pobres. Solo rechazan los muy húmedos. Necesitan sol y soportan muy bien el calor y la sequía.