Cuando se trata de ventanales pequeños se puede limpiar con papel diario humedecido y luego papel seco. Si el vidrio tiene grasa tiene que usar un detergente especial. Pero cuando se trata de vidrios templados hay unos pasos extras que nos explicó Greta Buongermini, de Solución, Limpieza y Mantenimiento: para la limpieza debe tener a disposición un escurridor de vidrios, un aspersor que contenga un producto cremoso especial diluido en 50% de agua. Coloque el producto con el aspersor y posteriormente escurra. Limpie los costados con un paño limpio y recuerde que cuando se trata de vidrios en altura puede utilizar escaleras o varas especiales para este tipo de trabajo. Este es un trabajo que puede parecer simple, pero se busca la perfección, que no queden manchas de grasa o polvo. Lo más importante es la seguridad de la persona que realiza la limpieza; tome todos los recaudos necesarios.
María Teresa Azuaga, de Ysyry-Centro de limpieza, señaló que debe realizar la limpieza de los vidrios templados, tanto de ventanas como puertas, preferentemente cada mes, aunque esto depende del lugar, es decir, si hay mucho polvo puede hacerlo cada semana. Aconsejó utilizar un detergente bactericida perfumado, diseñado para limpieza de ventanas –no se trata del detergente para vajillas–.
Pase el escurridor en forma firme, de arriba para abajo, siempre en la misma dirección. Por último pase un papel diario para eliminar cualquier gota de agua o espuma que haya quedado.
Foto: archivo de ABC Color.