Dormilones a toda hora

La doctora Lorna Muñoz, veterinaria, señala que si bien no existe un estudio comparativo demostrado, algunas razas se destacan sobre otras en una cualidad envidiable para muchos humanos: el buen dormir. Si bien el canino está catalogado como un animal diurno, con 12 a 14 horas de sueño normalmente repartidas en ocho a nueve en las noches (ojo: se guían por la luz solar, no por la hora reloj) y siestas a lo largo del día.

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Los perros no alcanzan con facilidad estados profundos de sueño, por lo que su cerebro necesita más tiempo de descanso que el nuestro. Los cachorros hasta las 12 semanas duermen entre 18 y 20 horas, y los perros que entran en edad avanzada (razas Toy y pequeñas a los 8 a 10 años/ medianos, grandes y gigantes entre los 6 y 8 años) tienden a descansar más, hasta el 70% del día. Durante el invierno todos tienden a dormir más para guardar energía calorífica, en el verano en cambio arrancan más temprano para evitar el calor. Las razas que por naturaleza llevan los laureles en este campo son entre los gigantes el San Bernardo, el gran danés, el bullmastiff y terranova, que hacen gala de ser “gigantes amables”, ya que su mayor afición es dormir a los pies de algún ser amado. Sigue el orden según tamaño; el basset hound, cuyo ejercicio del sueño se engalana con los ronquidos más escandalosos de toda la especie canina. Literalmente se puede oír en toda la casa cuando uno de ellos duerme profundamente. Lo siguen el elegante bichón habanero, el pequinés y el galgo inglés, y finalizamos con otro el roncador experto: el pug (a veces los propietarios nos llaman ya que temen por la vida de sus amigos caninos, que una vez dormidos generan ruidos estresantes.

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