Es un árbol que fácilmente puede llegar a los 25 y 30 metros de altura con disposiciones de ramas péndulas, hojas gruesas y lustrosas, de un verde intenso.
Como crece exuberantemente, tiende a echar raíces muy fuertes que ocasionalmente levantan las veredas, baldosas, o si las tenemos cerca de las construcciones se meten las raíces en alguna red de caños subterráneos (desagües, etc.).
Para evitar que en algún momento creen esos problemas, debemos tomar algunas precauciones con el cultivo del ficus.
Normalmente echa mucha cantidad de raíces que se dispersan en todos los sentidos, por eso es conveniente que no la plantemos cerca de alguna construcción, sobre todo si esos sitios donde se van a disponer las plantas no hayan sido preparados con anticipación. Generalmente se realizan hoyos donde se disponen paredes transversales hechas de cemento, de manera que las raíces al encontrarse con ellas tiendan a tener un crecimiento vertical disciplinado. Como el porte de la planta o copa es de un diámetro bastante generoso, se deberían calcular igualmente la fosa y paredes incluidas, de manera que permitan que las raíces puedan tener un desarrollo horizontal acorde al diámetro de la copa que permita sustentar la estructura del árbol.
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Dónde plantar
Es una planta muy versátil, por lo que comúnmente la vemos en diversos ambientes, dispuesta como cerco vivo, en macetas, trenzadas en macetas, o de manera individual en calles, avenidas, plazas, como planta de interior en nuestros patios y jardines.
Cuándo podar
Se presta muy bien para podas drásticas y artísticas, lo que le hace muy apreciada por aquellos que adoptan los ficus, ya que más de uno habrá desplegado sus dotes artísticas dándoles formas caprichosas. Pueden apreciarse donde uno vaya con formas de globos, ovales, achatados, cuadrados, según las habilidades del que practica la poda.
Normalmente se puede podar todo el año, ya que las hojas se mantienen en todas las estaciones. La poda de limpieza consiste en eliminar aquellas ramas con problemas sanitarios, o que hayan sufrido algún daño mecánico.
Con las podas de formación se va acostumbrando a la planta, desde muy pequeña, a que al final adopte la forma deseada, sin afectarle en el crecimiento (cuadrada, oval, redonda, etc.). Hay que tener en cuenta que la mejor época para la poda es después del invierno, ya que su crecimiento en este período se mantiene en su mínima expresión y al entrar en la primavera-verano, es el momento en el que los ficus pasan de parecer estar siempre igual a no reconocerlos. Es el inicio de su actividad vegetativa, por lo que deberían ser controlados tanto en sus ramas aéreas como raíces, según comentó la Ing. Agr. Rudy Lugo Santander.