Los cuidados culturales consisten en mucho riego, limpieza y fertilización. El requerimiento de luz es de más de 12 horas, y su ciclo de cultivo es anual, la temperatura ideal es entre 15 a 28 °C.
Los gladiolos son poco exigentes en cuanto a suelo, pero prefieren los arenosos con aportes de materia orgánica. También se pueden cultivar en suelos arcillosos, siempre que tengan un buen drenaje para evitar encharcamientos y enfermedades, el pH será entre 6 y 7.
Se realizan aportes de cal y materia orgánica humificada en el sustrato. Especialmente es importante en el momento de la iniciación floral (cuando aparece el segundo par de hojas) para generar una vara de buena calidad.
Se emplean tres sistemas de riego: a manta que es mojar toda la superficie del campo, para que todo el suelo pueda beneficiarse del agua. Otros son por aspersión (rociado) y por goteo.
Tratamiento poscosecha
Para obtener flores de calidad, el momento de la cosecha depende del clima, la fecha de plantación y el calibre de los cormos. Es óptima la recolección cuando sobresalen un centímetro los pétalos de las dos primeras flores y cada una de ellas debe presentar al menos cinco hojas.
Fuente: Catálogo de diferenciación de flores de corte y macetas, por María Gloria Paredes de Maldonado, Vanessa Vázquez y Reinaldo Leguizamón. IICA, MAG y Mesa de Competitividad Florícola.
