Señala que “los insectos organizados en grandes colonias (sociales) son los mejores ejemplos de trabajo grupal. Cada casta tiene su función dentro de la colonia, y cada una de estas son fundamentales para la supervivencia de la especie. Son dignos de imitar; la fascinación del hombre por estos insectos se remonta a cientos de años atrás e inspiraron cuantiosas narraciones de valiosas moralejas. Nada mejor que la frase ‘la unión hace la fuerza’, aplicada para estos insectos”.
En cuanto a supervivencia, “algunas investigaciones dan como resultado que las reinas y las trabajadoras de algunas especies pueden vivir más de 15 años”, resalta el profesional.
Su desarrollo
Afirma también que “las fases de desarrollo –metamorfosis– de una hormiga son: huevo, larva, pupa (fase de desarrollo de un insecto posterior al estado de larva y anterior al de adulto) y adulto. De los diminutos huevos blancos o amarillentos que pone la reina nacen las larvas, al cabo de dos a seis semanas, dependiendo de la especie y de factores externos como variación de la humedad y temperatura”.
Tras alimentarse durante un período de unas pocas semanas a varios meses, según el profesional, “ las larvas se convierten en pupas, habitual pero incorrectamente llamadas huevos de hormiga. Una vez finalizada la fase de pupa emerge el adulto”, acota.
“Durante su desarrollo, las hormigas inmaduras son alimentadas y atendidas por las trabajadoras adultas. Como ocurre con todos los insectos que experimentan una metamorfosis completa, la hormiga ha alcanzado su tamaño adulto cuando abandona la fase de pupa. Abandonados a su suerte, los machos suelen morir tras fecundar a las hembras durante el vuelo nupcial”, afirma.
Además, señala que “las hormigas tienen diversos hábitats, con excepción de las regiones polares. Se ubican en zonas urbanas y rurales.