Los dañinos insectos excretan un líquido azucarado y pegajoso denominado melaza, lo cual favorece la formación del hongo fumagina. Este se impregna en la superficie de la planta e impide su normal desarrollo, explica.
“Una planta con pulgones se identifica al ver el insecto que mide unos 3 milímetros. Además por las hojas enrolladas, pegajosas y los brotes atacados. Les gustan más los brotes tiernos. Se ven también unas manchas amarillas o verde pálido en los puntos de picadura”, asegura.
“El hongo negrilla o fumagina de color negro y las hormigas (estas recogen las gotas de melaza que excretan los pulgones) atacan todas las partes aéreas de la planta. También la raíz durante la primavera y el verano, además favorecen mucho la sequedad ambiental”.
Cómo actuar
* La prevención de plagas chupadoras se realiza al mojar a menudo el follaje de las plantas con agua, con manguera, aspersión o en el interior con pulverizador de mano.
* Cuando la planta está en maceta, póngala en lugar sombrío y fresco.
* Si ya se produjo el ataque, corte las hojas y brotes dañados.
* Los insecticidas atacan a los insectos adultos, pero no a los huevos; por ello, los tratamientos se repetirán con insecticidas sistémicos.
* Una vez detectadas algunas de las plagas, efectúe dos o tres tratamientos con un intervalo de 15 a 20 días con insecticidas sistémicos.
* Se debe aplicar, además, algún fungicida a base de cobre para luchar contra la negrilla. El oxicloruro de cobre es eficaz para detener su avance.
